Editorial

Mayor participación femenina en estudios superiores

Al terminar los episodios de pruebas, durante el período 2019, 154.366 jóvenes postularon al Sistema Único de Admisión a los 41 planteles universitarios del sistema, de estos postulantes, un 56% fueron mujeres.

Por: Editorial Diario Concepción | 02 de Febrero 2019
Fotografía: Carolina Echagüe M.

El profundo y masivo surgimiento de los temas relacionados con la discriminación hacia la mujer tuvo su expresión concreta en las altas convocatorias públicas del año 2016, un punto de inflexión para el horizontes social de nuestro país. A partir de la marcha en contra de la violencia hacia la mujer, ha emergido una dinámica sin retorno que ha resultado en la creciente menor tolerancia hacia situaciones de desigualdad en cualquier ámbito.

Aun cuando nuestro país ha hecho avances importantes en los últimos años para acortar las distancias entre hombres y mujeres, es evidente que todavía persisten diferencias muy relevantes, evidentes desde las etapas más tempranas. En el caso particular del ingreso a la educación superior, por ejemplo, donde la frase “ni una menos” ha tenido una diferente y positiva interpretación.

Al terminar los episodios de pruebas, durante el período 2019, 154.366 jóvenes postularon al Sistema Único de Admisión a los 41 planteles universitarios del sistema, de estos postulantes, un 56% fueron mujeres.

Sin embargo, a pesar que la PSU 2018 resultó con 209 puntajes nacionales, es decir, un 40% más de lo que sucedió en 2017, tan sólo 44 (21,1%) de estos correspondieron a mujeres, lo cual evidenció, nuevamente, la existencia de una dura brecha de género. A pesar de esto, hubo un mayor número de mujeres que postularon; el 56%, con un 54% seleccionadas.

Según el jefe de la División de Educación Superior del Mineduc, en una entrevista a un medio digital, el aumento del ingreso de mujeres al sistema de educación superior en Chile se ha venido observando desde hace varios años. Según las cifras que maneja esa cartera, el porcentaje de participación de las estudiantes en la matrícula de primer año , ha tenido un crecimiento sostenido.

El fenómeno tuvo sus inicios entre 2008 y 2009, periodo en el cual la cantidad de matriculados comenzó a ser más equitativa, para luego inclinarse a favor de las mujeres, matriculando, así, en 2018, 64.491 más estudiantes del género femenino que masculino, aun así, menos mujeres de las seleccionadas finalmente se matriculan, lo que indicaría que una proporción mayor de seleccionadas que de seleccionados no ven cumplidas sus expectativas.

La realidad de la mujer en el país está rezagada en relación al hombre, así por ejemplo, un estudio reciente de la Universidad Católica reveló que las diferencias no se limitan sólo a las remuneraciones o posibilidades laborales, sino que se extienden a ámbitos tan diversos como destrezas para las matemáticas, o el nivel de lenguaje.

Las casas de estudios superiores deberían seguir avanzando, no sólo en la representación general de mujeres en las carreras, sino que, además, en la eliminación de sesgos culturales relacionados a las elecciones de éstas; áreas comúnmente asociadas a hombres o mujeres, como planes comunes para facilitar el ingreso a Ingeniería, o a Trabajo Social, para mujeres y hombres respectivamente, rompiendo una asociación tradicional, sin real sustento.

El ingreso en igualdad de oportunidades para hombres y mujeres es un desafío cuya resolución exitosa hará bien a la sociedad chilena, ya que en todos los ámbitos podrá haber ópticas diversas y nuevas visiones para su desarrollo equitativo.

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