Editorial

El compromiso regional con el Parque Científico y Tecnológico del Bío Bío

Por: Editorial Diario Concepción | 14 de Abril 2018
Fotografía: Archivo.

Las grandes empresas, sobre todo si son regionales, tienen que asumir que no se les privará de dificultad alguna, que  no habrá barrera que se allane a ser vencida sin el máximo de esfuerzo y al mismo tiempo, que tendrán que  lidiar con las resistencias propias de la excesiva prudencia y de la solapada oposición, principalmente porque las grandes obras requieren pensar en grande, mucho más allá que la vigencia terrenal de sus propulsores, como pudo ser el caso de la creación de la misma Universidad de Concepción, que vivió en su inicio con menos auspiciosos escenarios.

La idea de construir el Parque Científico y Tecnológico del Bío Bío (Pacyt) nació en 2007 en una alianza entre la Universidad y el Gobierno Regional, precedida de largos estudios y elaboración de proyectos, que contemplaban desde la factibilidad hasta los impactos ambientales, además de su proyección en el tiempo para el desarrollo regional sustentable.

Una iniciativa similar en el estado de Yucatán, para no comparar con otras del primer mundo, resume las metas comunes de un proyecto de esta naturaleza; impulsar el desarrollo tecnológico y la competitividad regional por medio de la transferencia de conocimiento y tecnología entre los sectores  académicos,  productivos y de Gobierno, para contribuir a la creación, desarrollo e incubación de empresas de base tecnológica e innovadora, formación de recursos humanos de alto nivel y la promoción del desarrollo económico, social y ambiental en beneficio de la Región, el país y la comunidad internacional.

Se instalarían allí grupos de empresas tecnológicas, tanto nacionales como extranjeras, universidades y organismos internacionales, enfocándose en áreas descritas como tendencias  globales de innegable impacto, tales como el cambio climático, revolución digital e industrial 4.0, energías limpias, alimentos saludables, producción sustentable y turismo de naturaleza. Las estimaciones de los autores del proyecto aseguran la generación de un positivo y un fuerte impacto en la Región, creando al menos 2.000 puestos de trabajo.

Es indispensable que de modo transparente se garantice el positivo impacto en las personas, ya que  infraestructura pública que demanda y los montos de la inversión que se compromete solo cobran sentido si apuntan a mejorar la vida de la comunidad. La seriedad y el compromiso de los actores relevantes en el desarrollo de este proyecto son un respaldo a su implementación y desempeño.

Sin embargo, la administración del proyecto ha informado que la Contraloría Regional, a última hora, ha decidido no tomar razón, por tratarse de un proyecto privado, una conclusión increíble, después de haber sido aprobado por el Core, de haber estimado que las obras se iniciaban el 28 de febrero y haber comprometido recursos finacieros y materiales cuantiosos.

Es justamente la clase de actitud que han tenido algunos personeros de esta región, antiguamente en el liderazgo del desarrollo nacional y ahora prostrada y en segundo plano, en perpetuo estado de rogativa al poder central, sin la necesaria audacia para crecer.

Es de esperar  que las autoridades a cargo de este proyecto logren vencer esta nueva barrera, la de la burocracia dependiente y de corta visión  y se recobre la dinámica indispensable para   materializar  una de las obras de mayor importancia en la historia de la ciudad y la Región.

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