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Mencia y Orellana fueron pilares de un complicado empate con el que la UdeC sigue haciendo historia

Campanil mantuvo el invicto en un partido marcado por la admirable barra forastera, el gol fallado por el peruano Ballón y la expulsión de Pacheco, que condicionó el resultado.

Por: Paulo Inostroza | 05 de Abril 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Tempranito, el centro penquista se llenó de rayas azules y blancas. La hinchada del “Tomba” viajó en masa y trajo cerca de 800 fanáticos que cantaron como si fueran 5 mil. Nada de trago ni actitudes agresivas, sólo aguante, más allá de algunos cantos e intercambios verbales a distancia. Esto es Copa Libertadores y la visita aportó al espectáculo, más afuera que en la cancha. Del lado local, la lluvia no impidió que llegaran más de 10 mil personas a un partido que se prendió después de la media hora. La UdeC sigue invicta y puntero del apretado Grupo C.

Godoy Cruz vino a firmar el empate. Un equipo sin muchas figuras, para ser argentino, donde la “10” se la pone el lateral derecho. sólo se vieron obligados a buscar el otro arco con la expulsión de Pacheco, que justa o no, fue pedida y presionada por cuatro jugadores trasandinos. Al árbitro, excesivamente tarjetero, le faltó personalidad. Bozán debió sacar a un Maturana, que no puso muy buena cara, aunque la decisión terminó siendo acertada.

Isidoro Valenzuela M.

Lo tuvo “Pato” Rubio con un remate que se fue apenas alto. También el “Morro” García, en una jugada que Muñoz no pudo contener y permitió que el moreno atacante lo eludiera. Mencia evitó el gol en la línea, coronando su segundo gran partido copero. El paraguayo, en el podio de los mejores, junto a Orellana y Droguett.

El “Nico” siempre fue carta para la salida, le metió cuerpo a los argentinos dejándolos como niños y casi anota encarando rivales para definir con un “globito” lamentablemente desviado. En el segundo tiempo, también dejó solo a Ballón, pero el peruano quiso picar el balón y terminó entregándosela al portero. La gente se tomó la cabeza. Pudo ser heroico y prácticamente aseguraba el paso a segunda ronda.

Sensación extraña: era el partido que había que ganar sí o sí, pero jugar con diez durante una hora hizo que el punto parezca bueno. ¿Quedó bien parado en el grupo? Sí, sobre todo, después de medirse con todos sus rivales y ver que no es menos que ninguno. En esta zona no sobrará nada, habrá harto empate y todos se sacarán puntos fecha a fecha. En ese mundo, la UdeC da pelea.

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