Editorial

Pocos geriatrías para creciente población de adultos mayores

Por: Editorial Diario Concepción | 05 de Abril 2018
Fotografía: Archivo | Diario Concepción.

Esta preocupación no ha estado ausente en los últimos gobiernos, la falta de especialistas médicos en los servicios de salud, situación que ha derivado en iniciativas de aumento de cupo en los programas de educación de pos título de las universidades y en convenios especiales para ese efecto, como ha ocurrido de modo muy potente entre los servicios de salud y la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, las circunstancias son todavía desfavorables, incluso para aquellas patologías que se mantienen según sus niveles históricos de prevalencia, lo que no ocurre con el conjunto de cuadros clínicos que empiezan a manifestarse en la población de mayor edad. Es precisamente ese colectivo, el de adultos mayores, el que se encuentra ante la realidad cada vez más acuciante que no hay médicos debidamente preparados para lidiar con condiciones complejas de salud de una población que aumenta rápidamente en las estadísticas de la demografía nacional.

No se trata simplemente de más enfermedades, de cuadros complejos de varias condiciones que afectan a los pacientes de modo simultáneo, sino de un paciente que no es aquel que se estudia normalmente en las carreras de medicina, un hombre o mujer de edad avanzada cuya fisiología y sistema inmune se encuentran profundamente modificados, con cambios notorios en la capacidad de mantener la homeostasis, o el equilibrio de órganos y sistemas.

La especialidad que se ocupa de tales situaciones es la geriatría y es precisamente esa rama la que se encuentra deficitaria en número y cobertura. Según la información de las Estadísticas Vitales del Instituto Nacional de Estadísticas, Chile envejece aceleradamente y ya son 2.003.256 las personas mayores de 65 años, es decir, el 11,3% de los 17.574.003 habitantes.

Para la atención de este grupo, el número de especialistas es claramente insuficiente, la Superintendencia de Salud indica que el año pasado había 104 profesionales certificados en este campo en el sistema, tanto público como privado: un especialista por cada 19.262 personas de la tercera edad.

El detalle por regiones revela una distribución altamente desigual, ya que la Región Metropolitana y Valparaíso concentran al 66% de estos médicos, 59 en la primera y 10 en la segunda. Mientras que en Arica y Parinacota, Tarapacá, Atacama, Los Ríos y Aysén ni siquiera hay un especialista que se encuentre dentro del registro, de esa manera, 988.766 adultos mayores viven en las regiones que no tienen estos especialistas o que cuentan con tres o menos.

La situación tiene un pronóstico complejo, porque solo una minoría de las escuelas de medicina del país enseña geriatría en el pre y posgrado, sin haberse reaccionado en la debida oportunidad a los cambios demográficos. En razón de lo anterior, hacen falta profesionales capaces de desarrollar estos programas, además que también se requiere de enfermeras, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales y psicólogos con adecuada formación en atender población adulto mayor.

La proporción en aumento de la tercera edad hace evidente la necesidad de aplicar medidas efectivas para cerrar esta creciente brecha, un problema de suficiente complejidad como para que se le otorgue la prioridad que merecen los chilenos de mayor edad, ya que no se trata de sobrevivir, sino de tener, en largos últimos años, una digna calidad de vida.

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