Ejemplar de color inusual se registró una vez en la Península de Hualpén y dio paso al primer reporte científico de un individuo de la especie nativa con despigmentación extrema en Chile.
Era julio de 2023 y una salida normal del monitoreo mensual a la fauna marina en la Península de Hualpén que se desarrollaba hace un tiempo, cuando en el agua llamó la atención algo nunca antes visto por el equipo: un pequeño, solitario y completamente blanco pingüino de Humboldt.
A distancia prudente del individuo de apariencia y conducta inusual, avistado mientras nadaba en las cercanías del Faro de Hualpén, se ubicaron en el bote para tomar unas fotos que hoy son el testimonio único que da vida a un estudio que reporta científicamente al que sería el primer ejemplar albino o con despigmentación extrema del ave en Chile, publicado recientemente en la Revista de Biología Marina y Oceanografía.
Un hallazgo que, como sorprende, abre preguntas y retos sobre la genética, amenazas y conservación local de la especie nativa que en octubre de 2025 se clasificó “En peligro” en Chile que concentra 80% de su población mundial, el resto está en Perú, y en la Península de Hualpén tiene un hábitat crucial, y para la que el Ministerio del Medio Ambiente tiene abierta hasta este 30 de enero una consulta pública para su eventual declaratoria como Monumento Natural.
La doctora Sara Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc), lidera el monitoreo, el reporte y el estudio que considera especialmente crucial ante la crítica situación de la especie.
Un ejemplar juvenil de plumaje blanco y nadando solo, cuando normalmente son blancos con negro y nadan en grupo, son anomalías que pueden impactar en su supervivencia y la conservación de sus poblaciones locales que son un tesoro más preciado para una especie amenazada: es mayor su vulnerabilidad y menos las chances de tener una vida normal y larga, en que se reproduzca.
“Para un individuo que tiene una coloración distinta al resto es muy difícil llegar a adulto, porque queda más expuesto a depredadores. Por eso resulta tan necesario reportar este tipo de registros, sobre todo ahora que el pingüino de Humboldt está en peligro de extinción”, manifiesta.
Al respecto, explica que al ser más claro es más visible. “Además, en animales suele suceder una conducta llamada ostracismo, que cuando se presentan individuos con alguna enfermedad o despigmentación los miembros del grupo lo aíslan”. Así es presa más fácil.
De hecho, cree que fue depredado. La primera fue la única vez, no se volvió a ver en los monitoreos realizados cada mes todos estos años, que permiten tener un largo y robusto registro de aves y mamíferos marinos que habitan temporal o permanentemente el área, y los pingüinos son residentes.
“Con el monitoreo tenemos identificado que en la Península de Hualpén hay zona de nidificación de por lo menos 7 puntos, donde estos animales viven en distintas poblaciones, nidifican y comen, y nunca lo hemos visto adulto”, advierte Rodríguez.
El avistamiento y registro alimentó un interés de indagar más sobre estas anomalías en los ecosistemas marinos en Chile y llevó a realizar un trabajo científico pionero.
Tras analizar el material fotográfico, se analizó la literatura científica para confirmar al ejemplar como pingüino de Humboldt y su condición, y luego una revisión bibliográfica de registros de coloraciones inusuales de la fauna marina en Chile.
El estudio discute si la condición es albinismo u otra enfermedad que provoque despigmentación, difícil de corroborar sin un análisis más cercano del individuo. También evidencia que este tipo de condiciones podrían ser más frecuentes de lo que se cree, pero son poco documentadas científicamente.
Rodríguez expone que “parecen ser más aves pelágicas y terrestres identificadas como albinas, y lo que más se ha descrito marinos son lobos marinos”. Y releva que la mayoría de los reportes queda sólo en los registros visuales.

Desde el registro del pingüino de Humboldt con despigmentación extrema se pueden extrapolar potenciales implicancias sobre su población y la Península de Hualpén, protegida como Santuario de la Naturaleza: “registrar individuos con este tipo de coloración también importa porque demuestra el estado de salud de la Península”, sostiene la doctora Sara Rodríguez.
Por ejemplo, el albinismo es genético, y otras despigmentaciones podrían deberse a factores ambientales. No existe certeza sobre la condición, pero podrían evidenciar lo cerrada de la población y vulnerabilidades desde su genética, o presencia de sustancias tóxicas, plantea.
Sí tiene certeza de la relevancia de conocer bien la situación de la especie y la zona de alto valor ecológico para tomar acciones que permitan robustecer los esfuerzos de protección y conservación, y que son herramientas clave los monitoreos continuos y estudios que tienen mucho más frutos que un hallazgo específico.
En el marco del trabajo en terreno se ha evidenciado científicamente la relevancia vital del lugar para los pingüinos y de los pingüinos para el lugar. La académica fue cotutora de la tesis de grado de Rodrigo Ibáñez, geógrafo de la Universidad de Concepción, que en 2025 presentó el estudio “Abundancia, distribución y valor socio-ecológico del Pingüino de Humboldt en la Península de Hualpén” que se nutrió con los monitoreos mensuales, y otros muestreos en terreno y entrevistas.
Entre los resultados destacaron la identificación de una población residente y otra en tránsito de la especie, y seis zonas de relevancia por su abundancia. También se relevó su rol ecológico como centinela o bioindicador de abundancia de alimento, por ejemplo, porque es sensible a perturbaciones, y su valor sociocultural como emblema que da identidad y fomenta el desarrollo local con crecientes actividades turísticas sustentables. Además advirtió diversas amenazas como perturbación por actividades humanas, especies introducidas y fragmentación de hábitats.
Para potenciar la protección y conservación en el ecosistema y su biodiversidad como el pingüino de Humboldt, la académica celebra la reciente constitución del Equipo Núcleo del Área Marina de la Península Hualpén del que participa y aporta con el trabajo que realiza hace años, sumado a un monitoreo intensivo de tres meses junto a la organización Oceana. “Pudimos reportar la cantidad de animales que hay, y ese informe fue parte de los resultados del estudio previo que permitió armar este núcleo”, releva.
La instancia, que se formalizó con la firma de un acuerdo, es colaborativa e intersectorial, incluyendo instituciones públicas, organizaciones sociales y academia, y uno de sus principales objetivos es avanzar a la declaración como Área Costera Marina Protegida de Múltiples Usos, y fortalecer su condición como Santuario de la Naturaleza.