Editorial

Eventualidad de competencias laborales obsoletas

Por: Editorial Diario Concepción | 04 de Septiembre 2018
Fotografía: Pexels

En el prefacio del informe de la Comisión Nacional de Productividad de este año, con el título “Formación de competencias para el trabajo en Chile,  se expresa que el mayor activo de un país es el talento de su población, tanto como su pleno aprovechamiento lo cual permitiría elevar la productividad del trabajo mejorando el nivel de ingresos y obteniendo como resultado el bienestar de la sociedad, por tanto, es la calidad de los procesos formativos, aquellos que resulten en el cabal aprovechamiento de los talentos y la capacitación de las personas, esencial para movilizar una dinámica virtuosa de progreso sostenible.

Se sostiene igualmente, que nuestro país no cuenta con un sistema de competencias de carácter integrado, comparable a los estándares internacionales, aludiendo a un “entorno educativo y formativo de enorme dispersión, complejo, desintegrado, de difícil comprensión y sin organización clara”, como consecuencia de esa falta de visión estratégica, que resulta en una falta de relación entre las habilidades demandadas y el resultado de los procesos formativos, se señala, del mismo modo, que la oferta de formación tampoco es capaz de anticipar los requerimientos futuros en términos de competencias, se estima que un 61% de los trabajadores se emplea hoy en  ocupaciones con riesgo de ser automatizadas y un 24% de empleos en alto riesgo de ser afectado por cambios tecnológicos.

El resumen ejecutivo de este informe concluye que en comparación con otros países OECD, tenemos una población con bajos niveles de competencias y, como resultado, cientos de miles de adultos en la fuerza laboral están “condenados a una dinámica de baja productividad, bajos salarios, baja empleabilidad y alto riesgo de obsolescencia de sus competencias ante la emergencia de avances tecnológicos”.

No es un cuadro particularmente optimista, pero describe con crudeza una situación presente insatisfactoria y un futuro que  debería preocupar a todas las entidades comprometidas con la formación de recurso humano y demandar del Estado una política pública para cambiar esta trayectoria inconveniente.

La realidad escueta es que el desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial cada vez amenaza más profesiones, efectivamente, según un estudio de la Universidad de Oxford, en países como Estados Unidos esta tendencia ya amenaza a aproximadamente el 47% de toda la fuerza laboral y más del 60% de los puestos de trabajo en los países latinoamericanos analizados por el Banco Mundial son, en principio, susceptibles de automatización con el atenuante, en algunos de estos últimos, que el proceso se moderará debido a que los bajos salarios harían la inversión en tecnología menos rentable y, por lo tanto, su adopción sería más lenta.

El énfasis en la enseñanza técnico profesional adecuada a este escenario es parte de la respuesta, lo cual requiere de una revisión muy profunda de la vinculación de las instituciones con el  mundo real del trabajo, el cual a su vez debe estar perfectamente al tanto de estos rápidos cambios de escenario y del mismo modo la formación universitaria, que debe estimar las realidades diferentes según el perfil y circunstancias de cada profesión, ya que no todas enfrenta igual nivel de riesgo. Sin embargo, gran parte de la solución también se encuentra en la inteligencia y actitud de cada trabajador chileno.

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