Editorial

Decepcionante visión de presidenciables en ciencia y tecnología

Por: Editorial Diario Concepción | 24 de Septiembre 2017
Fotografía: Copesa

En medio de ruidos propios de la discusión simultánea de otros asuntos críticos, se debate internamente los considerandos a tener en cuenta en la elaboración de la ley de presupuesto para el próximo año. A mediados de agosto se hizo pública, por parte del Ministerio de Hacienda y la Dirección de Presupuestos, las Actas de resultados del Comité Consultivo del PIB Tendencial y del Comité Consultivo del Precio de Referencia del Cobre, la pareja de variables que resultan esenciales para el proceso de elaboración del proyecto de ley de Presupuestos 2018.

Es el presupuesto lo que finalmente permite que los planes e iniciativas lleguen a alguna parte, por lo tanto las ideas de los candidatos a la Presidencia de la República, están obligadas a considerar los medios y los recursos para que sus proyectos dejen de ser un conjunto de atrayentes promesas, las consabidas declaraciones abundantes en buenas intenciones.

Por lo pronto, el reciente e inédito debate presidencial científico, oportunidad en la cual gran parte de los candidatos a La Moneda pudieron exponer y debatir sus ideas en torno a Cambio Climático, Matriz Productiva, Estado Digital y Políticas Públicas en materia científica, estrechamente asociadas a la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, tuvo un resultado que, para la comunidad científica nacional, debió haber sido, a lo menos, patético.

Para los que tuvieron la paciencia de escuchar todas las propuestas, resulta evidente que se trató de una exposición saturada de lugares comunes, la repetición de situaciones que han estado en los medios por décadas, en ese sentido se entiende que las ideas expresadas no den cuenta de la importancia vital que tiene el  desarrollo en ciencia tecnología para el futuro del país, declaraciones vacías como “tenemos identificados los problemas: pocos investigadores, poca inversión. Vamos a duplicar el PIB de inversión en ciencia y tecnología”.

Se expresa, con dudosa lógica, que este problema no es solo de los expertos o de la ciencia, “sino de todos y ahí la política tiene que ser el espacio para que podamos conversar e ir construyendo juntos estas respuestas”, agregando otro candidato que la ciencia en Chile es “una ciencia cautiva y postrada, que debe ser aplicada y desarrollada desde la gente, desde las comunidades, desde sus intereses y desde sus propias propuestas”.

Si bien se alude a la insuficiente inversión en investigación, varios de ellos expresaron su intención de aumentarla, sin hacer explícito cómo se financia esa propuesta. Lo que el mundo de la ciencia esperaba es que los candidatos tuvieran un cabal conocimiento de lo que se hace en ciencia en Chile y lo que, pudiendo hacerse, no se hace por falta de políticas adecuadas y la descripción específica y concreta de los cambios que se proponen en esas políticas. En conclusión, se ha escuchado el mismo mensaje de siempre, el listado de problemas y soluciones generales, improvisadas y sin sustento.

En el tema del debate las propuestas de los candidatos y candidatas fue alarmantemente superficial, propias de cualquier ciudadano mediamente enterado, no hubo exposición de datos duros, no se demostró conocimiento del estado del arte en el ámbito de la investigación nacional. El crecimiento en ciencia y tecnología es indispensable, sin esa base no es posible pensar en un país desarrollado. Ciertamente, la ciudadanía merecía mejor respuesta.

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