Un 78% de los incidentes se registra en las propias casas de los niños y niñas. Frente a esta alarmante cifra, la institución insta a la población a reforzar las medidas de seguridad durante estas vacaciones.
Con la llegada del invierno y las esperadas vacaciones, los niños y niñas pasan más tiempo en sus hogares, lo que aumenta significativamente su exposición a riesgos de quemaduras. Asimismo, las bajas temperaturas traen consigo el uso masivo de sistemas de calefacción -ya sea a combustión o eléctricos-, incrementando aún más las probabilidades de accidentes domésticos.
Según datos de Coaniquem correspondientes al año pasado, el 78% de los casos se produjo en el hogar de los propios pacientes. Si a esto se suman los incidentes ocurridos en casas de familiares, la cifra asciende a un preocupante 87%.
El dato que genera mayor alerta institucional es que el 93% de estos accidentes sucede en presencia de un adulto. Además, el perfil principal de los afectados indica que un 52% de los pacientes son menores de cinco años.
Frente a este escenario, la Corporación de Ayuda al Niño Quemado entregó una serie de recomendaciones prácticas para disminuir la probabilidad de accidentes en las casas:
La aplicación de estas sencillas medidas es vital para no seguir engrosando una estadística crítica: el 78% de las quemaduras graves son provocadas por líquidos calientes.
Otro factor de riesgo importante en esta temporada son los tradicionales “guateros”, implementos infaltables para combatir el frío. Para un uso seguro, los expertos aconsejan revisar periódicamente la vida útil del material, no utilizar agua recién hervida para llenarlos y verificar exhaustivamente que la tapa esté cerrada de forma hermética.
Finalmente, la corporación recalca que la mejor herramienta de prevención siempre será la supervisión constante. Una vigilancia activa por parte de los adultos responsables es la clave definitiva frente a emergencias que, en la mayoría de los casos, ocurren en cuestión de segundos.