Esta es la historia de cómo un grupo de jóvenes entraron a una zona completamente inundada para rescatar a cerca de 30 caballos atrapados por la crecida del río en Punta de Carampangue este pasado 16 de julio.
Una arriesgada maniobra protagonizaron Carlos Monsalve, de 24 años; Mauricio Olivares, de 26; Gabriel Sanhueza, de 20; y Vicente Torres, de 22, quienes ingresaron a una zona completamente inundada para rescatar a un grupo de caballos que había quedado aislado producto de la crecida del río en el sector Punta de Carampangue, Los Maquis, en la comuna de Arauco.
El hecho ocurrió este pasado 16 de julio; el día más complejo del paso del sistema frontal por el Biobío, sobre todo en este sector.
Los cuatro jóvenes trabajan y colaboran en un criadero de caballos. “Nos llamaron que estaba subiendo el agua, pero nunca pensamos que había subido tanto, porque las veces anteriores nunca había llenado con tanto agua”, recordó Carlos Monsalve.
Al llegar al sector, el escenario era completamente distinto al habitual. El agua había cubierto gran parte del terreno donde permanecían los animales.
“Yo entré en lo más hondo y llegué con el agua casi al pecho”, relató. Según explicó, en una primera maniobra lograron sacar parte de los caballos y posteriormente regresaron por el resto del grupo.
“Fueron alrededor de 30”, comentó sobre la cantidad de animales rescatados. “Caminé como 500 metros para llegar hacia los caballos y ahí, tomé uno de los que estaba ahí, me subí y empecé a rodear”, recordó.
Los animales también sufrían las consecuencias del intenso sistema frontal.
“Tenían mucho frío, estaban como muy entumidos”, señaló. El riesgo era evidente y las imágenes así lo demuestran. La fuerza de la corriente y el cansancio hicieron aún más compleja la maniobra.
“Hubo un momento que cuando yo iba con el agua cerca del pecho, ya estaba muy asustado porque iba cansado”, relató.
Aun así, ninguno de los cuatro dudó en ingresar. “Todos dijimos que vamos nomás porque al final como nosotros trabajamos para eso”, explicó.
“Nos metimos igual por el cariño a los caballos”, relató. Monsalve reconoció que incluso uno de los propietarios de los animales les pidió no ingresar debido al peligro que representaba la inundación.
Tras recorrer entre 800 metros y un kilómetro, lograron sacar a todos los animales hasta un sector seguro. Entonces, “los dejamos en la parte que ya estaba seco y los empezamos a forrajear con pastos y con fardos”, explicó el jinete.
“Contentos después de que ya pudimos sacar todos los caballos, que no quedó ninguno adentro, no había ninguno en mal estado, así como herido o algo”, concluyó.
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