Ricardo González, sicólogo deportivo de la UdeC, estuvo en la máxima competencia de Centroamérica y el Caribe, vio a sus atletas subir al podio y cuenta esta nueva aventura en el alto rendimiento.
Sabe lo que es estar en eventos gigantes, pero Santo Domingo no fue uno más para Ricardo González. El sicólogo deportivo de la UdeC trabaja hace años con atletas de Guatemala y vio cómo sus pupilos subían al podio una y otra vez en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Los vio felices y ese es su máximo logro.
El profesional contó que “fue desde el 26 de julio al 8 de agosto y nos fue muy bien. Adriana Ruano (oro en París 2024) fue oro en parejas mixtas del tiro, Erick Gordillo logró bronce en 200 metros de natación y oro en 400, donde además fue récord de los Juegos, y el equipo de pentatlón consiguió oro individual femenino, bronce en individual masculino, plata en mixto, relevo bronce en mujeres y oro en hombres”.
¿Era el único de nuestro país? “Solo me encontré un chileno que era fotógrafo, pero nadie más en la competencia, que es un símil de los Odesur. Están los Bolivarianos, estos juegos, los Panamericanos y luego los Olímpicos”.
De su relación con Guatemala, relata que “con Adriana llevo 5 años y ya me he empapado de su cultura, he estado en su país y he viajado con todos. Me siento parte del grupo, no un bicho raro”.
González asegura que “soy un chapín más, conozco su jerga, conozco muy bien su himno, con tantas premiaciones. Soy un agradecido de este país que me ha dado la posibilidad de cumplir sueños y objetivos en mi vida, como estar en una villa olímpica en eventos grandes, ser uno más de ellos y ver cómo estos atletas cumplen sus objetivos”.
Con orgullo señala que “de los 18 oros que logró Guatemala, 4 son atletas que trabajan conmigo y eso me llena de orgullo. No siempre el trabajo se refleja en un oro, pero es bonito cuando ellos hablan bien de ti, de tu trabajo”.
¿Y cómo lo hace para pasar de un tirador a un nadador? “Son disciplinas súper distintas. El tiro requiere mucha precisión, lectura del plato. La natación, en cambio, es de mucha resistencia. Erick me dice que la prueba de 400 combinados es tolerar dolor, te duele todo y hay que dar tu máximo. El pentatlón es esgrima, obstáculos, natación, disparo con pistola láser y luego correr. Es maratónico”.
Por eso afirma que “es desafiante conocer cada deporte y qué trabajo puede ayudar a cada uno. Hay que enfocarse en lo humano y en cada proceso personal para que se complemente con su objetivo deportivo. Ellos renuncian a muchas cosas personales y a veces después de un ciclo olímpico, que es duro, quieren tiempo para ellos. Cuando ya son conscientes de que ese es el camino que quieren, van a dar su cien por ese sueño”.
Y Ricardo también tiene que ordenar sus tiempos entre tanta pega. “Guatemala tiene poca diferencia de horario. Nos conectamos a las 7 de la tarde de acá. También estoy con Katherine Wollermann desde España y ahí son seis horas, a veces tengo que sacrificar la colación, pero todo se puede. Está mi club y también ver a todos estos atletas ver cumpliendo sus metas. También estoy con Nicole Regnier, ex futbolista colombiana, hoy en el tiro”.
Está siempre a un costado, pero también tienen sueños grandes y expresó que “quiero estar en los próximos Panamericanos de Lima y en Los Ángeles 2028. Tengo ese sueño olímpico siempre, la llamita sigue encendida en mi corazón”.