Con el pronóstico de la próxima llegada del “Súper El Niño” o “Niño Gogzilla”, es importante que se definan medidas de prevención, sobre todo, dado un escenario en que podría haber inundaciones.
Mientras, La Niña provoca lluvias e inundaciones en el sudeste asiático y zonas de Sudamérica, así como sequías en el sur de Estados Unidos y áreas costeras del Pacífico, en el caso de El Niño suelen registrarse lluvias intensas e inundaciones en América del Sur, y sequías en Asia y Australia. Es lo que se pronostica para el segundo semestre de 2026.
Bajo ese contexto, que exista un diagnóstico o un mapa de riesgo respecto de las zonas y corredores de la Región del Biobío que presentan mayor exposición a inundaciones, remociones en masa, socavaciones e interrupciones de conectividad de cara a la temporada de lluvias de 2026 es clave.
De ahí que, el denominado Plan de Contingencia para Lluvias Extremas, en que se analizaron 415 afectaciones registradas principalmente entre 2023y 2024, podría calificarse como una herramienta útil para enfrentar los desafíos climáticos que se nos aproximan.
Asimismo, la DOH identificó 43 puntos críticos distribuidos en las tres provincias de la región, asociados principalmente a riesgos de inundación y desborde de cauces.
A partir del diagnóstico también fue posible identificar 60 tramos con reiteración de emergencias asociadas a caída de árboles, derrumbes, remociones en masa, inundaciones, socavaciones y problemas de estabilidad de taludes.
“Debemos ser claros: ante fenómenos climáticos extremos, siempre existirán sectores que demandan nuestra vigilancia permanente y la de las comunidades”, explicó José Piña, seremi del Ministerio de Obras Públicas.
Tal como lo señala la autoridad regional, el panorama próximo demanda vigilancia permanente. Biobío, tiene una historia vinculada también a catástrofes generadas por inundaciones producto de temporales o lluvias intensas.
Sólo así, anticipando lo que podría ocurrir, se disminuyen los riesgos en los lugares donde, usualmente, hay más afectación con la caída de agua. Sin duda, es valorable que el MOP presente una estrategia para enfrentar eventuales problemas. “Prevenir es mejor que curar”, como dice el refrán, y aquí hay un buen ejemplo.