Opinión

¿La culpa de Marshall?

Por: Diario Concepción | 15 de Mayo 2018
Fotografía: Diario Concepción

Pamela Espinosa B,
Psicóloga, Coach Profesional Pontificia Universidad Católica de Chile.
bac.cafeconcepcion@gmail.com

Me impresiona ver las desacreditaciones publicadas y las discusiones entre los partidos políticos frente a las iniciativas que se proponen para desarrollarnos como país y hacernos cargo de los principales dolores que tenemos como nación.

¿Por qué en vez de criticar lo que se propone no aportan colaborando, perfeccionando y puliendo las iniciativas de solución, en vez de destrozarlas públicamente? ¿Qué sacamos con que las marcropolíticas de nuestro país impulsen programas de reactivación económica, si los chilenos seguimos comportándonos como subdesarrollados en nuestro día a día?

Una de las iniciativas de mejora que se están proponiendo, están inspiradas en programas de Reactivación Económica como el “Plan Marshall”, realizado después de la segunda guerra mundial, en el cual EE.UU. entregó apoyo a Europa Occidental para salir de la penuria post guerra en que vivía Europa. Esta ayuda, movilizó eficientemente los recursos humanos, la estabilización monetaria, la cooperación y la producción industrial y agrícola, balanceando la planificación de recursos empresariales, la producción de la cantidad de acero; la industria alimenticia y los acuerdos comerciales con los mercados exteriores, que impulsaron la modernización y la capacidad de producción de los países. Así, en pocos años lograron alcanzar grandes resultados en la esfera económica.

En el caso de Chile, es cierto es que fuimos “graduados” como país que ha salido del subdesarrollo en octubre 2017, de acuerdo a lo definido por el Comité de Ayuda al Desarrollo de la Ocde (CAD), que en 2013 revisó la lista de las naciones elegibles para la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y determinó que Chile, Uruguay y Antigua y Barbuda, países considerados hasta ese entonces, de renta media alta, se graduarían en octubre de 2017 si continuaban superando los US$ 12.700 en el umbral de renta per cápita fijada por el Banco Mundial para declarar un país como Desarrollado.

Hoy, nos hemos graduado y Chile está en la categoría de “Desarrollo en Transición”, que tiene como característica el tránsito continuo en el nivel de ingreso. ¿Estamos felices por esta graduación? ¡No! Somos tan paternalistas que estar en esta categoría, significa que nuestro país no podrá acceder a créditos preferenciales otorgados por bancos de países desarrollados donantes de cooperación ni otros beneficios que se les da a través de la Ocde a a los países mas desaventajados que participan de la CAD. ¡Paremos de ser tan dependientes!

Estamos logrando el desarrollo como país, creamos en nosotros, sintámonos capaces de producir el apalancamiento que requerimos para transformarnos definitivamente en una nación desarrollada. Esto implica que tanto los ciudadanos como los equipos y partidos deben convivir como personas desarrolladas, entendamos que la capacidad de colaborarnos constructivamente, más que tratar de subir despedazando al otro, es lo que de verdad hará más eficientes nuestros esfuerzos y nuestras inteligencias.

No es cliché que 1 + 1 es + que 2. Invito a los representantes de las diferentes ideologías de nuestra sociedad a unir sus inteligencias en pro del desarrollo del país, más que del crecimiento de sus partidos. ¿Es muy utópico? ¿Y si hacemos la prueba?.

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