Opinión

La Aurora de Chile y los desafíos para el periodismo

Por: Diario Concepción | 13 de Febrero 2018
Fotografía: Cedida

María Eliana Vega S.
Presidenta Consejo Regional Bío Bío
Colegio de Periodistas de Chile

Hace ya 206 años, un 13 de febrero de 1812, la Aurora de Chile vio la luz pública. Fue el primer periódico nacional y, por tanto, marca el inicio del periodismo en Chile. De ahí la importancia que el Colegio de Periodistas tiene esta fecha y la figura de su director, fray Camilo Henríquez González, escritor, periodista y político. “Corrían los hombres por las calles con una Aurora en la mano; y deteniendo a cuanto encontraban, leían y volvían a leer su contenido, dándose los parabienes de tanta felicidad…”, describía fray Melchor Martínez, el impacto que causó la aparición de la Aurora.

¿Por qué 206 años después seguimos recordando y celebrando este acontecimiento?

Hace un tiempo ya que el periodismo vive momentos especiales. La irrupción de las tecnologías de la información y el uso masivo de las redes sociales, y la mensajería instantánea, han provocado un cambio en la forma en que las personas acceden a la información cotidiana. Y no sólo eso, sino que las convierten en potenciales periodistas, premunidos solamente de un teléfono celular y una conexión a internet.

Pero el fenómeno más preocupante, y peligroso a la vez, es la proliferación de informaciones falsas, de fuentes desconocidas o de dudosa procedencia, que a diario circulan por las redes sociales. Estamos ante una audiencia que cree todo lo que ve en línea, sin importar la veracidad del contenido. Es el fenómeno que se ha denominado “posverdad”, donde las personas prefieren creer aquello que sienten que es verdad o que se acerca a lo que siempre han pensado.

A los periodistas esto también nos llega, porque existe la tentación de creer que es cierto lo que circula por las redes sociales y podemos caer en su difusión sin darnos el trabajo de corroborar esa información, algo que es propio y básico de nuestra labor: cotejar fuentes y chequear la información.

Estamos frente a un desafío que tiene que ver con la esencia de nuestro trabajo, definido en nuestro Código de Ética de “estar al servicio de la sociedad, de los principios democráticos y los derechos humanos”.

Teniendo claro, como también lo explicita nuestro Código de Ética, que “la información en periodismo se entiende como un bien social y no como un producto, lo que significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida…”.

Leyendo hoy la Aurora de Chile, podemos afirmar que Camilo Henríquez sabía cuál era su responsabilidad ante la sociedad, que en aquel entonces se orientaba a la educación y la difusión del pensamiento independentista. Por esa línea editorial, la Aurora de Chile, tuvo acérrimos detractores que condenaban su espíritu de desafío hacia el dogma de la majestad real. No obstante, el periódico perseveró en la difusión de sus ideales y llegó a convertirse en un símbolo del proceso de la Independencia del país.

“Quitadme todas las libertades pero dejadme las de pensar y escribir”, dijo alguna vez nuestro colega Camilo Henríquez. Que su ejemplo, que su responsabilidad, que su claridad de poner el periodismo al servicio del bien común, nos siga iluminando 206 años después, para reafirmar nuestro compromiso irrenunciable con la sociedad a la cual nos debemos, donde la ética es el fundamento de nuestro ejercicio profesional y nos debe guiar y acompañar siempre.

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