Editorial

El emergente empoderamiento de las regiones

Por: Editorial Diario Concepción | 14 de Septiembre 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

Lo último que debiera ocurrirles a las regiones es que como consecuencia de décadas de falsos discursos, o promesas ambiguas y sibilinas, optaran por bajar los brazos y esperar momentos más oportunos, o economías más prósperas. Las necesidades de descentralización son de tal magnitud que obviarlas es de imperdonable miopía, miopía nuestra, ya que la ceguera de la capital está adecuadamente probada.

No habrá soluciones por la vía de la gentileza a o las concesiones graciosas, el progreso de las regiones va a ser el resultado de una actitud democrática, pero militante, que tenga la capacidad de distinguir los que están dispuestos a comprometer sus mejores y más sinceros esfuerzos en distribuir con más justicia los recursos de la nación, y aquellos que están utilizando estas dinámicas para sus propios o colectivos fines.

La ciudadanía tiene que tener, cada vez con más certeza, información sobre quiénes son los actores legítimos de la descentralización, los que están haciendo esfuerzos valederos para conseguir equidad de trato en la dotación de recursos e infraestructura a las regiones, de tal manera que estas pueden adecuar sus desarrollos y transformarse en una opción de progreso para los ciudadanos regionales de Chile, para que éstos no se vean sistemáticamente obligados a migrar, a abandonar sus familiares y sus vínculos afectivos , como un duelo necesario para poder cumplir con sus esperanzas.

Es por eso que es necesario reiterar, con la debida firmeza, que hay asuntos pendientes, que no es aceptable la usual larga lista de problemas que se irán resolviendo en la proverbial medida de lo posible en los próximos decenios, sino varias obras que deberán emprenderse simultánea y coordinadamente para obtener resultados sinérgicos, en un impulso relevante para las aspiraciones de ser una mejor región y disminuir las insoportables brechas presentes en la infraestructura nacional.

Es evidente que la mayor destinación de recursos estatales corresponde a la capital metropolitana, aduciendo la existencia de una población definitivamente más numerosa , pero lo que no se ha considerado es que a pesar de las diferencias poblacionales entre Santiago y Concepción, no hay una proporción justa en la distribución de fondos, sin considerar que éstos pertenecen a todos los chilenos y no, como pareciera, ser de libre disposición de las estructuras centrales, donde la ciudadanía no tiene arte ni parte, salvo darnos por enterados.

Si se levanta la voz exigiendo inversión para construir un Metro, conectado al Biotrén, si se pide que este se modernice, si se declara que es necesario también soterrar la línea, es porque la ciudad y la Región lo necesita y merece, es un asunto de justicia y no de gracia, si ese demanda no es atendida con respeto habrá que aumentar la fuerza de la exigencia.

Es muy oportuno que en la agenda de las autoridades regionales se empiece a elaborar la carta de navegación de la región y la ciudad, que se establezca las metas, por ambiciosas que parezcan, que se diseñen las estrategias para hacer los proyectos factibles.

Está a la vista lo que les sucede a las regiones que siguen actuando como hasta ahora, es indispensable cambiar de política con visión de futuro de a lo menos el próximo trienio, avanzar en armonizar los recursos de Chile para hacerlo más justo y próspero. No es una tarea para una mirada de corto alcance.

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