Opinión

Invisibilidad

Por: Diario Concepción | 04 de Mayo 2018
Fotografía: Diario Concepción

Jorge Condeza Neuber
@jorgecondezan

En el último tiempo los proyectos de igualdad de género abundan, y no sólo en Chile, sino a nivel mundial existe preocupación por integrar a un mayor número de mujeres en puestos relevantes.

Mujeres y jóvenes agregan talento a las organizaciones considerando, además, que los equipos de trabajo diversos son mucho más creativos. Incorporar mujeres  genera menor rotación de personal y un mejor clima laboral, y muchas publicaciones indican que las mujeres son más responsables, están mucho más abiertas a los cambios, pueden cumplir con más de una tarea a la vez y se encuentran mucho más orientadas a los objetivos.

Esta necesidad por dar mayores espacios a la mujer no es nada nuevo. La 4ta Conferencia mundial sobre la mujer celebrada en Beijing el 95 destacaba: “El adelanto de la mujer y el logro de la igualdad entre la mujer y el hombre son una cuestión de derechos humanos y una condición para la justicia social y no deben encararse aisladamente como un problema de la mujer. Únicamente después de alcanzados esos objetivos se podrá instaurar una sociedad viable, justa y desarrollada. La potenciación del papel de la mujer y la igualdad entre la mujer y el hombre son condiciones indispensables para lograr la seguridad política, social, económica, cultural y ecológica entre todos los pueblos”.

ONU Mujer, entidad dependiente de las Naciones Unidas, 23 años después dice que el liderazgo y la participación política de las mujeres están en peligro, tanto en el ámbito local como mundial, debido a la poca representación como votantes, en los puestos directivos, en cargos electos, en la administración pública, el sector privado o el mundo académico. Esta realidad contrasta con su indudable capacidad como líderes y agentes de cambio, y su derecho a participar por igual en la gobernanza democrática.

En nuestra Región el tema de postergación de las mujeres es,al parecer, peor que en otras partes y además incluye una extraña postergación de los jóvenes en los puestos relevantes . Una mirada a las principales organizaciones regionales da cuenta de todo esto: El CORE posee 6 mujeres de 28(21%). Las seremis son 3 de 19 (16%). En IRADE 1 directora de 14(7%). En Desarrolla Bío Bío 1 de 14 ( 7%). En la CPCC 0 de 14 ( 0%). En el Pacyt 1 de 12 (8%). Comité de Desarrollo Productivo  1 de 14 (7%). CIDERE  1 mujer de 12 directores ( 8%). Y, posiblemente, en estos directorios no hay sub 40 y apostaría que ningún sub 30. Al parecer no tienen como atraer jóvenes.

Es extraño que en una región tan grande y supuestamente tan importante, que por años se queja de la fuga de talentos, no existan metas de incorporar a la vida pública a mujeres talentosas y a jóvenes inteligentes no sólo como una forma de quedar bien frente a una tendencia mundial sino como una forma inteligente de buscar un desarrollo distinto que realmente nos permita avanzar y no desaprovechar tanto talento.

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