Las lluvias y ráfagas de viento elevan el riesgo de anegamientos y cortes de suministro. Académicos de la zona explican desde la limpieza de canaletas hasta el cálculo de potencia para generadores domésticos.
El fuerte sistema frontal, alimentado por un río atmosférico de alta categoría que ha afectado al centro-sur del país, ha generado una serie de consecuencias no solo de carácter inmediato, como el corte de rutas o anegamientos, sino también logísticas.
Ante este escenario, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) ha ido estableciendo Alertas Tempranas Preventivas y Alertas Amarillas debido al alto peligro de inundaciones, desbordes de cauces y cortes de rutas por desprendimientos de tierra.
Los impactos de mayor severidad se proyectan para las regiones de O”Higgins, Maule, Ñuble y Biobío, donde las precipitaciones locales podrían superar los 100 mm y acumular más de dos metros de nieve en la cordillera.
A raíz de estas condiciones extremas, Patricia Ramírez, directora de la Escuela de Construcción, Prevención de Riesgos y Medioambiente del Instituto Profesional Virginio Gómez (IPVG), y Juan Tapia Ladino, director del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Concepción (UdeC), entregaron recomendaciones clave para enfrentar la contingencia.
Ante el riesgo de inundación por anegamiento urbano, Patricia Ramírez recomienda mantener limpios los sistemas de evacuación de aguas lluvias y revisar periódicamente las techumbres e instalaciones. “Cuando las lluvias sean intensas, se debe evitar transitar por calles o sectores inundados y dirigirse directamente a zonas seguras“, advierte. Asimismo, explica que, si el agua ingresa a la vivienda, es imperativo cortar el suministro eléctrico y evacuar si la autoridad competente así lo indica.
En caso de crecidas de ríos o esteros, Ramírez plantea que es fundamental mantenerse informado sobre el nivel de los caudales y evitar realizar actividades cerca de cursos de agua con riesgo de desborde. Del mismo modo, aconseja evacuar oportunamente hacia zonas altas y regresar solo cuando las autoridades confirmen que es seguro.
Frente a los fuertes vientos, la especialista señala que se deben asegurar techos, letreros y cualquier objeto exterior que pueda desprenderse. También enfatiza la importancia de evitar trabajos en altura, no realizar actividades al aire libre durante las ráfagas y mantenerse alejado de árboles, postes y estructuras inestables.
Por su parte, el académico de la UdeC, Juan Tapia Ladino, abordó las alternativas para enfrentar los eventuales cortes de suministro eléctrico provocados por el viento o la caída de árboles sobre el tendido.
El ingeniero explica que la interrupción del servicio suele ser imprevista y genera graves complicaciones en dos ámbitos críticos: el de los pacientes electrodependientes —quienes requieren dispositivos médicos de forma continua para tratamientos como diálisis— y el del comercio local, que necesita mantener las cadenas de frío en su refrigeración.

Foto: Raphael Sierra
“En ese sentido, la tecnología y el mercado entregan varias opciones que dependen del presupuesto, las capacidades de carga y la urgencia de cada hogar o negocio“, señala Tapia.
Así, están los generadores a combustión (bencina o diésel), que son los equipos más comunes en las tiendas del rubro del hogar. “Son bastante flexibles y ofrecen una alta continuidad de servicio, ya que solo requieren combustible. Si la persona tiene acopiada una cantidad adecuada, puede sobrellevar la emergencia de buena manera”, explica.
También existen sistemas de baterías (UPS), que consisten en fuentes ininterrumpidas de energía que permanecen constantemente cargadas. Su ventaja es que entran en operación de manera automática, protegiendo equipos delicados. Sin embargo, el experto advierte que “tienen un tiempo de uso menor, determinado por la capacidad de las baterías, lo que eleva significativamente su costo de adquisición”.
Otros son los sistemas eólicos domiciliarios; sin embargo, Tapia descarta el uso de aerogeneradores para estas emergencias, pues “en situaciones de temporal no son recomendables debido a la alta variabilidad del viento, que impide una entrega de energía estable”.
Para determinar qué equipo comprar en el mercado local, el docente de la UdeC entrega una fórmula de estimación rápida basada en el consumo de los artefactos que se desean respaldar.
“La variedad es amplia y todo depende de la necesidad. Si se trata de un negocio con cadena de frío, el requerimiento será mucho mayor que el de una casa que solo busca mantener operativo lo básico, como el refrigerador y un par de luces. Se debe sumar el consumo en watts de los aparatos esenciales para determinar el tamaño del generador necesario”, aclara el académico.

Fuente: Juan Tapia Ladino Diseño: Ana Troncoso
Desde Senapred diseñaron el Plan “Familia Preparada”, una guía práctica que entrega orientaciones y recomendaciones para que cada hogar pueda organizarse, identificar riesgos en su entorno y definir cómo actuar ante una emergencia.
Se trata de ocho pasos que consideran, en primer lugar, la información del grupo familiar, donde se deben registrar los datos de cada integrante: nombre, edad, contacto y necesidades especiales. También se deben identificar amenazas y reconocer los riesgos dentro y fuera del hogar, desde accidentes cotidianos hasta desastres naturales.
Además, la guía plantea definir zonas de seguridad. Es importante establecer los lugares más seguros dentro y fuera de la casa para cada tipo de emergencia, junto con elaborar un mapa de la vivienda. Aquí, lo ideal es tener un dibujo del hogar que indique rutas de evacuación, salidas y zonas seguras.
Otro punto relevante, según Senapred, es asignar responsabilidades a cada miembro de la familia para actuar con rapidez y orden, así como elaborar un directorio de contactos que incluya a familiares, vecinos, servicios de emergencia y profesionales de la salud.
Junto a lo anterior, recomiendan armar un kit de emergencia que contenga agua, alimentos no perecibles, botiquín, linternas y otros elementos esenciales, además de practicar el plan mediante simulacros periódicos para que todos sepan cómo actuar ante una situación real.