Economía y Negocios

Propuesta de las 52 horas: qué cambia realmente y por qué no implica aumentar la jornada laboral

La Seremi del Trabajo sostuvo que la propuesta podría ayudar a preservar empleos.

Por: Bruno Rozas Hinayado 27 de Julio 2026
Fotografía: Diario Concepción | Carolina Echagüe M.

La propuesta de la Mesa de Reactivación Económica para modificar la distribución de la jornada laboral volvió a instalar el debate sobre las condiciones de trabajo en Chile.

El informe final, entregado al ministro del Trabajo, generó controversia al mencionar un límite de 52 horas semanales, lo que llevó a interpretar erróneamente que se buscaba aumentar la jornada laboral y dejar atrás la implementación de las 40 horas.

Sin embargo, especialistas y autoridades coinciden en que esa lectura es incorrecta. La iniciativa no propone elevar la jornada ordinaria ni modificar la Ley 21.561, sino ampliar el período sobre el cual se calcula el promedio de horas trabajadas, entregando mayor flexibilidad para enfrentar ciclos de alta y baja demanda en distintos sectores productivos.

La propuesta corresponde a la medida número 12 del informe elaborado por la Mesa de Reactivación Económica. Actualmente, la Ley de 40 Horas permite distribuir la jornada de manera distinta entre semanas, siempre que el promedio no supere las 40 horas dentro de un ciclo de hasta cuatro semanas.

Lo que se plantea es extender ese período de referencia hasta 15 semanas, como ocurre en varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), o incluso hasta 52 semanas mediante negociación colectiva, siguiendo modelos europeos.

En la práctica, un trabajador podría cumplir más horas durante semanas de mayor actividad y compensarlas posteriormente con jornadas más reducidas, manteniendo el promedio legal de 40 horas.

La economista Cecilia Cifuentes, integrante de la Mesa de Reactivación Económica, explicó que la propuesta busca entregar herramientas que permitan adaptar mejor la organización del trabajo a las distintas realidades productivas, sin alterar la reducción gradual de la jornada.

Opiniones desde el Biobío

En el Gran Concepción, trabajadores y pequeños empresarios observan con interés la iniciativa.

María Ignacia Neira, asistente administrativa de una empresa de servicios, considera que la medida podría beneficiar a rubros donde la carga laboral varía durante el año, siempre que exista acuerdo entre empleadores y trabajadores y que la flexibilidad no termine convirtiéndose en jornadas permanentemente más extensas.

Una visión similar expresó Leandro Cifuentes Arriagada, técnico en mantenimiento industrial, quien señaló que en su actividad existen períodos de alta demanda y otros más tranquilos, por lo que distribuir las horas de manera distinta podría ser positivo si se respetan los tiempos de descanso.

Desde el mundo de las pymes, Catalina Mardones Faúndez, dueña de una empresa de fabricación de mobiliario en Concepción, sostuvo que una mayor flexibilidad ayudaría a enfrentar los aumentos estacionales de pedidos, aunque enfatizó que cualquier cambio debe otorgar certeza jurídica y resguardar el bienestar de los trabajadores.

Gobierno descarta cambios a las 40 horas

La seremi del Trabajo y Previsión Social del Biobío, Camila Álvarez, recalcó que la propuesta “no altera el cronograma ni la implementación de la Ley 21.561, que reduce la jornada laboral a 40 horas hacia 2028″.

La autoridad explicó que el límite de 52 horas semanales, considerando jornada ordinaria y extraordinaria, ya existe en el Código del Trabajo. Lo que se busca modificar es únicamente el período para calcular el promedio de horas, ampliándolo desde las cuatro semanas actuales hasta 15 o incluso 52 semanas mediante negociación colectiva.

Álvarez agregó que la principal diferencia entre Chile y varios países de la OCDE no radica en la cantidad máxima de horas permitidas, sino en la flexibilidad para distribuirlas. A juicio del Gobierno, este mecanismo podría contribuir a enfrentar períodos de menor actividad económica sin recurrir a despidos, favoreciendo la continuidad del empleo durante la implementación gradual de la jornada de 40 horas.

Para Isaías Sharon, director de Relaciones de EASEC, el debate no debe centrarse en la cantidad de horas trabajadas, sino en cómo las organizaciones gestionan su productividad. A su juicio, la flexibilidad puede ser una herramienta útil para sectores estacionales, pero sólo si va acompañada de una gestión basada en competencias y resultados, y no únicamente en el tiempo de permanencia de los trabajadores.

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