Editorial

El valor de la iglesia para enfrentar sus culpas

Para la comunidad cristiana esta situación es dolorosa e indignante, el pastor que agrede a sus ovejas. Seguramente, roto el telón del silencio, habrá más denuncias, o se sabrá con más detalles la real magnitud de estos hechos.

Por: Editorial Diario Concepción | 04 de Agosto 2019
Fotografía: La Tercera

Ante uno de los golpes más devastadores para la debilitada imagen de la iglesia, los Jesuitas han entregado, con admirable presteza, los resultados de su investigación contra el fallecido excapellán del Hogar de Cristo Renato Poblete. Crudamente se expone la situación que incluye las 22 denuncias de mujeres, cuatro ellas menores de edad. Se da a conocer que este sacerdote mantuvo seis relaciones estables con mujeres, cinco de ellas abusivas, con al menos una denuncia de aborto, con antecedentes que acreditan la participación del jesuita.

La primera pregunta que surge, tanto en la comunidad cristiana como en la ciudadanía corriente, es cómo puede ser que esa conducta del excapellán haya pasado inadvertida, cómo se puede explicar que durante un muy largo periodo, 48 años para ser precisos, en la muy disciplinada Compañía de Jesús, haya actuado libre de sospechas, con absoluta impunidad, un depredador con tal grado de peligrosidad. Con tanta hipocresía y ocultamiento que hizo posible que le levantaran un monumento y que un parque llevara su nombre.

El informe de los jesuitas no acredita la existencia de encubrimiento, aunque aparece el testimonio de otro sacerdote que asegura haber hecho llegar los antecedentes al provincial de la época, quien habría sido negligente al no hacer el correspondiente seguimiento. Sin embargo, el sentimiento permanece, el de más que razonable duda, ante la dificultad de concebir que no haya otros implicados, en varios niveles de la jerarquía eclesiástica u otras personas que tuvieron conocimiento y optaron por callar. El documento advierte, sin embargo, que corresponde al Ministerio Público determinar la existencia de complicidad culpable. ocultamiento de información o comportamiento negligente frente a las denuncias.

La indagatoria eclesial había sido solicitada por la Compañía de Jesús el 12 de enero, cinco días antes de que se conociera el primer caso de eventuales delitos sexuales cometidos por el religioso, cuando los jesuitas informaron, mediante un comunicado de prensa, que habían recibido una denuncia contra Poblete por “presuntos abusos sexuales, de poder y de conciencia”. Una acusación presentada a través de la Comisión de Escucha, encargada por el arzobispo de Malta, Charles Scicluna.

Para la comunidad cristiana esta situación es dolorosa e indignante, el pastor que agrede a sus ovejas. En abril de este año, en medio de la investigación, el Ministerio de Vivienda retiró la estatua de Poblete del parque que llevaba el nombre del sacerdote, cambiando además la denominación de éste a Parque de la Familia.

Seguramente, roto el telón del silencio, habrá más denuncias, o se sabrá con más detalles la magnitud de este actuar inmoral y delictivo, como conclusión tardía del poder y autonomía de Poblete para actuar como lo hizo, por cuatro décadas.

Es preciso rescatar de este capítulo ignominioso y despreciable, a lo menos dos circunstancias; la primera es que comunidad cristiana debe entender que su fe está por encima de los hombres, que sus principios están incólumes a pesar de la existencia de seres réprobos, la segunda es que la Compañía de Jesús ha enfrentado con valor y transparencia estos hechos aciagos, dando una lección de sinceridad y humildad para enfrentar las consecuencias de estos hechos, puede ser así un ejemplo para otros colectivos e instituciones, asegurar una intachable decencia y un recto proceder.

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