Editorial

El nuevo escenario de los incendios forestales

Continúa siendo crítico y, a veces, faltante, nuestro compromiso para evitar incendios, actuando responsablemente en nuestro entorno habitual o en los lugares de veraneo, así como para alertar tempranamente de situaciones que pudieran provocarlos, incluyendo el delincuencial factor humano.

Por: Editorial Diario Concepción | 05 de Enero 2019
Fotografía: Archivo

Los penquistas más antiguos o los residentes más estables de la Región, tienen hasta cierto punto asumido que el verano viene asociado fatalmente a incendios forestales, no así la magnitud que estos pueden alcanzar, para eso la memoria es sólo reciente, la aparentemente inexplicable intensidad, vastas superficies afectadas por siniestros con características de catástrofe.

El párrafo anterior no tiene la intención de ser efectista, sino sólo volver a poner en el recuerdo la muy seria amenaza de los incendios forestales estivales y la lucha, muchas veces estéril para controlarlos, el duro sacrificio de los brigadistas, la constante y agotadora tarea de los helicópteros y aviones cisterna, la llegada del emblemático y muy esperado avión Supertanker, con imágenes vívidas de una temporada con grandes pérdidas humanas y materiales.

El último informe entregado por la Onemi, da a conocer los riesgos meteorológicos y la posible ocurrencia de incendios forestales en nuestra región, ante la concurrencia de los factores clásicos; altas temperaturas y vientos fuertes. Lo que se agrega es hasta cierto inédito; ya que el crecimiento tardío de hierbas y pastos como consecuencia de las lluvias de primavera, especialmente en las zonas centro y sur del país, se transforma en un nuevo factor de vulnerabilidad, al secarse con las altas temperaturas, lo cual resulta en una suerte de manto vegetal fino, altamente inflamable.

Esta es una de las conclusiones que deja el informe “Perspectiva de riesgo meteorológico para la gestión de protección civil”, realizado por la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) y que prevé situaciones climatológicas que pueden ocurrir durante el verano. El informe agrega el pronóstico de precipitaciones bajo de lo normal en el altiplano de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, además de Aysén, en enero y febrero de 2019. En nuestra parte del territorio, se describe que luego de una primavera lluviosa, el verano se avecina con una tendencia más seca de lo normal. Lo que no significa ausencia de lluvias, más bien promedios de precipitación bajo la normalidad, entre las regiones del Maule y Los Lagos. Igualmente, se indica que habría temperaturas máximas por sobre lo normal en la costa entre Antofagasta y Bío Bío, y más al sur, entre Los Ríos y Aysén.

Ante esta situación, la reacción normal de la ciudadanía, es esperar que las autoridades que corresponde se hagan cargo, oportuna y eficientemente, también se espera, como ha estado ocurriendo, que las empresas forestales, que por las características de su producción agregan riesgos importantes, ante la expansión de las plantaciones, actúen preventivamente, con las medidas consagradas por la experiencia, y se disponga del material necesario.

Así, la Onemi, junto con la Conaf, prepara planes generales y específicos en determinadas áreas, con el objetivo de prevenir emergencias, sin descartar la eventual ayuda internacional en el combate de los incendios.

Sin embargo, continúa siendo crítico y a veces faltante, nuestro compromiso, para evitar incendios, actuando responsablemente en nuestro entorno habitual o en los lugares de veraneo, así como para alertar tempranamente de situaciones que pudieran provocarlos, incluyendo el delincuencial factor humano.

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