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Ríos de Chile: familias piden más información sobre cronograma de demolición

Proyectan iniciar los trabajos durante abril, pero el proceso depende del retiro total de residentes. Testimonios de vecinos evidencian disonancias en los plazos de desocupación.

Por: Hugo Ramos Lagos 14 de Abril 2026
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Mientras se afinan las condiciones para iniciar la demolición del conjunto habitacional Ríos de Chile, en Lirquén (Penco), el proceso se encuentra en una etapa clave tras los incendios forestales que afectaron al Gran Concepción en enero de 2026. Con la salida de las últimas familias del sector y una fecha de demolición proyectada para este mes, el inicio de las obras permanece condicionado a que el área quede completamente despejada.

En ese contexto, y en respuesta a las consultas de Diario Concepción, desde el nivel central del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), revelaron que el ministro, Iván Poduje, visitará Ríos de Chile este miércoles a las 10:30 horas. Si bien la actividad aún no cuenta con convocatoria oficial, se enmarca en la fase previa al inicio de la demolición del conjunto habitacional.

Respecto del cronograma, el seremi del ramo en el Biobío, Anselmo Villagra, señaló que se trabaja “con sentido de urgencia” para concretar el inicio de las faenas durante la tercera semana de abril. En ese contexto, subrayó que la prioridad está puesta en el traslado de las familias que aún permanecen en el lugar, como paso previo para dar inicio a la demolición.

En la misma línea, el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, indicó que la definición de la fecha dependerá de que se concrete la salida total de los residentes. “Esperamos que las familias hayan encontrado un lugar donde aplicar los subsidios transitorios y traslados”, señaló, precisando que ello permitiría “definir la fecha para comenzar con las demoliciones”, en un proceso que —según añadió— depende de que el sector quede completamente desocupado.

Si bien las autoridades proyectan un inicio próximo de los trabajos, el proceso se mantiene vinculado a una serie de coordinaciones en terreno, particularmente en lo referido al desalojo de las familias y la habilitación del área para el ingreso de maquinaria pesada.

Demolición del conjunto

Para conocer en profundidad los detalles de la demolición, se le consultó al Serviu Biobío, desde el organismo confirmaron que la ya mencionada estará a cargo de la empresa Milton Burgos, con una inversión de $535 millones —cifra que ajusta una estimación preliminar de $550 millones informada anteriormente— y una duración estimada de cuatro meses. “Se espera que durante este mes se inicie la demolición”, indicaron desde el organismo, precisando que el proceso ya cuenta con condiciones administrativas para su ejecución.

El operativo considera el despliegue de cuatro máquinas excavadoras en operación regular —con un peak de cinco en simultáneo en momentos de mayor intensidad—, las que estarán equipadas con sistema de oruga para facilitar el trabajo en pendientes y el desplazamiento entre los bloques del conjunto. A ello se suma la utilización de diez camiones con capacidad de 15 metros cúbicos para el retiro de escombros hacia un botadero autorizado.

Según detalló el organismo, “ya está todo coordinado” para el inicio de las faenas, aunque su ejecución efectiva permanece supeditada a que el sector quede completamente despejado. En esa línea, indicaron que “solo estamos a la espera que las últimas dos familias salgan del sector”, lo que permitiría iniciar el proceso dentro del mes en curso.

En cuanto a la magnitud del conjunto, el organismo precisó que estaba compuesto por 720 familias, de las cuales “están casi todas fuera del sector”. Asimismo, señalaron que “no hemos detectado uso de viviendas deshabitadas hasta el momento”, mientras se avanza en el cierre definitivo de esta etapa previa a la demolición.

Respecto a las soluciones habitacionales, desde el servicio indicaron que “cada familia está recibiendo un subsidio para la demolición, cierre perimetral, el subsidio de la nueva vivienda y un subsidio de arriendo transitorio”. No obstante, añadieron que “en estos momentos están con la solución transitoria”, mientras se desarrolla el proyecto definitivo.

Sobre la reconstrucción, detallaron que actualmente no hay una empresa a cargo, ya que el proceso se está llevando a cabo directamente por el Serviu. En ese contexto, explicaron que “se realizará una convocatoria para seleccionar una Entidad Patrocinante que desarrollará y ejecutará el proyecto”, cuya imagen objetivo ya fue presentada y cuenta con recursos asignados.

Dificultades para abandonar el barrio

Pese al avance administrativo, en el territorio la situación presenta matices. Por ejemplo, la presidenta de la Junta de Vecinos de la Población Ríos de Chile, Alexandra Acuña, afirmó a este medio que hasta ahora no han recibido un cronograma completamente detallado para la demolición. No obstante, indicó que se están realizando verificaciones junto a equipos del Serviu Biobío para confirmar la desocupación total.

“Y de ahí ya entregamos la población, y con eso empieza esta demolición”, explicó, añadiendo que —según la información que manejaban al momento de la consulta— las obras deberían comenzar durante esta semana.

Ahora bien, tras constatar este medio la situación en terreno, entre los residentes circula más de una referencia de plazo para el abandono del sector, sin una fecha única claramente instalada, a lo que se suma la dificultad para encontrar alternativas habitacionales que permitan concretar su salida.

“Nos dijeron que si no salíamos, no respondían cuando entrara la maquinaria”, relata Joseline Cortéz, quien asegura que esa advertencia fue transmitida por una funcionaria del Serviu Biobío durante una visita al sector. Según recordó, en esa instancia también se les notificó que debían abandonar sus viviendas antes del 15 de abril. Por el momento, la vecina afirma que debió aceptar un arriendo en malas condiciones ante la falta de alternativas, agregando que aún hay personas que permanecen en el lugar por no tener dónde trasladarse.

“En mi caso, encontré un lugar en pésimas condiciones, pero tuve que aceptarlo”, comentó, apuntando a que no accedió a beneficios asociados a la emergencia, lo que —según afirma— limitó sus opciones al momento de buscar una solución habitacional. “Hay gente que todavía está acá porque no tiene dónde irse”, añadió.

Una situación similar describió Jacqueline Rojas, representante del Lote M —que comprende los blocks 13, 15 y 17—, de los cuales dos resultaron completamente destruidos por el incendio y solo uno quedó habilitado. “Se quemó todo”, aseveró, explicando que en ese block permanecían 18 propietarios y que, en ese momento, solo quedaba una familia. Respecto a los plazos de abandono, señaló que a varios vecinos se les había comunicado que la salida debía concretarse el pasado domingo 12 de abril.

En ese sentido, sostuvo que los subsidios de arriendo aún no se han materializado en todos los casos. “Todavía no han llegado, estamos recién en proceso”, indicó, detallando que las familias se encuentran en etapa de firma y tramitación, sin una solución concreta ya ejecutada, lo que ha retrasado la salida definitiva del sector.

Finalmente, Rojas comentó que el acceso a viviendas se ha visto dificultado por las condiciones del mercado, pues “los arriendos están demasiado elevados y además son escasos”. A ello, sumó una dificultad recurrente en este tipo de acuerdos, ya que en muchos casos se exigen requisitos como contrato de trabajo, meses de garantía y pagos anticipados, lo que complica especialmente a quienes no cuentan con ingresos formales o estables.

Ruinas de la Población Ríos de Chile de Lirquén, Penco. | Foto: Carolina Echagüe M.

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