Economía y Negocios

Huachipato: la reconversión profesional y esperanzas de sus extrabajadores ante el regreso de la usina

Algunos pasaron a ser conductores de aplicación, conserjes y administrativos mientras otros pudieron aplicar lo aprendido en otras empresas, junto con quienes reorientaron sus servicios.

Por: Edgardo Mora 07 de Junio 2026
Fotografía: foto Carolina E.

“Fui el último en salir, fui el que cerró la reja, enganchó los candados, aseguró puertas y despejé las bodegas en los laminadores, fue muy doloroso para todos mis compañeros”, expresó notablemente emocionado Luis Hernández, de 49 años de edad, recordando el momento en que, luego de más de 20 años, tuvo que poner punto final a sus labores en Huachipato.

Un episodio del segundo semestre de 2024, cuando la usina de Talcahuano cesó la producción de acero tras siete décadas de protagonismo industrial.

El testimonio de Hernández representa el de muchos antiguos trabajadores de la siderúrgica que muy jóvenes ingresaron a esta al terminar sus estudios.

Ingresé el 3 de enero del año 2004 como ayudante de armador, hice mi práctica profesional de Ingeniería metal mecánica y me formé en Huachipato. Pasé por todas las etapas. Entré como apoyo técnico y pasé como laminador intermedio y luego como laminador terminador de barras y alambrón. Al final fui jefe de turno y asesorando a los laminadores que fue donde estuve el mayor tiempo”.

“Había muchos lazos de amistad con los compañeros de trabajo, habíamos generado un grupo muy unido donde todos nos queríamos y nos respetábamos con un nivel de fraternidad bastante grande. Vimos como cada día se iba gente y éramos pocos los que íbamos quedando fue muy triste para todos nosotros”, contó Hernández.

El ex trabajador de la siderúrgica estuvo 21 años desarrollando funciones. Una vez que la acerería de Biobío cerró “estuve tres meses sin trabajar, envié muchos currílums lo que nunca hice antes y hoy me encuentro trabajando con contrato en una empresa que se llama Indama en Chiguayante que trabaja en actividades vinculadas a la manufactura del acero. Es una fábrica de perfiles y estructuras metálicas que se ocupan en la construcción y me desempeño como supervisor de producción”, dijo.

El ex supervisor de los laminadores de Huachipato relevó que la experiencia adquirida en una labor de alta especialización fue un factor determinante para volver al mercado laboral y tiene esperanzas en que varios de sus excompañeros de labores pueden tener oportunidades tras la firma del acuerdo que posibilitaría retornar a la producción de acero en la zona. “En el laminador LBT éramos alrededor de 120 y en el LBR eran casi los mismo, 120 trabajadores más, porque trabajábamos en sistemas de turnos rotativos ya que ese laminador no se detenía nunca y había generalmente tres cuadrillas trabajando”, recordó.

Luis Hernández ex trabajador de Huachipato.

Conductor, conserje y administrativo

A Manuel Acuña le restaban pocos años para jubilar cuando lo sorprendió la noticia del cierre de la acería. Por su edad en aquel entonces, con 60 años, sabía que no sería fácil encontrar un nuevo trabajo así que debió realizar diversos oficios y ocupaciones.

Trabajé 30 años como laminador que es quien hace el fierro o la barra, para la molienda en la minería y el alambrón para Inchalam para que haga los clavos. Además, estaba la elaboración del hormigón. Nosotros sacábamos 16,14,12,10 y 8 milímetros de hormigón y en el alambrón la menor medida era de hasta 5,5 milímetros”, detalló el extrabajador.

Tras salir de Huachipato me compré un auto cero kilómetros y me puse a trabajar como conductor de Uber, estuve así durante un año, me fue bien porque ese tiempo era bueno. Ahora existe mucha oferta del servicio y es mucho más competitivo. Después me dediqué a la compra y venta de vehículos. Luego, aprendí cerrajería y me puse a hacer llaves. Me compré las máquinas y adquirí la experticia para poder abrir puertas con ganzúas”, comentó Acuña.

Como si todas las experiencias anteriores de Manuel fueran pocas, el empeño por salir adelante lo hizo incursionar además en otras cosas. “Luego de todo lo anterior trabajé como conserje porque la asesora previsional me sugirió que buscara un trabajo por el ingreso mínimo para poder jubilar porque no podía hacerlo antes y después. Tras ingresar al Sindicato número 1 de Trabajadores de Huachipato, desempeñé labores como administrativo”, dijo el exlaminador de la siderúrgica que fue el último cargo que tuvo después que se suspendió la acería y le queda solo un mes para jubilar.

Luis Betancur (53 años) venía saliendo de su nuevo trabajo en la Compañía de Papeles y Cartones CMPC en San Pedro de la Paz cuando se dio tiempo para conversar brevemente con Diario Concepción sobre cómo ha sido su experiencia. “Empecé en 1995 en Huachipato en el emblemático e histórico laminador de barras de Talcahuano, siempre estuve en ese lugar y después tuve que salir a buscar trabajo como muchos otros. Me dieron una oportunidad de reinsertarme en el mundo laboral donde llevo ya un año en CMPC de San Pedro”.

Para Betancur lo aprendido en materia de seguridad laboral en la usina fue clave para lograr obtener una nueva plaza laboral en CMPC. “Trabajar en CPMC ha sido totalmente diferente para mí, porque es papel no fierro. Las capacitaciones de seguridad que recibí en Huachipato fue la base de por qué me contrataron acá como auxiliar de producción donde trabajamos con bobinas papel de aproximadamente una tonelada, de dos metros que se embalan, se pesan, las etiquetamos y se suben a un camión para ser despachadas”.

Grupo de exlaminadores de Huachipato

Excontratista

Porfirio Ochoa es gerente general de Immatex y además es presidente de la Asociación de Contratistas Industriales del BioBio, ACIB. Se trata de uno de los contratistas más afectado con la suspensión de la acería en la Compañía Huachipato dado representaba el 100% de sus ingresos.

“Fue un golpe muy duro para nosotros cuando nos dijeron que Huachipato iba a cerrar porque no teníamos otros clientes. El 100% de nuestros ingresos provenía de la compañía y debimos buscar distintas maneras para lograr sobrevivir entregando servicios industriales de montaje de estructuras, obras civiles y mantención eléctrica, de redes de incendios y montajes electromecánicos”, aseveró Ochoa.

El también líder gremial sostuvo que han logrado recuperar clientes, pero para ello han debido reconvertirse respecto de los servicios especializados orientados a la acería a potenciar otros servicios industriales dirigidos, por ejemplo, a los puertos.

El gerente general de Immatex concordó con Luis Hernández, en el sentido de que el reciente acuerdo de venta de parte de los activos de Huachipato a la empresa AZA, representa una gran esperanza para los excontratistas de la usina dada la especialidad y experiencia adquirida anteriormente. “Nos llena de optimismo e ilusión de volver a trabajar en la planta que por mucho tiempo nos permitió desarrollar lo que mejor sabemos hacer. Nuestros trabajadores también están muy esperanzados en esta posibilidad”, concluyó.

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