Opinión

De fe y filosofía

Por: Diario Concepción | 20 de Septiembre 2017
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Andrés Cruz
Abogado, Magíster Filosofía Moral

Las religiones se construyen esencialmente a partir de la fe. Es la fe la única que puede provocar que la gracia de Dios (del que se invoque) recaiga en el creyente. Es la fe en Dios la que supone el único camino a la salvación, unida a la humildad. De aquí una de las grandes contraposiciones con la filosofía, que se supone de naturaleza arrogante y vanidosa, ya que también busca salvarnos, pero no de la muerte (nos guste o no, todos nos vamos a morir), sino que de la angustia que nos produce este fenómeno.

Y es arrogante, por cuanto la salvación no estará en otra vida, sino que en ésta, y no fuera de nosotros: radica en nuestras fuerzas y en virtud de las emociones y pensamientos. Vemos al envejecimiento y la muerte como enfermedades en lugar de procesos naturales y las combatimos de modos a veces absurdos, impidiendo lo inevitable en lugar de aceptarlo. Nos aferramos a la idea de “vida eterna”, y la filosofía llama a vivir esta y no otra, que para muchos es una quimera hasta hoy no comprobada.

Es más, en casos extremos e irracionales conducen a los más fanáticos a consumar brutales acciones o a inmolarse por lo que creen irrebatible, manipulados por los que se arrogan “la verdad”, como única. Para Luc Ferry: “Antes que creer sólo en un Dios salvador, la filosofía es aquella propuesta de conocer el mundo, de comprenderse a sí mismo y comprender a los otros tanto como nos los permite nuestra inteligencia, la que permitirá alcanzar, más bien por lucidez en lugar de sólo con una fe ciega, la superación de nuestros miedos”. No es contradecir la religión, sino aceptar que pueden existir otros caminos, otras formas de entender la existencia.

Son visiones que no tienen porque imponerse unas sobre otras. De hecho, pueden complementarse y dialogar. Para un creyente Dios está en nosotros y puede entenderse que se expresa en la reflexión filosófica. Ya Epícuro definía a la filosofía como “la medicina del alma”. Dejar de un lado el miedo a morir que sólo envenena nuestra voluntad de vida y oscurece los colores de la existencia. Según los estoicos, es esta una buena lucha para lograr ser libres y vivir bien.

Superar la angustia de asumir que el curso de nuestra vidas resulta ser irreversible, que el pasado se quedó donde está, que no podemos volver.Sentimiento de culpa, remordimiento y arrepentimiento, ni lo haremos volviendo por paraísos perdidos por mucho que invoquemos buenos recuerdos. Ahora es el momento, mirando hacia el futuro para construirnos un justo pasado.

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