Editorial

La necesidad de cuidadosa legislación de la jornada laboral

El variable tiempo trabajado desempeña un papel muy importante para el trabajador y el empleador. La manera como ese tiempo es utilizado es determinante en su duración, para llegar al equilibrio entre la productividad esperada y el tiempo para lograrla.

Por: Editorial Diario Concepción | 11 de Agosto 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

En el centro de la polémica se encuentra la posibilidad de disminuir las horas laborales, con una suerte de acuerdo en el rango 40 y 41 horas, una diferencia que no parece importante, pero que contienen considerandos que las hacen hasta cierto punto distantes, con un factor en común; ambas reposan en gran parte en convencimientos con poca evidencia de su real impacto y significado, una nueva muestra que la economía es una ciencia social y no necesariamente exacta, ya que envuelve la toma de decisiones de los individuos y  organizaciones para la toma de decisiones y esa sola circunstancia añade amplios espacios para la subjetividad.

La variable tiempo trabajado desempeña indudablemente un papel muy importante para el trabajador y el empleador, sin embargo, la manera en que ese tiempo es utilizado es en el fondo el determinante de su duración, llegar al equilibrio entre la productividad esperada  y el tiempo laboral para lograrla, a mayor eficiencia más pronto  se terminan las tareas y más amplio el margen para negociar las horas contratadas para trabajar, que si son menores repercuten predeciblemente en el bienestar general y la calidad del ambiente laboral, de esa manera se podría implementar  jornadas de trabajo acorde a las necesidades de ambas partes, sin que ninguna se vea afectada.

Hay mucha información internacional sobre esta política, así como posturas diversas en cuanto a sus resultados, con estudios de casos con evaluación contradictoria, por tanto las posiciones oscilan entre quienes piensan que mientras más se trabaje más se produce y otros que postulan que con la reducción de la jornada las personas van a producir más, dejando de lado una serie de elementos que pueden alterar hacia un lado u otro el resultado de la medida, entre ellos los factores culturales, sociales y económicos que influyen en la relación trabajo y productividad.

La interpretación de los datos disponibles puede ser diferente en cuanto al bienestar personal, bien puede ser que trabajar menos horas produzca un aumento del nivel de estrés al tratar de producir lo mismo en un tiempo menor o que sea el trabajador más productivo ante el incentivo de un lapso más breve de trabajo y más tiempo propio. Es en este punto donde la diferencia puede ser resultado del contexto laboral  y factores culturales que operen a nivel de los trabajadores  y los empleadores.

Ambas propuestas serán motivo de discusión parlamentaria, para resolver en las posiciones opuestas, como la flexibilidad propuesta por el gobierno que  permita al trabajador acordar con el empleador cómo distribuir sus horas y la rigidez defendida por la diputada Vallejos, quien insiste que la flexibilidad es más bien precarización, ya que los empleadores dispondrían del tiempo y la vida de los trabajadores.

Podría haber un acercamiento en cuanto a la gradualidad, que permitiría avanzar en la implementación de estos cambios en un plazo acotado a determinar, ambas propuestas esgrimen el argumento de la resultante mayor oferta de puestos de trabajo, sin aclarar como esto afecta los costos para las empresas grandes o pequeñas.

Arduo es el trabajo de los legisladores para llegar a acuerdos sobre estas propuestas, que no deberían ser resultas ideológicamente, sino con el máximo rigor técnico, el tema que tienen entre manos compromete la productividad nacional, con un impacto de impredecibles consecuencias.

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