En términos etarios hay un segmento que sufre más las consecuencias: el de las personas mayores, jubiladas, que dependen de pensiones fijas y que destinan gran parte de sus ingresos a gastos básicos, medicamentos y transporte.
El alza del combustible sigue siendo uno de los temas centrales de la agenda pública. En cada conversación cotidiana, en cada análisis de especialistas, el incremento del precio del diésel y bencina está ahí, está muy latente.
Idea que aparece termina teniendo relación o registrando el impacto de la fuerte subida del valor de este producto, fenómeno que lo recibe la sociedad en su conjunto entre clase media y más populares.
En términos etarios hay un segmento que sufre más las consecuencias: el de las personas mayores, jubiladas, que dependen de pensiones fijas y que destinan gran parte de sus ingresos a gastos básicos, medicamentos y transporte.
Alimentación, medicamentos, servicios básicos y transporte forman parte de los gastos esenciales que, ante una subida de precios, se vuelven cada vez más difíciles de cubrir. El ex presidente de la Unión Comunal de Adultos Mayores de Concepción (UCAM), Mario Pavez, advirtió que el impacto será significativo para este grupo etario.
“El alza de los combustibles afectará mucho a las personas mayores, vivimos de nuestras pensiones, algunas o la gran mayoría muy bajas y debíamos hacer esfuerzos importantes para llegar a fin de mes, ahora vendrá una fuerte alza en la canasta básica y eso sí nos perjudica, al subir el combustible sube todo. De nuestras pensiones una parte importante la ocupamos en nuestros medicamentos. Ya no podemos ‘ajustarnos’ más”, señaló.
Eliana Fuentes, de 69 años, ex dirigenta vecinal de San Pedro de la Paz, sostuvo que el principal temor radica en que estas alzas tienden a mantenerse en el tiempo y terminan instalándose en la economía familiar. Según explicó, los adultos mayores no tienen la posibilidad de incrementar sus ingresos, mientras los gastos continúan aumentando.
“Lo que más preocupa es que estas alzas no duran solo unos días, sino que terminan instalándose en la vida diaria, y especialmente en la de nosotros los mayores. Nosotros no tenemos cómo aumentar nuestros ingresos para enfrentar este tipo de situaciones, porque nuestras pensiones son las mismas y los gastos siguen creciendo. Si sube el combustible, sube la locomoción, sube el reparto de alimentos, suben los servicios y todo eso termina afectando”, expresó.
Habrá que ver si eventualmente La Moneda llevará a cabo medidas de mitigación para este sector de la población. Mismo grupo que año a año, mes y mes, semana a semana, día a día, debe lidiar con bajas pensiones y el aumento en general del costo de la vida.