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Víctor Aravena y su retiro: “No quiero que mi hijo me recuerde como un mal padre que se gastaba la plata en correr”

Asegura que se cansó de competir sin apoyo. “Siempre que voy a un torneo peleo podios, gano medallas y estos últimos dos años he invertido $7 millones de mi bolsillo”.

Por: Ricardo Cárcamo | 09 de Noviembre 2018
Fotografía: Agencia UNO

No se va porque quiere. Se va porque no lo quieren. Así de simple. Pese a ser uno de los deportistas más exitosos de la última década, Víctor Aravena compite sin apoyo. Así fue desde Río 2016, cuando empezó a tener problemas con el Comité Olímpico y se le fue quitando la ayuda. Ahora, luego de saber que no tendrá la beca Proddar en 2019, tomó la drástica decisión de dejar el atletismo.

Y le duele no sólo alejarse de lo que más ama, sino no poder cumplir una promesa que le hizo a alguien que ya no está. “Fue a un chico, Joaco, que vio una carrera mía en Santiago 2014. Me quería ver en las Olimpiadas de Tokyo, lo visité antes que falleciera de cáncer. Me regaló un buff, que siempre tengo en la cabeza o mi cuello cuando compito. Amigos suyos me dijeron que el más triste con mi retiro sería él, en el cielo. Me gustaría cumplirle, pero en este caso no es por mí, sino por fuerza mayor”, aseguró.

Aravena está triste, decepcionado. Se cansó de dar peleas cuando sus logros hablan por sí solos. Y aunque deja abierta la puerta para seguir en caso que aparezca un apoyo real, se nota agotado de luchar contra un sistema que es injusto. Que valora más una mala competencia que una carrera de éxitos. A lo mejor, en otro tiempo hubiera seguido, pero hace poco fue padre y asegura que es un factor determinante para dejar las pistas si siguen las actuales condiciones.

– ¿Qué factores pesaron más para tomar esta decisión?

– Lo principal es que llevaba mucho tiempo esperando una respuesta del IND, de las becas Proddar. Los últimos tres años he competido metiéndome la mano en el bolsillo. Estamos en un país donde, supuestamente, el discurso de nuestras autoridades dice que se apoya al deporte. En mi caso, obtuve medallas importantes con mis recursos, entonces, me molesté, pues se dicen cosas que no son: que Chile está cada vez mejor en el alto rendimiento y es al revés. Soy el actual campeón sudamericano y que me quiten la beca… De qué estamos hablando. Como me van a medir por una competencia que está a 2.700 metros de altura (Odesur en Cochabamba) y dicen que yo pedí eso. A mí me sacaron del Proddar antes. De hecho, tengo un mail a los 10, 15 días después de Bolivia, donde me dicen que me quitan la beca, que estoy en proceso de exclusión y que debía apelar. Lo hice, con papeles médicos que acreditaban que estuve seis meses lesionado, tuve cuatro meses para prepararme para los Odesur, donde me sentía muy bien, pero en altura no es lo mismo.

– ¿Apelaste, te dieron el resultado?

– Nunca me respondieron. Conozco casos de varios atletas que nunca tuvieron respuesta.

– ¿Sientes que el sistema está mal diseñado?

– Es malísimo. Traemos atletas extranjeros, los tenemos como reyes. ¿Y qué pasa con los chilenos, los deportistas que llevan años dándole alegrías al país? Es fácil traer un tipo de afuera, con un buen historial y seguirá siendo bueno, más en Sudamérica. Deberíamos preocuparnos por casa… Yo les costaba nada, con $3 millones me preparaba bien en Bolivia, comparando con otras personas que tienen presupuestos de $100 millones, $80 millones, que al final sacan medallas inferiores a las mías.

Isidoro Valenzuela M.

Te piden un proyecto seis meses antes, llega el día del vuelo y no hay nada. Yo me empecé a quejar de esto como la décima vez. Más encima, te compran los pasajes de un día para otro, de forma ignorante y te comen todo el presupuesto. A mí me pasó: un pasaje a Europa, a España, con seis meses de anticipación cuesta $800 mil, un millón máximo, pero a mí me lo compraron de un día para otro y costó $3 millones. ¿Por qué lo hacen? Porque la agencia Mundo Tour es de ellos.

Pero cuando abres la boca, como lo hice yo, te pasa esto. Después que anuncié mi retiro, muchas atletas me han escrito dándome fuerza, que saben que el sistema es así, pero ninguno es valiente y sale a decir que esto funciona mal, porque tienen miedo que les quiten lo poco y nada que les dan.

– Falta unión entonces, pelear por un objetivo común.

– Exacto. Muchos deportistas tienen miedo que le quiten el apoyo, pero todos hacemos el Team Chile, somos el deporte en el país. De repente irán a despertar, pero ojalá no sea tarde y que se sigan retirando personas que han entregado muchas alegrías.

– Cuando supimos de tu retiro, el seremi del Deporte, Juan Pablo Spoerer, quien dijo que tenían una conversación pendiente. Si te lo pide, ¿irás a conversar?

– Sí, obvio. Quiero escuchar su postura, pues es un agente de este Gobierno. Hay cosas que me gustaría decirle, pero no tanto por mí, sino por las generaciones que vienen. Imagínate, si al campeón sudamericano lo tratan así, ¿qué se puede pensar para el chico que está comenzando?

– Si el seremi te ofreciera alguna alternativa de apoyo, gestionar ayuda acá, no a nivel macro como es el Proddar, ¿evaluarías seguir compitiendo?

– Yo tengo toda la intención de seguir, pero no quiero y no puedo seguir metiéndome la mano al bolsillo. Fui padre hace tres meses y quiero que mi hijo me recuerde como un buen padre, no como uno que se dedicaba a correr y que se gastaba su dinero para representar al país. Eso me hizo click. Es una responsabilidad competir por Chile, pero una más grande aún ser papá. Estoy en una etapa donde tengo que decidir qué hacer en la vida. Tengo sueños, anhelos. Quería ir a Tokio, sé que puedo hacer la marca y retirarme en París 2024, con 34 años. Y hasta los 37 podría seguir tranquilamente. Pero así no, con pellejerías, falta de recursos, preocupado por cómo pasar fin de mes. Eso no es alto rendimiento.

Para mi preparación para los Odesur, nadie aportó un solo peso. Imagínate que Fabrizio Becerra, mi kinesiólogo, que tiene su clínica Kinemov, viajó con recursos propios a verme, a estar conmigo. Estos últimos tres años han sido así: de apoyarme en buenas personas, un granito por acá, otro por allá, pero nada de nuestras autoridades de turno pese a que tengo resultados. Así es difícil.

Cuando gano medallas, títulos, cuando bato récords, ahí sí importo, pero nadie sabe cómo entreno. Que me pagué pasajes no sé cuántas veces, que me fui sin goce de sueldo en mi trabajo 21 días a entrenar como perro en la altura. Siempre estamos cuando el deportista tiene el logro en la mano, la medalla en el cuello y duele que sea de esa manera. Reconozco que lo acepté en su momento, me saqué fotos, pero nada cambió… Por último, que respondan la apelación de la beca, que me digan ‘sabes, ya no queremos contar contigo, te sacamos, ahora es otro proceso’ y lo voy a entender. Pero ni eso. No importas, no vales nada, esa es la sensación que me queda.

– Independiente de tu anuncio de retiro, ¿sigues entrenando?

– No al 100%, estoy en un periodo básico, con pesas y con harta desmotivación personal. Me hubiera gustado batir el récord de maratón en Chile, tengo algunas cuentas pendientes en la pista. Estoy sano, con mi tendón al 100%, como avión… Y me llega este golpe durísimo. Ya no hay nada más que hacer. Quieres comprarte una bicicleta y no tienes. Tampoco para mis concentraciones, mis viajes, mis suplementos, mis vitaminas, para alimentarme como corresponde. No se puede. Quizás lo podría seguir haciendo, pero cómo voy a competir a los Panamericanos con tipos que invierten 130 mil, 140 mil dólares en su preparación. ¿Les pido que me dejen ganar para que vuelvan a apoyarme en Chile?

Para competir en serio, como siempre lo he hecho, debo hacer un trabajo serio, quitándole tiempo a mi familia, concentrarme en la altura, pedir permiso en el trabajo. Así se representa al país, y las últimas veces que he competido por Chile siempre estuve peleando arriba, podios y con mis recursos. Ahora no tengo más. Si lo invierto en eso, en mi casa puede faltar algo y no es así.

– Si no vuelves a competir, ¿qué desafíos te pones, cómo seguirá tu vida?

– Tengo que seguir trabajando (realiza entrenamientos personalizados en el gimnasio KSport y también es coordinador deportivo en el DEM, en la municipalidad de Coronel) y la verdad el deporte nunca lo voy a dejar. Amo correr, me apasiona, pero no lo haré ni por la Región ni por Chile, ni en Juegos Nacionales ni nada, aunque me lo pidan y esté en buena forma. Buscaré otras opciones, pero por mí, a modo recreativo. Compartir con la gente, con mis amigos, con la gente que me quiere. No dejaré de correr, sólo que lo haré sin la camiseta de Bío Bío ni del país.

– ¿Si surgiera la posibilidad de apoyo acá, para que pudieras hacer tus concentraciones sin problemas, meditarías seguir compitiendo?

– Sí, lo pensaría. Pero me han pasado tantas cosas, de confiar y decepcionarme después. Prefiero no hacerlo a esta altura, así se vive mejor. He quedado con la mano estirada, cerrándome puertas en la cara y es una sensación muy ingrata.

Obviamente, si alguien o un organismo quisiera auspiciarme en lo que me queda de carrera, feliz lo sigo haciendo. Pero ya no voy a meterme la mano en el bolsillo otra vez. Siempre he estado cuando la Región y el país me ha necesitado, incluso, en competencias no planificadas. Desde que ya no tengo ayuda del Comité Olímpico, he gastado $7 millones desde el 2016 a la fecha. En ese momento, no era padre.

– En lo concreto, ¿cuánto dinero necesitas para prepararte para Lima 2019 y también pensando en los Juegos Olímpicos del 2020?

– Son dos concentraciones, que las hago en Calama. Lo más caro son los hoteles y las comidas. Cada una, sale cerca de $2.500.000. Con eso, me puedo preparar tranquilo, buscando la marca para Tokio. Además, puede salir la clasificación en Lima, donde vienen los atletas más potentes de Estados Unidos y Canadá. Ederson Pereira, a quien le gané en el Sudamericano, lo están apoyando fuerte. Pero es Brasil, una potencia y un país donde sí importa el deporte… Quiero seguir, pero si voy a hacer las cosas a medias, como he venido los últimos años, sin la tranquilidad y la concentración que necesito, prefiero darle la oportunidad a quienes estén 100% enfocados. Hasta ahora, no hay otro fondista clasificado chileno para Lima, están a 20, 25 segundos, para entrar a los 5.000 metros planos.

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