Editorial

El efectivo aporte corporativo a la descentralización

La centralización ha estimulado el traslado de las gerencias de empresas regionales a la capital, al radicarse en ésta los centros de poder, financieros y políticos, estableciendo un círculo vicioso de migración centrípeta altamente lesiva al crecimiento de las regiones.

Por: Editorial Diario Concepción | 11 de Julio 2019
Fotografía: Raphael Sierra P.

Res non verba, la pragmática expresión latina para advertir que es necesario hacer más que decir, puede aplicarse a las medidas concretas para avanzar en el proyecto de descentralización, una de las propuestas más revestidas de palabras en la historia nacional. Es difícil concebir una iniciativa que haya generado más literatura y más discursos, que en contraste muestre menos realidades concordantes con las cuidadosas y calculadas declaraciones.

En la publicación de Alejandro Ferreiro; “Chile descentralizado: más desarrollo, más democracia”, se describe al país como reconocidamente centralista, con un fuerte carácter unitario que proviene de la Constitución de 1833, cuyo contenido se explica como rechazo y reacción a los experimentos constitucionales federalistas de los años anteriores. El conflicto, más político que conceptual, supuso la derrota de las elites de Coquimbo y Concepción, a manos del centralismo portaliano. Desde entonces, muchos asocian federalismo y descentralización a caos y anarquía, pese a la evidencia internacional que contradice ese prejuicio.

Los avances, hasta ahora, aunque sustantivos en las propuestas, tienen nudos importantes que no terminan de resolverse, el primero ha sido el orden de los factores; las atribuciones de las autoridades regionales o la elección de estas antes de establecer aquellas. Como complejidad adicional en la agenda de descentralización, está la presencia de dos figuras de autoridad, el gobernador y el delegado presidencial, sin una clara línea demarcatoria, situación potencialmente generadora de conflictos, toda vez que la distribución de competencias entre los distintos niveles de gobierno es la base de este proceso.

La descentralización supone avances paralelos en lo político, administrativo y fiscal, elección de autoridades, con atribuciones y recursos, lo cual demanda reformas administrativas y fiscales que permitan una gestión autónoma y efectiva. Paralelamente, se pueden generar instancias que den un sustento efectivo a las regiones, como puede ser la reforma tributaria que establezca que los impuestos recaudados por las empresas regionales aporten recursos a estas, dando un soporte concreto a sus propios proyectos de desarrollo.

La centralización ha estimulado el traslado de las gerencias de empresas regionales a la capital, al radicarse en esta los centros de poder, financieros y políticos, estableciendo un círculo vicioso de migración centrípeta altamente lesiva al crecimiento de las regiones, siempre supeditado a decisiones desde el centro, no pocas veces sin consideración a la realidad local.

Es por lo anterior que resulta muy positiva la iniciativa de Pesquera Camanchaca, cuyo gerente ha declarado, en una entrevista en este medio, que durante el último año han trasladado una buena parte del soporte a la actividad productiva de la empresa desde Santiago a la ciudad de Tomé, al mismo tiempo que inaugura el centro Logístico Rocuant, con una inversión de US$ 5 millones, que dará apoyo, tanto a la propia compañía como a otras del rubro exportador.

Es una señal muy potente que debería ser seguida por otras empresas de raíz regional, volver al sitio donde pertenecen ya que la tecnología actual no les obliga a permanecer lejanos. Robustecer el nivel productivo y la toma de decisiones a nivel local es la verdadera y concreta puesta en marcha de la descentralización.

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