Editorial

El plan maestro del desarrollo regional

Es el tipo de iniciativa que obligadamente debe llevarse a buen término, cada ciudadano tiene el derecho a conocer la carta de navegación regional, así como la obligación de hacerse partícipe en el ámbito que le corresponda.

Por: Editorial Diario Concepción | 07 de Julio 2019
Fotografía: Cedida

En los seminarios para analizar la realidad regional actual y el estado del arte de sus planes y propósitos, ha quedado cada vez más en evidencia que hay una cantidad sustantiva de ideas, pero que no es igualmente evidente la existencia de un hilo conductor que deje todo ese tráfico de propuestas en un camino convergente y sinérgico para el mejor desarrollo y el más sólido crecimiento de la Región del Bio Bío. Además del repetido comentario de abundancia de propuestas y escasez de ejecuciones, se agrega otro de mayor profundidad y trascendencia, la abundancia de proyectos y la falta de un plan unificado y coherente que identifique metas, plazos, responsables e indicadores de avance.

Para ser justos, tenemos que reconocer que hay mucho trabajo en ese sentido, pero que, por motivos diversos, aunque identificables, no han pasado, en general, la etapa de la prosa, a pesar del compromiso y trabajo de los proponentes, de la participación ciudadana de las interminables negociaciones políticas necesarias para transformar intenciones en hechos palpables. Así ha ocurrido con el documento Estrategia Regional de Desarrollo (ERD) 2015- 2030, elaborado por la intendencia de la época, en el cual se describen con más que suficiente claridad lo que se esperaba desarrollar en ese quinquenio en seis lineamientos.

En muy apretada síntesis, se puede enunciar los propósitos generales de este plan, todos acompañados de estrategias y líneas de acción; contribuir al bienestar de todos los habitantes de la Región del Bío Bío, incrementar la creación de valor regional, liderar la construcción de capital humano y social, implementar un sistema de ciudades que proporcione altos niveles de calidad de vida a sus habitantes y visitantes, potenciar la infraestructura de conectividad regional y adecuar la gobernanza regional a las exigencias del desarrollo. Todo ese trabajo no tuvo aparentemente seguimiento, o no hubo un informe de avance para transparentar resultados en los primeros años de su puesta en marcha.

Es entonces necesario, para cualquier ciudadano de nuestra región, conocer el nuevo listado de proyectos en proceso, desde los meramente enunciados, a los que ven cercana su realización, es decir, hacer claridad sobre la actualización de la ERD y el perfil de la nueva Región del Bío Bío; que es lo que tiene y lo que ha dejado de tener al crearse la de Ñuble.

Desde la Intendencia ha surgido la idea de crear una subcomisión de Presupuesto en el Core, compuesto por ocho representantes, cinco oficialistas y tres opositores, para elaborar una propuesta presupuestaria para el próximo año, con la opinión de parlamentarios, gremios y ciudadanía en general. Está entonces por delante la ingente tarea de defender la propuesta ante la Dirección de Presupuesto y conseguir que la Ley respectiva contemple un adecuado financiamiento para los proyectos resultantes de un nuevo estudio de prioridades regionales.

Es el tipo de iniciativa que debe llevarse a buen término, cada ciudadano tiene el derecho a conocer la carta de navegación regional, así como la obligación de hacerse partícipe en el ámbito que le corresponda. Puede ser que gran parte de la sensación de abandono o paralización del desarrollo regional se deba a una inadecuada valoración de socializar tanto los proyectos como sus ejecuciones, de mantener opacidades en acciones que debieran ser claramente visibles para toda la ciudadanía.

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