Editorial

Vidas juveniles que inspiran

Sus historias, que ocuparán nuestras páginas en las próximas semanas, empezando hoy, son ejemplos de superación, pero al mismo tiempo, testimonio de las circunstancias sociales que les afectaron al inicio, permiten acercarse a una realidad que muchos chilenos han decidido ignorar.

Por: Editorial Diario Concepción | 10 de Noviembre 2018
Fotografía: Archivo| Diario Concepción

Con ese título, un libro que contrasta las narraciones noveladas de jóvenes de la historia de Chile. O más bien lo que habrían escrito estos personajes cuando eran adolescentes, cuando no sabían cuál sería su eventual destino, y, en paralelo, las historias dolorosas de jóvenes que sufrieron las consecuencias de las  vulnerabilidades de su entorno adverso, su paso por la delincuencia, la droga, los centros de encierro y cómo lograron darse cuenta que había una puerta de salida y dejar de aquello un testimonio.

Con la coordinación del profesor Omar Mella Fuentes, un numeroso grupo de profesores y alumnos, más trabajadores sociales, se explora los aconteceres de internos del Servicio Nacional de Menores, de Coronel. Tarea nada fácil, empezando por seleccionar personajes históricos nacidos en la Región del Bío Bío que cumplieron sus metas antes de los veintiocho años, para compararlos con las historias de vida de jóvenes egresados del centro, quienes, tras su egreso, fueron consiguiendo insertarse en la sociedad. Para este efecto dos profesoras del centro y doce alumnos, realizaron una investigación bibliográfica y narración literaria de los personajes seleccionados.

La contraparte es provista por un grupo de autores de relatos vivenciales de los egresados, que a la fecha tenían entre veinticuatro y veintiocho años. De un total de 741 jóvenes de distintas comunas de nuestra región, después de entrevistar a 225 de ellos se terminó seleccionando a 75, que cumplían con el perfil predeterminado y que estuvieran dispuestos a  contar y publicar sus historias de vida.

En la introducción los autores advierten;  “ejemplos de vida dignos de imitar hay en todas partes, basta abrir los ojos para darse cuenta. En la guerra y en la paz, en sociedades satisfechas…como en aquellas donde impera la escasez… en todos los tiempos. En nuestra región hay muchos casos notables que la historia registra, pero también hay casos ejemplares anónimos, cuya lucha por sobrevivir en un medio adverso, a veces se transforma en proeza”.

Es esta otra cara del Servicio Nacional de Menores, que ha llenado las crónicas nacionales con noticias amargas, producto de la negligencia o la falta de profesionalismo, que contrasta con la evidencia de personas que han empleado sus mejores esfuerzos para ayudar a niños y adolescentes en condiciones de precariedad social y afectiva, que han decidido comprometerse más allá de la tarea de todos los días.

Sus historias, que ocuparán nuestras páginas en las próximas semanas, empezando hoy,  son ejemplos de superación, pero al mismo tiempo, testimonio de las circunstancias sociales que les afectaron al inicio, y permiten acercarse a una realidad que muchos chilenos han decidido ignorar, el efecto de la pobreza y la falta de oportunidades y el potencial de logro de las personas si esas barreras se superaran. En la introducción del libro, los autores expresan su ilusión; que al correr este velo haya un mayor impulso hacia un cambio social profundo, un mejoramiento sustantivo de las condiciones de infraestructura y dotación de personal en los sistemas de encierro para rehabilitar jóvenes, aun entendiendo que se trata de un cambio complejo, pero tal vez  de menor complejidad que el cambio personal que se le pidió a cada uno de los jóvenes que accedieron a contarnos estas verdades penosas, pero al mismo tiempo esperanzadoras.

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