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Universidad de Concepción sacó la cara por el fútbol chileno

Diez mil personas vieron un partido inolvidable, donde Rubio se puso al nivel de Spencer, Morena y Jairzinho. La UdeC ganó su primer juego en Libertadores y lo hizo en grande.

Por: Paulo Inostroza | 08 de Marzo 2019
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Comenzaron a llegar temprano. Había dudas de cuánta gente acudiría al Ester Roa Rebolledo en una tarde que prometía gotas, pero al final fueron más de 8 mil controlados y 10 mil en números reales. Muchos fanáticos peruanos de celeste, bien ruidosos, tratados con total respeto. Familias, hinchas propios y de otros equipos, incluyendo camisetas de Huachipato. Quizás algún fanático de Merlo. También andaba Víctor Merello, uno que algo sabe de Libertadores. “El ‘81 le hicimos 6-1 al Cristal. Al arco estaba Quiroga, el mismo al que Argentina le metió esos 6 goles raros el ‘78. Nosotros se los hicimos de verdad”, bromeó. En el estacionamiento apareció el “Feña” Manríquez, acusando una lesión en la pierna izquierda.

Había gran expectativa. Godoy Cruz y Olimpia abrieron el grupo con un 0-0 para el bostezo. Se percibía un aire de tarde histórica, de que partir como líderes del Grupo C no era descabellado. Con el alcalde Álvaro Ortiz en cancha y sin himnos, como era antaño, partió una fiesta que se fue encendiendo de a poco. Los primeros minutos fueron a todo UdeC, aunque paulatinamente comenzó a perder el balón y Bozán la calma. En el torneo local son el único equipo que no marcó goles y ese fantasma sobrevoló. Vadalá no terminaba bien lo que tanto amenazaba y todo tenía que pasar por Droguett, de inspiradísimo primer tiempo. El clima era de estudio, de silencio, de espera.

Golpe a golpe

Droguett abre a Rubio y al fin el “Pato” se destapa con tiro rasante, inatajable, muy de goleador. Todos corren a abrazar al artillero, menos uno. Hugo va directamente donde Bozán y se chocan las manos. “Tarea cumplida, primer tiempo en ventaja”, parece decir ese diálogo sin palabras. Entretiempo de sonrisas. Los completos y sándwich aliados a mil, la gente haciendo fila de forma tan ordenada que hasta parece raro. Antes había que levantar la mano con el billete apretado y meter los codos. Hay cosas que han cambiado, para bien.

Voboril sigue quemado con las lesiones, como todo el 2018. Sin quererlo, que Cordero pase atrás y entre Orellana fue lo mejor que podía pasarle a la UdeC. El “Nico” jugó para ser la portada del diario, pero se las quitó Rubio. Ambos se combinaron y el “Pato” encajó un hermoso zurdazo a la red para creer que el triunfo estaba sellado. Pero nada de eso. Los peruanos son un muy buen equipo en ofensiva y, no por nada, Palacios fue goleador de la liga uruguaya el 2017, con 29 tantos. ¿Qué hace en Perú? Ni idea. Pero juntarlo con Herrera fue un problema sin solución.

Del 2-2 se pasó al 4-2 con Rubio anotando mediante impactante voleo de derecha. Con eso, ya se convertía en el máximo goleador del club en torneos internacionales, sobre Paredes, Viveros y Meneses, entre otros. Cristal volvió a empatarlo, Droguett ya no estaba en la cancha y la gente no podía creer tremenda farra. De mediocampo para arriba, dos equipazos. En defensa, los dos dejando muchísimas dudas. Error tras error. Y en un centro rasante, Portillo mete la zurda sin querer y le sale pase. Ahí estaba Rubio y no perdonó para marcar su cuarto tanto personal. Igualando a Fabbiani y el “Beto” Acosta, como los únicos en anotar un póker para un club nacional copero.

Felices los cuatro

Todas las cámaras eran para Rubio. Un tipo simpático, de mucha risa, paciente. Mencia comentaba casi dentro de un suspiro que “después del 5-4 lo único que queríamos era que esto terminara luego”. Y esa era la sensación generalizada. Todos le preguntaban al “Pato” qué gol le gustó más y no sabía si la volea o el del 5-4. Uno por calidad, el otro por lo emotivo. El túnel era gritos y abrazos, mientras los peruanos pasaban rapidito sin entender nada. En la cancha ocurrió una locura, un marcador de otra época. Una maravilla. El torneo más lindo del mundo, acá en Concepción.

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