Opinión

UdeC, cien años: El relato

Por: Diario Concepción | 12 de Julio 2018
Fotografía: Diario Concepción.

Danny Monsálvez Araneda
@MonsalvezAraned

Cuando uno piensa la Universidad de Concepción, vienen a la mente varios conceptos: identidad, comunidad, sociabilidad, compromiso público, sentido de pertenencia, generación y producción del conocimiento, juventud e intelectuales entre otros. Lo cierto es que significar lo que es la Universidad, particularmente en estos casi cien años de vida, resulta a lo menos un ejercicio complejo y sobre todo desafiante. Es que la Universidad envuelve aquellos conceptos y varios más, sin embargo, y en vista de su centenario resulta necesario plantearse determinadas preguntas que nos permitan construir un relato de lo que fue, es y será nuestra casa de estudios.

Cuando hablamos de relato, nos referimos a un sello, una característica, condición o cualidad distintiva que ilustre o simbolice de buena forma lo que es su historia y lo que se busca representar con aquello. Por eso el relato tiene que destacar aquellos elementos que la hacen única/distinta/diferente en relación a otras universidades, sean estas estatales o privadas.

Es un relato que tiene que recoger en primer lugar sus orígenes, su etapa fundacional, el trabajo “mancomunado” que impulsaron los “padres fundadores” y que posteriormente han mantenido y enriquecido sus sucesores y la comunidad académica en general. En segundo lugar debe ser un relato que se haga cargo de la contribución que ha realizado la Universidad, no sólo a la ciudad o región, sino al país. Sea en materia tecnológica, industrial, científica, humanística, sociales y de las artes.

Un relato que está cruzado por generaciones de alumnos y alumnas y por familias que han realizado sus carreras académicas y profesionales en la Universidad. Un relato que dé cuenta de una Universidad que ha estado presente en los grandes debates nacionales. Un relato de cómo los habitantes de Concepción y el Bío Bío ven, se identifican y se sienten orgullosos de su Universidad.

Entonces el relato debe tener dos componentes centrales. En primer lugar una frase o lema que resuma ese relato, pero sobre todo debe tener contenido, sustancia, argumentos, fundamentos, ideas fuerzas que representen un ideario, aquello que se expresa en el ser y quehacer universitario y que va más allá de lo meramente académico, la obtención de un título o profesión.

Por eso mismo, el relato debe convertirse en una idea fuerza para la acción. Una especie de fundamento que no sólo nos haga rememorar lo que hemos hecho en este centenario, sino también cómo somos capaces de plantearnos en un sentido de seguir fortaleciendo los lazos con la comunidad, teniendo como fundamento el compromiso con lo público y la generación del conocimiento para los próximos cien años de vida.

La tarea no es menor, requiere de un trabajo mancomunado que tenga como horizonte lo que ha sido nuestra Universidad en su cuasi centenario: Seguir construyendo identidad y comunidad con un claro sentido público.

Etiquetas