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Matías Sanhueza: entre los goles y la tesis

Por: Paulo Inostroza | 09 de Abril 2018
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Matías Sanhueza no fue titularísimo en el último ascenso de Fernández Vial, pero sí fue pieza importante. El ex Naval marcó goles, por ejemplo, a Estación Central y el recordado 2-1 en casa de Gasparín. Esa es la parte más conocida de este delantero penquista, pero lo que no se sabe es el gran sacrificio detrás. El “Mati” tuvo un año de locos, que incluyó horas de práctica y la tesis para terminar su carrera, en la Universidad de Las Américas.

El delantero, que estudió Pedagogía en Educación Física, contó que “al principio fue complicado porque mis cargas de trabajo eran distintas a las de mis compañeros. A veces entrenaba en un lado y llegaba cansado a jugar al otro. Hubo días en que tenía partido por Adesup a las 2 de la tarde y yo había entrenado de 10 a 12 con el Vial. No alcanzaba ni a almorzar, pero traté de no fallar nunca porque uno asume un compromiso y siento que ambas cosas las pude sacar adelante de buena manera”.

Más allá de su juventud, terminaba algo agotado. “Corría un riesgo alto de lesionarme y por eso a veces pedía jugar solo un tiempo, aunque si el partido está difícil uno nunca quiere salir. Ahí fue clave la comunicación que tenemos siempre con el ‘profe’ Eugenio (Poblete), que también fue futbolista (ex Vial y Huachipato) y sabe cómo es esto. Si haces pesas toda la mañana no es fácil jugar un partido completo por la tarde”.

La jornada de Sanhueza era vertiginosa. El actual ariete de Lota Schwager relató que “estaba en mi último año de Pedagogía en Educación Física y tenía que defender mi tesis. Fue el semestre más duro de todos. Entrenaba, debía cumplir con las 20 horas semanales de práctica en el colegio Alonso de Ercilla (Pedro de Valdivia), después iba a clases y en la noche preparaba la tesis. Más encima, había fines de semana que me tocaba viajar con Vial. Terminé agotado”.

Goles y más goles

Pese a que con la camiseta aurinegra se jugaban cosas importantes, siguió defendiendo a muerte a la Udla. El “Mati” advirtió que “en Adesup salimos cuartos, que no era lo que esperábamos porque en la primera fase fuimos el mejor equipo de todos. Después se jugaba otra etapa con los cinco mejores y ahí no nos fue todo lo bien que queríamos. De todas formas, siento que fue un buen año. Personalmente, fui el goleador del campeonato con 17 goles. Lo que me gusta es la unión del equipo. No siempre podíamos entrenar juntos, pero nos apoyábamos todos en la cancha”

Y defendiendo a la “Maquinita” también infló redes. “Con Vial logré mi segundo ascenso y esas cosas quedan para siempre. A mis hijos y a mis nietos siempre les voy a contar que subí dos veces con Fernández Vial. Recuerdo ese gol del 2-1 en Santiago, contra Gasparín. No marqué tanto, pero me tocó hacer un par de goles importantes”, repasó.

¿Y cómo recuerda ese último domingo del 5-0 sobre Salamanca? El artillero comentó que “no cualquier jugador cuenta que un día le tocó estar en un estadio con 18 mil personas, como fue ese ascenso de Vial. Yo tuve la mala suerte de que salí expulsado justo en el partido anterior y me quería morir. Imagínate, es el partido donde todos queríamos estar y no estuve. No me expulsan nunca y creo que aprendí la lección, porque no quiero que algo así me pase más. Al final, lo vi bajo las casetas, con mis compañeros, y nunca se me va a olvidar la alegría cuando mete ese golazo Yerko (García) y lo que pasó después. Terminó el partido y bajamos todos a celebrar. Una fiesta”.

Con la Pedagogía ya terminada, aconseja que “para el futbolista es muy importante tener una carrera que te respalde. Ya no tendré esa presión de que si no sigo en el fútbol o me lesiono no tendré nada en qué apoyarme. Me siento más seguro y creo que todos los sacrificios valieron la pena”.

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