Editorial

Los desafíos del nuevo Intendente regional

La Región se encuentra con proyectos detenidos. Posiblemente, una de las tareas del nuevo intendente, sea la de convocar y acercar acuerdos para impulsarlos y dar término a la permanente presentación de opciones, que no ha hecho otra cosa que postergarlos.

Por: Editorial Diario Concepción | 14 de Abril 2019
Fotografía: Archivo | Diario Concepción

Se ha producido el relevo en la Intendencia de la Región del Bío Bío, fue nombrado el ex miembro de Evopoli y actual UDI, Sergio Giacaman García, quien este martes asumirá el cargo y con él la responsabilidad de responder a las múltiples tareas propias de tan elevada misión y, al mismo tiempo, a las demandas de la ciudadanía, que por mucho tiempo ha estado a la espera de nuevos impulsos para el desarrollo regional, sostenidamente por debajo de las expectativas y potenciales.

El Intendente Regional, como representante directo del Presidente de la República, tiene como responsabilidad dirigir las tareas de gobierno interior en la Región, de conformidad con las orientaciones, órdenes e instrucciones que le imparta el Presidente, directamente o a través del Ministerio del Interior.

Hasta ahí la letra de la ley, todo lo demás resulta como efecto de la acción del Intendente en el cumplimiento de sus obligaciones o según sus competencias para resolver los problemas de la Región y para dinamizar las iniciativas que resultan indispensables para su desarrollo. En su desempeño existe una virtual espada de Damocles, sujeta del delgado hilo del equilibrio entre los deseos y orientaciones del ejecutivo y sus marcos políticos y, por otra parte, la presión cotidiana de la exigente realidad regional, no siempre con color político, pero ciertamente centrada a las necesidades postergadas y emergentes de la Región del Bío Bío.

Sergio Giacaman García, ingeniero comercial, fue también Secretario Regional Ministerial de Desarrollo Social entre 2010 y 2012 sus calificaciones y vocación social son ciertamente suficientes como para esperar de él una cabal comprensión de las dinámicas sociales de la Región y los anhelos de sus habitantes, una nueva energía para hacerse cargo de los proyectos y planes de desarrollo regionales.

La Región se encuentra con proyectos detenidos, para efectos prácticos. Posiblemente, una de las tareas primordiales del nuevo intendente sea la de lograr convocar y acercar acuerdos para impulsarlos y dar término a la permanente presentación de opciones, que no ha hecho otra cosa que postergarlos, como ocurre con el soterramiento de la línea férrea, la terminación del puente o el sistema integrado de transporte público, en el cual el Metro es un eslabón determinante, pero solo parcialmente útil si no se enlaza con el resto de la cadena.

En el plazo más distante, pero con los inicios lo más temprano posible, está el Parque Científico y Tecnológico, la tarea pendiente de reenfocar el futuro de la Región, buscar su proyección en la industria agroaliomentaria, desplazada por otros emprendimientos de más rápido retorno, pero con riesgos presentes en sustentabilidad o evolución de tecnologías.

Igualmente el turismo, como potencial incipiente, la apropiación del perfil que debiera tener cumplir con estándares competitivos, exigentes en calidad, con un recurso paisajístico, geográfico y cultural singular y único.

La ciudadanía espera mucho de su nuevo intendente, es una nueva oportunidad para poner a la Región en movimiento, el intendente tiene también el derecho a esperar la colaboración transversal para su mejor desempeño en bien de todos.

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