La intervención del tradicional punto de Concepción ha modificado la circulación de personas y vehículos. El actual diseño vial está plasmado en material audiovisual disponible en las plataformas digitales de Diario Concepción.
• Cuatro pasos de cebra en un tramo acotado de avenida Chacabuco generan críticas de conductores por la congestión y las frenadas.
• Académico de la UdeC defiende la prioridad peatonal y advierte que cambios e improvisaciones en cruces pueden generar confusión y riesgos.
• Municipio anuncia que al finalizar la obra quedarán dos cruces semaforizados y accesibles en los ingresos a Plaza Perú.
Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.
Una crítica generalizada entre los conductores penquistas sobre la avenida Chacabuco, en el tramo entre Ongolmo y Janequeo, apunta a la cantidad de pasos de cebra existentes en un espacio acotado. Se contabilizan cuatro cruces peatonales, situación que, según quienes transitan diariamente por el sector, contribuye a la congestión, especialmente durante las horas de mayor flujo.
Lo cierto es que los cambios derivados de la remodelación de la Plaza Perú han transformado la forma en que peatones y vehículos se relacionan con esta parte de Concepción. Una intervención que se ha extendido mucho más de lo previsto y que, en medio de sus distintas etapas, ha obligado a modificar cruces, señaléticas y espacios de circulación.
Detalles que están disponibles en video a través de las plataformas digitales de Diario Concepción y Medios UdeC.
Para Rodrigo Victoriano, profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Concepción (UdeC), en la especialidad de Transporte, el análisis debe considerar otro elemento: la seguridad y comodidad de quienes se desplazan a pie.
A su juicio, el proyecto de la Plaza Perú es positivo en términos generales, pero su ejecución ha evidenciado dificultades de planificación producto de los retrasos y modificaciones que ha experimentado la obra.
“Una gran cantidad de cruces peatonales no es necesariamente negativo; al contrario, en esta situación lo que predomina es el usuario que es más vulnerable y, además, aquel que hace mayor uso de este espacio es el peatón. Por ende, hacer que el flujo vehicular se detenga varias veces no es un mayor problema en comparación con poner en riesgo al peatón”, explicó.
El académico planteó que parte de los problemas observados responden a que las soluciones se han ido adoptando conforme aparecen las dificultades, en lugar de haber sido previstas desde el inicio. Una situación que, reconoce, puede ocurrir en proyectos ejecutados por etapas, pero que no debería traducirse en cambios permanentes en elementos fundamentales de seguridad vial.
“Lo que veo es un poco de improvisación y de cambios frecuentes que no aportan a lo que debiese mantenerse en un lugar de este tipo de alto flujo peatonal: que sea claro, directo y, sobre todo, seguro”, estableció el académico, y agregó que el problema se da cuando un cruce cambia de lugar.
Uno de los ejemplos que analizó, a través de un video que Diario Concepción mostró al ingeniero, fue un paso de cebra que durante años fue utilizado por peatones y que, con el avance de las obras, cambió de ubicación. “El problema es que el antiguo cruce no quedó claramente eliminado, lo que puede generar confusión entre quienes mantienen el hábito de atravesar la calle por el lugar de siempre”, advirtió.
“La inercia de las personas es súper relevante en este tipo de intervenciones”, explicó, por lo que manifestó que lo más adecuado habría sido establecer desde el comienzo un plan de desvíos peatonales que permitiera a las personas acostumbrarse a una nueva ruta.
Victoriano determinó que modificar la ubicación de un cruce no necesariamente implica una intervención compleja o costosa. “Eso es importante tanto para los peatones como para que los conductores de vehículos entiendan que este cruce ahora se ejecuta en un lugar distinto”, afirma.

Carolina Echagüe
Para quienes utilizan diariamente esta vía, las modificaciones se han traducido en una experiencia marcada por tacos, frenadas y maniobras constantes. Antonio Fuentes, automovilista, cuestiona tanto la duración de las obras como algunos de los elementos incorporados durante la intervención.
“Lamentablemente están muy seguidos los pasos de cebra, pero se entiende porque acá todavía están haciendo una obra”, afirmó, y estableció que tiene reparos por el tipo de pavimento instalado en el entorno de la plaza.
“No me parece que hayan puesto ese tipo de pavimento, como con piedra, porque daña la suspensión de los autos”, acotó. Aunque al consultarle al académico de Ingeniería Rodrigo Victoriano, este explicó que no se trata de adoquines, sino de un pavimento que tiene relieves que sirven para mantener la atención del automovilista y hacer que mantenga una velocidad baja, el cual no daña los vehículos.
Una percepción similar tiene Juan Millán, conductor de microbuses, quien describió dificultades con atascamientos tanto durante la mañana como en la tarde. El conductor también apuntó a la existencia de un antiguo paso peatonal que permanece visible pese a que ya no estaría habilitado. “Ni siquiera lo borraron”, indicó.
Desde la perspectiva de quienes se desplazan a pie, la percepción es distinta. Tomás Pedreros, estudiante de Traducción e Interpretación de la UdeC, advirtió que la señalización puede resultar confusa para quienes circulan por el sector. “Hay dos pasos de cebra: uno no te deja al otro lado de la calle y quedas a mitad de camino porque está inhabilitado, y el habilitado, cuando llueve, queda inundado”, describe.
Para Sebastián Quezada, fundador del Bar Concepción y director del gremio gastronómico Plaza Perú, el escenario está directamente relacionado con los retrasos de la obra. Debido a la necesidad de mantener habilitada la circulación por Chacabuco, se optó por una solución provisoria para facilitar el desplazamiento peatonal.
Desde la perspectiva de Quezada, los cruces han generado dificultades para el tránsito vehicular, pero también cumplen una función necesaria para quienes deben atravesar diariamente la calle. “Hoy día se generan tacos, se generan muchos bocinazos. Pero es la única forma que se tiene hoy día para que el peatón cruce de forma segura”, sostiene.
Pero la preocupación del sector gastronómico va más allá de las demarcaciones. Quezada aseguró que la extensión de los trabajos ha generado incertidumbre para los negocios instalados alrededor de la Plaza Perú y cuestiona la respuesta entregada frente a los retrasos. “Esto debió haber sido entregado en febrero de este año”, afirmó.
Pese a que, al igual que con el profesor Victoriano de Ingeniería Civil de la UdeC, Diario Concepción ofreció a la Municipalidad de Concepción observar las imágenes captadas para analizarlas en conjunto, la entidad prefirió responder a través de un escrito.
“En la plaza se refuerza el uso peatonal, está definida como una Zona 30, es decir, de circulación a una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora para promover el uso de la bicicleta”, expresaron en la misiva.
Y respecto de los cruces peatonales, indicaron que hay pasos que son provisorios mientras se ejecutan los trabajos. El director (s) de Tránsito, Fernando Villanueva Peters, explicó que “al término de la obra quedarán dos cruces exclusivamente en los puntos de ingreso a la plaza y salida, que serán semaforizados y de un mismo nivel para facilitar el desplazamiento de personas con movilidad reducida”.