Editorial

La llegada de las armas a los colegios

En 2018 hubo 146 denuncias por presencia de armas en los colegios, los que representa un incremento del 57% con respecto al 2017. Un medio de circulación nacional informa que esa cifra llegó a 93 casos el 2016 y a 58 acusaciones el 2015.

Por: Editorial Diario Concepción | 06 de Junio 2019
Fotografía: Raphael Sierra P.

No parecía un problema que fuera a afectarnos, confiados en un paradigma de país esencialmente pacífico, un concepto que posiblemente no fue sometido a mayor análisis, pero sí era impensable que los niños chilenos llevaran armas al colegio.

Se puede entender que ocurriera en EE.UU., una sociedad en la cual portar armas es parte de sus derechos constitucionales, pero aun así, para los ciudadanos de ese país resulta preocupante la situación actual; sólo desde el 1 de enero ya se han registrado 17 incidentes con armas en sus escuelas, desde 2013, cuando empezó a registrar los incidentes con armas en que allí ocurrían, se ha contabilizado 290, una media de uno a la semana, teniendo en cuenta todos aquellos casos en los que un arma de fuego fue disparada en el interior de un colegio, ya resultasen suicidios, tiroteos intencionados o accidentales.

Las respuestas de esa sociedad frente a esa situación han sido, hasta cierto punto, paradojales; disponer de detectores al ingreso o permitir que los estudiantes de colegios comunitarios puedan llevar armas a las aulas para defenderse, como en Texas, 35 estados han establecido sus propias regulaciones sobre edad mínima para poseer y comprar un arma, que van desde los 14 años en Minnesota, hasta 21 años en otras jurisdicciones.

El caso de un menor de 14 años que planificó un tiroteo al interior de un colegio en Puerto Montt, hiriendo a un compañero de la misma edad, afortunadamente sin desenlace fatal, puso de manifiesto una realidad que no había llegado a la toma de conciencia por la sociedad chilena. Recientemente, la Superintendencia de Educación reveló que el año 2018 se registraron 146 denuncias por presencia de armas en los colegios, los que representa un incremento del 57% con respecto al 2017, Un medio de circulación nacional informa que esa cifra llegó a 93 casos el 2016 y a 58 acusaciones el 2015, una tendencia sostenida de aumento en los últimos años.

Autoridades de la Superintendencia aludida informan que el año pasado se dictó la Circular de Reglamento Interno, que hace exigible en los colegios la existencia de protocolos de actuación en temas de maltrato, agresiones sexuales y violencia entre los miembros de la comunidad educativa, también se alude como responsabilidad de la institución fiscalizar que estos protocolos estén disponibles y se apliquen, como una manera aportar a la buena convivencia escolar.

La Unicef, en conjunto con entidades internacionales relacionadas con este fenómeno, ha elaborado un documento con base en el Protocolo de actuación para intervenir ante situaciones de sospecha, uso y portación de armas en los centros educativos. El tema está en plena discusión con el control de mochilas propuesto en nuestro país, centrado en la polémica entre la prevención y el control, cuando se trata más bien de considerarlos mutuamente incluyentes.

Lo que debe quedar claro es que toda comunidad educativa debe evitar la presencia de armas, las que deben ser identificadas como un peligro y atentatorias contra la convivencia y generadoras de más violencia, que debe construirse relaciones armoniosas e inclusivas que permitan vivir una cultura de paz. Pero, si a pesar de todos los procesos preventivos sucede alguna emergencia, es fundamental que se aplique protocolos de actuación. Hay derechos que respetar, pero el derecho a la vida prevalece.

Etiquetas