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Economía y Negocios

Con US$10 millones impulsan proyectos de transporte pesado y procesos químicos avanzados en base a H2V

Se trata de las iniciativas lideradas por Marítima Valparaíso (MarVal) y Fosfoquim, seleccionadas por la Corfo.

Por: Bruno Rozas Hinayado 12 de Enero 2026
Fotografía: Alejandro Mihovilovich Gratz Investigador histórico La historia de la educación superior en Chile, y particularmente la de la Universidad de Concepción, no puede comprenderse sin la figura de Salvador Gálvez Rojas. Científico, educador y organizador universitario, su vida estuvo marcada por una vocación temprana por la enseñanza y por un profundo compromiso con el desarrollo […]

La reciente adjudicación de dos proyectos estratégicos de Hidrógeno Verde (H2V) en la Región del Biobío marca un punto de inflexión para la reconversión productiva y la competitividad de un territorio históricamente ligado a la industria pesada, la logística portuaria y la producción química.

Se trata de las iniciativas lideradas por Marítima Valparaíso (MarVal) y Fosfoquim, seleccionadas por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) en el marco del programa “Anillos Industriales para el fomento a la demanda de Hidrógeno Verde y sus derivados, y encadenamiento productivo en la Región del Biobío”.

Ambos proyectos forman parte de un concurso mayor asociado al Aporte I+D proveniente de SQM Salar SpA, ligado al contrato para proyectos de hidrógeno verde en el Salar de Atacama.

En conjunto, la iniciativa considera un financiamiento público de hasta US$10 millones, recursos que deberán ejecutarse en un plazo máximo de seis años y que buscan generar condiciones reales de demanda para este vector energético en la industria regional.

En términos de asignación, Corfo aportará US$5 millones al proyecto de MarVal, lo que equivale al 53,35% de su costo total, estimado en US$9.372.750. En tanto, Fosfoquim recibirá un monto similar, correspondiente al 50,49% del costo total de su iniciativa, que alcanza los US$9.903.737.

Los proyectos

Uno de los proyectos adjudicados es HyLog–Biobío: Zero Emissions Transport, impulsado por Marítima Valparaíso, con la Universidad de Concepción como coejecutor. La iniciativa apunta a habilitar demanda de H2V en el transporte pesado de carga, un segmento clave para la región dada su vocación logística e industrial.

El proyecto considera la operación de una estación industrial de recarga de hidrógeno (HRS, por sus siglas en inglés), capaz de almacenar, comprimir y dispensar hasta 350 toneladas anuales de hidrógeno verde. Esta infraestructura permitirá abastecer camiones con autonomías cercanas a los 700 kilómetros, lo que abre una oportunidad concreta para descarbonizar parte relevante del transporte de carga asociado a puertos, centros industriales y corredores logísticos del Biobío.

Más allá de la operación misma, el proyecto busca validar costos, estándares de seguridad, esquemas de operación continua y generar una curva de aprendizaje territorial, con impactos inmediatos en el encadenamiento logístico y energético regional.

En paralelo, el segundo anillo industrial adjudicado corresponde al proyecto “Producción de Hidrógeno Verde en Talcahuano para la Producción de Reactivos Verdes para la Minería del Cobre y la Industria de la Celulosa”, liderado por Fosfoquim y coejecutado junto a Occidental Chemical Chile Ltda. y Eka Chile S.A.

Esta iniciativa integrará cerca de 1.000 toneladas anuales de H2V dentro de procesos industriales químicos, reemplazando insumos de origen fósil y habilitando la producción de reactivos de menor huella ambiental.

Al insertarse en una cadena industrial ya instalada y consolidada en la región, como lo son los sectores forestal, químico y minero, el uso de hidrógeno verde no se plantea como un experimento aislado, sino como un insumo competitivo con potencial de escalamiento nacional y tracción comercial.

Se espera que la planta inicie su operación en un plazo de dos años, generando evidencia técnica y económica clave para futuros contratos de largo plazo y una eventual expansión hacia otros mercados.

Mirada desde el Ejecutivo

La adjudicación fue leída como un hito relevante para la estrategia de desarrollo regional. El biministro de Economía, Fomento y Turismo y de Energía, Álvaro García, sostuvo que “estos proyectos representan un paso decisivo para consolidar un ecosistema industrial de hidrógeno verde en la región del Biobío, cumpliendo con los compromisos adquiridos en el Plan de Fortalecimiento regional”.

En esa línea, destacó que la combinación de aplicaciones en transporte pesado y procesos químicos avanzados permite generar demanda real y fortalecer el encadenamiento productivo local, avanzando hacia una transición energética que impulse mayor competitividad, innovación y desarrollo sostenible.

El ministro agregó que la articulación de ambas iniciativas crea una plataforma territorial única en Chile, capaz de acelerar la incorporación del hidrógeno verde en sectores estratégicos y de proyectar nuevas oportunidades para dinamizar la industria local con tecnología de punta.

En su visión, la demanda nacional de hidrógeno verde constituye un primer paso indispensable para el desarrollo de esta industria y para aprovechar su potencial exportador en el mediano y largo plazo.

El concepto de “plataforma territorial” es, precisamente, uno de los elementos que más destacan en el diseño de estos anillos industriales.

Mientras MarVal impulsa el uso energético del hidrógeno en movilidad y logística industrial, creando demanda operacional verificable, Fosfoquim abre el camino hacia usos químicos avanzados, con capacidad de sustituir insumos críticos y proyectarse hacia mercados externos.

Esta complementariedad busca reducir uno de los principales riesgos históricos del H2V: desarrollar oferta sin una demanda clara y cercana.

La apuesta se enmarca en los compromisos asumidos por Corfo como parte del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo en el Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, una hoja de ruta que busca dinamizar la economía regional y modernizar su base industrial mediante innovación, competitividad y sostenibilidad energética.

No es casual que el Biobío haya sido escogido como territorio piloto. La región concentra una de las matrices industriales más diversas del país, con presencia de industrias química, petroquímica, forestal, de celulosa, cementera y logística portuaria, entre otras.

Desde el mundo de la consultoría energética, Arturo De la Sotta, CEO de P2X Consulting, observa señales claras de convergencia internacional hacia esta trayectoria. A su juicio, de cara a 2026 el transporte marítimo y la aviación avanzan, de forma gradual pero sostenida, hacia exigencias de reducción de intensidad de emisiones, lo que está obligando a navieras, operadores logísticos, puertos y grandes cargadores a evaluar con mayor seriedad portafolios de combustibles alternativos.

De la Sotta advierte, sin embargo, que el próximo período no debe leerse como una etapa de transformaciones instantáneas. En su análisis, lo razonable es anticipar un año de consolidación, donde los proyectos avancen desde la ingeniería conceptual hacia etapas más maduras, con definiciones claras de suministro eléctrico, agua, logística, clientes y especificaciones de producto.

En ese proceso, subraya la importancia de abordar tempranamente la permisología y el relacionamiento territorial, aprendiendo de errores ya observados tanto en Chile como en otros mercados.

El consultor también plantea la necesidad de una aproximación menos ideológica y más pragmática a las soluciones tecnológicas. A su entender, no existe una única molécula ganadora ni una receta universal, y distintos usos del hidrógeno verde, metanol, combustibles sintéticos y biocombustibles avanzados pueden coexistir en un mismo territorio, siempre que respondan a demandas reales y condiciones económicas razonables.

El principal riesgo, señala, es diseñar oferta sin comprender en profundidad quién compra, qué exige y a qué precio está dispuesto a hacerlo.

Desde Corfo, la lectura estratégica apunta justamente a corregir ese descalce histórico entre oferta y demanda. El vicepresidente ejecutivo de

la corporación, José Miguel Benavente, explicó que los proyectos industriales actuales se inscriben en dos contextos.

Por un lado, la estrategia nacional de hidrógeno verde, que ha debido ajustarse ante una adopción internacional más lenta de lo previsto. En ese escenario, se decidió modificar el orden de fomento, priorizando primero la generación de demanda local antes que la exportación masiva de derivados.

Benavente detalló que, dadas las dificultades actuales de los offtakers internacionales, se optó por empujar la dinámica local mediante varias acciones, entre ellas un proyecto de ley que establece un crédito tributario para empresas que utilicen hidrógeno verde, así como la generación de efectos demostrativos a través de estos anillos industriales.

En ese sentido, enfatizó que el interés de Corfo es que un conjunto más amplio de empresas observe la experiencia de quienes se atrevieron primero, tanto en el abastecimiento de hidrógeno para logística y transporte como en su uso para el desarrollo de químicos aplicados a la industria nacional.

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