Opinión

Actividad física en los adultos mayores

Por: Diario Concepción | 08 de Octubre 2018
Fotografía: Cedida

Mauricio Sotomayor Castro
Académico Nutrición y Dietética Ucsc

Según los resultados publicados en la última “Encuesta calidad de vida en la vejez (2017)”, cerca de la mitad de los adultos no realizó nunca, o casi nunca actividad física, durante el transcurso del año 2016.

A este indicador, también podemos agregar diferencias educacionales, puesto que quienes poseen mayor nivel educacional realizan mayor actividad física, y esto también se da en el ámbito de los varones por sobre las mujeres. Estos resultados concuerdan con los datos proporcionados por la encuesta nacional de salud (Ministerio de Salud 2017), que indica que el sedentarismo, en las personas mayores de 65 años, alcanza cifras que llegan a un 94%.

La información consignada no hace más que evidenciar una condición que para las personas mayores podría tener consecuencias incluso en su estado de funcionalidad, salud, vitalidad. La “fragilidad” es un término utilizado en el ámbito médico, que se define como “un síndrome médico con múltiples causas y factores que contribuyen a su desarrollo, caracterizado por la disminución de la fuerza, resistencia y funciones fisiológicas reducidas que aumentan la vulnerabilidad de un individuo en el desarrollo de la dependencia funcional y/o su muerte”.

Un factor importante que contribuye en el desarrollo de la fragilidad en adultos mayores es la pérdida de musculatura (sarcopenia), asociada a causas intrínsecas del envejecimiento.

Por esta razón es que la actividad física en los adultos mayores, aparte de beneficios orgánicos – funcionales, recreativos, mejora de la autoestima, salud mental y controlar los niveles de estrés- puede ser un factor importante en la prevención de pérdida de masa muscular y con esto contribuir a disminuir el riesgo de fragilidad, que es un síndrome que a la larga puede tener graves consecuencias, entre las que se cuentan caídas, discapacidad, dependencia y hasta la muerte.

Un ejemplo de la necesidad del ejercicio durante la vejez es lo experimentado en 2017 en la Ucsc, donde investigamos precisamente el nivel de masa muscular en adultas mayores de una comuna del Gran Concepción.

Estas personas realizaban actividad física periódicamente. Los ejercicios (adaptados para las adultas mayores) eran guiados por un profesor de Educación Física y el promedio de edad de las adultas mayores resultó ser de 78 años. En cuanto a la masa muscular, se encontró que el 58% de ellas tenía un índice adecuado para la edad, mientras que el 44% restante tenía incluso una mayor masa muscular para su edad. El dato a destacar es que aquellas adultas mayores más longevas (mayores de 80 años), eran las que poseían mayor masa muscular. Estaban en muy buenas condiciones.

Este estudio fue un mínimo acercamiento de los beneficios que tiene la actividad física en la musculatura de mujeres mayores de 65 años y nos entregó una gran motivación. Fuimos testigos de su entusiasmo en las sesiones de actividad física, eran completamente autovalentes. Una experiencia que permite entender la real importancia de practicar ejercicios y mantener una nutrición adecuada que repercutirá en verlas independientes y felices.

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