Editorial

Los desafíos de la cuarta revolución industrial

Por: Editorial Diario Concepción | 08 de Abril 2018
Fotografía: Archivo.

La visión de un futuro que se abalanza sobre la sociedad a plazos cada vez más breves puede, por una parte, estimular reacciones de adaptación, pero también, por su masividad e impacto, motivar una actitud de rechazo, protección y parálisis. No es inédito que algunos colectivos sociales opten por negar realidades amenazantes o desconocidas, en un intento, siempre frustrado, de evitar su ocurrencia, sobre todo cuando se sienten protegidos por un entorno de sólida tradición, puede ocurrir en instituciones de larga historia, que manifiestan cierto grado de anquilosis, o instituciones de educación superior, inmersas en sus propias circunstancias de autorreferencia.

La educación superior chilena puede ser un ejemplo de esta situación, el lento, pero a veces notable desfase entre la dinámica del mundo del trabajo real y lo que ocurre en las aulas y laboratorios durante el proceso formativo de profesionales se supone aptos las demandas de una sociedad en rápida evolución. Si bien es cierto la formación superior técnico profesional suele ser más receptiva y proclive a responder a demandas cambiantes, por su natural relación de cercanía con el mundo productivo, igualmente hay una brecha ante la velocidad de los cambios en su ámbito, tanto más en las universidades, en las cuales puede confundirse la investigación de frontera con aquella relevante para las demandas específicas de la realidad nacional.

Ante las rápidas mutaciones de la tecnología, emergen el concepto de industria 4.0 y los nuevos desafíos que ese nuevo escenario plantea para la Región y el país. De acuerdo a la proyección de International Data Corporation (IDC), una de las principales firmas mundial de inteligencia de mercado, el mercado de Internet de las Cosas, Internet of Things (IoT) crecerá un 25% en Chile durante 2018, alcanzando los US$ 654,4 millones. Además, se estima que un 90% de los ingresos generados por esta tecnología corresponderá a la implementación de soluciones IoT empresariales. El McKinsey Global Institute elaboró un informe que sostiene que dentro de 30 años la mitad de los trabajos que hoy realizan los chilenos serán ejecutados por máquinas y robots. En esa línea, se estima que 3,2 millones de empleos pueden ser automatizados.

El impacto que empiezan a tener las tecnologías como la Inteligencia Artificial, la Impresión 3D, el Big Data o la Realidad Virtual, obligan a reinventar la forma en que se trabaja en los diferentes universos productivos y obviamente en la manera como se enfrentan estos desafíos desde la academia, ya que no solo se requiere implementar nuevas herramientas tecnológicas, sino que también generar cambios que preparen a los futuros profesionales y técnicos para responder de manera correcta.

En una monografía española sobre el particular se indica que la deficiencia que más acusan las empresas de los egresados ,con un 81,1%, es la escasa formación práctica, seguida con un 43,2% de un desequilibrio entre conocimientos teóricos y prácticos, una realidad que se agudiza ante la emergencia de nuevas tecnologías, en otro estudio se revela que el 87% de los egresados se siente capacitado para insertarse en el mercado laboral, sin embargo, tan solo el 50% de los reclutadores opina lo mismo. El tema está sobre la mesa, afortunadamente hay en Chile capacidad para enfrentarlo, falta, puede ser, el sentido de urgencia, la necesidad de apurar el paso.

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