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Vasco Toro, basquetbolista: demostrando dentro y fuera del parquet su gran potencial

Por: Carlos Campos | 02 de Abril 2018
Fotografía: Raphael Sierra P.

En Cuarto Básico comenzó el amor de Vasco Toro por el básquetbol. “Siempre me gustó el deporte y mi familia me apoyó. No me gustaba estar quieto. Pasé por esa etapa típica donde también me gustaba el fútbol, como muchos niños, pero en el básquetbol juegas mucho más como equipo y no es todo tan individualista. Me gusta disfrutar con mis compañeros el meter un punto, dar asistencias o defender”, comenta Vasco Toro, que con 17 años se las ha arreglado para rendir a gran nivel no sólo dentro de la cancha, sino también fuera de ella. Específicamente en la sala de clases, donde cursa Cuarto Medio.

Sobre su comienzo en el deporte cuando iba en el Kingston College, Vasco agregó que “habían otros que eran mejores que yo y trataba aprender de ellos. A veces es “a la mala” porque te pegan o empujan, pero uno igual se va formando así. Después tienes más contacto y entras mucho más fácil a la bandeja. Pasas de estar en la banca siempre, a jugar poco tiempo y luego a ser un titular de esos que no te sacan. Ver eso te hace seguir mejorando y motiva más. Nunca terminas de crecer. Hay algunos que saltan más y otros que tiran más triples. Uno va perfeccionándose en áreas donde no es tan fuerte o no tiene mucha práctica. Es como en el colegio, donde quizás se te hace más fácil estudiar Matemática, pero también está Lenguaje”.

Puro esfuerzo

¿Y a Vasco, cuál ramo se le hará más fácil? No duda en su respuesta: “Matemáticas”, dice de inmediato. Por lo mismo y junto a su pasión por el básquetbol, Vasco se pone objetivos altos: quiere estudiar medicina y se esfuerza día a día para cumplir su sueño. “Tengo preuniversitario de lunes a viernes. Es muy intenso. Me preparo para la PSU que es como un partido más. El deporte no se debe dejar nunca de lado por los estudios. Siempre hay tiempo para dedicarle a ambos. Entrenar y estudiar quita tiempo, pero hay que saber organizarse y tomar atención en clases es clave. A veces falto a entrenar y enseguida van bajando mis notas, aunque me va muy bien”, repasa Vasco.

Después del Kingston College, Toro pasó por el Salesiano, donde conoció a mucha gente ligada al básquetbol y reforzó su amor por el deporte cestero, para consolidar sus grandes actuaciones y rendimiento en el Colegio Almondale Lomas, para ser destacado como uno de los mejores por Adicpa en 2017. “Tener la posibilidad de representar a mi colegio es muy importante. Están mirándote todos y, quizás, hasta ayuda a conseguir una beca de cara al futuro. Había conseguido premios como mejor jugador o de ese tipo, pero esto sin duda es muchísimo más importante”.

Uno de los hechos que más ha marcado la intensa carrera de Vasco fue su primer viaje. No sólo por el hecho de trasladarse hacia otro lugar a mostrar todo su talento, sino que por el haberse medido ante una categoría muy superior. “Tenía 15 años y jugamos ante una Sub 18 en Lautaro. Aunque haya metido un punto ante ellos que eran mucho más grandes, no me importó nada. Sentí que era lo mío y empecé a superarme con mucho más esfuerzo. Ser reconocido por mis compañeros, que me vean como un líder, es muy importante”, recalca.

Siempre a su lado

Fanático de los videojuegos, sobre todo del Fortnite, Vasco valora y aprecia en demasía la compañía y apoyo que siempre le ha brindado su familia. Más que comentar sobre la felicidad y orgullo que puedan tener ellos sobre él, agradeció que “mis padres (Vasco y Margot) y mi hermana (Alejandra) han estado siempre satisfechos por mi desempeño, pero todo lo que he ido logrando ha sido gracias a ellos. Yo debería estar orgulloso de ellos. Han puesto siempre todo a disposición para mí, enseñándome que uno puede estudiar y hacer deporte, pero que hay tiempos para cada uno”.

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