Opinión

Escasez de acuerdos a la buena

Por: Procopio | 06 de Junio 2018

Las circunstancias sociales, políticas e históricas que está viviendo Chile en el presente, más que un motivo de preocupación o alarma, es un desafío ante la presentación de conflictos de tan variada naturaleza, en un país que, por lo general, no puede poner atención a más de un problema cada vez y ahora tenemos ruidos por todos lados, entre Isapres, feministas, iglesia, Sename y descentraliza- ción, más las amenidades de nuestros políticos que no fallan a la hora de provocar sobresaltos.

Lo cierto es que todo pone de relieve la emergencia de una sociedad vital y comprometida, de una ciudadanía que no tiene la menor intención de dejarse apartar de las decisiones que importan en el presente y futuro para el desarrollo de sus propias vidas, exactamente lo contrario a de una sociedad abúlica, indiferente o irresponsable.

La utilización positiva de tanta energía, la canalización de esos motivos hacia el bien común, es la tarea de los líderes, en todos los ámbitos, los pequeños y los amplios, además de una actitud que debiera prevalecer en nuestros propios y más limitados entornos, estar dispuestos a escuchar dejando espacios de silencio entre el griterío.

El conflicto es, en general, la instancia en la cual dos o más personas perciben tener intereses mutuamente incompatibles, generando un contexto confrontacional de permanente oposición. Si se entiende que hay en el fondo un común interés por el bien, entonces, es necesario enfrentar el conflicto y aprender a resolverlo en el contexto del mutuo respeto, una habilidad que es imperioso recobrar. Quizás sea uno de los aprendizajes más urgentes en las presentes circunstancias; identificar un punto de encuentro, total, salvo extremos, vamos a seguir todos viviendo en este país.

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