Opinión

Recuperación de las lesiones deportivas

Por: Diario Concepción | 25 de Septiembre 2017

Claudio Carvajal Parodi
Académico de Kinesiología y Director de diplomados de Intervención Kinésica Musculoesquelética, Universidad San Sebastián.

No existe acuerdo entre los especialistas para definir qué es una lesión deportiva. Sin embargo, la mayoría de las publicaciones científicas coinciden en que con ellas habrá daño del tejido, dolor, disminución del rendimiento y necesidad de consultar un especialista. De esta manera, el deportista lesionado presentará un problema multidimensional: físico (tejido dañado, dolor), funcional (rendimiento) y psicoemocional (angustia, estrés y preocupación que lo motivan a consultar).

Durante la recuperación, todas las áreas serán relevantes, en mayor o menor medida. En esa lí- nea, muchas veces la dimensión psicoemocional es decisiva: el deportista, angustiado por el dolor, la limitación en la práctica y el desconocimiento, se motiva en consultar para conocer su diagnóstico e iniciar su recuperación.

Pero, considerando que los plazos varían de un individuo a otro, incluso entre quienes tienen la misma lesión, no todos la enfrentan con la misma actitud. Por ejemplo, algunos atletas esperan una rehabilitación rápida y en su desesperación toman decisiones que dificultan el proceso: consultan varios profesionales superponiendo varios tratamientos, o recurren a terapias alternativas sin sustento cientí- fico, y no pocos presionan por procedimientos invasivos o quirúrgicos que usualmente se postergarían. Otras veces, cuando la ansiedad se anticipa a la recuperación, algunos atletas aún sintomáticos simplemente adelantan su retorno.

En este escenario, sería bueno tener algunas consideraciones. Primero, que las lesiones agudas suelen cursar inflamación y requerirán de la disminución o de la detención de la práctica deportiva. En las tendinopatías, se recomienda mantener grados variables de actividad supervisada, puesto que estos tejidos se benefician con el movimiento.

Segundo, existe un debate en la comunidad científica sobre el uso de antinflamatorios (Aines), ya que la inflamación es un proceso fisiológico que da inicio a la reparación y algunos estudios han demostrado que su utilización desde un principio puede retrasar la cicatrización del tejido y, en otros casos (tendinopatías) no siempre la lesión se asocia a inflamación, por lo que su uso no se justificaría. Por lo mismo, automedicarse puede no ser una buena decisión.

Tercero, es necesario destacar la importancia de terminar el proceso de rehabilitación. Las lesiones que no concluyen su recuperación pueden volverse crónicas, y el retorno anticipado a la práctica deportiva altera el proceso reparativo del tejido. Si la frecuencia o carga de la actividad sobrepasa la capacidad de cicatrización, puede gatillarse un nuevo daño tisular proinflamatorio.

Adicionalmente, se sabe que los estímulos dolorosos repetitivos, por menores que sean, pueden inducir una adaptación del sistema nervioso central, influyendo en los mecanismos que generan la sensación de dolor. Esto podría hacer que el cuadro doloroso persista a pesar de que el tejido se haya reparado.

En conclusión, es importante saber que las lesiones son inherentes al deporte, entender que ellas se asocian a dolor y disminución o detención de la práctica, tener en cuenta que la angustia y la desesperación pueden no ser buenas compañeras y finalmente no anticipar el término de la rehabilitación, ya que el resultado final puede ser una lesión crónica.

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