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Caso Nido: así otros países enfrentan el ciberacoso en Internet

Por: César Herrera | 11 de Marzo 2019
Fotografía: Pexels

Hace poco más de dos semana estalló un caso que preocupa a millones de mujeres en el país debido a la violencia que lo enmarca. Se trata de la indagatoria detrás de Nido.org, sitio web en el cual se encontraron publicaciones de pedofilia, ciberacoso, presuntos secuestros y agresiones, datos personales, además de material audiovisual íntimo de usuarias de redes sociales.

La investigación puso en alerta a las policías del país, las cuales comenzaron a la brevedad el trabajo para esclarecer lo ocurrido. A lo anterior, sumó incertidumbre el suicidio de uno de los administradores del portal, un hombre de 31 años, que se tiró a los rieles del Metro de Santiago.

En Chile, desde que el caso apareció en los medios de comunicación, se han registrado más de 150 denuncias por acoso y extorsión en el Ministerio Público. Muchos de estos casos coinciden en la utilización maliciosa de fotografías y videos que, si bien fueron compartidos por las propias víctimas, fueron difundidos sin su consentimiento en la plataforma, siendo expuestos a duros comentarios e incluso la publicación de datos personales como RUN, número de teléfono y dirección, que sirvieron para posteriores amenazas, actos de coacción y chantaje.

Casos internacionales

Otros países del globo ya han tenido la necesidad de enfrentar procesos como el de Nido.org. En ellos coinciden la vulneración del derecho al honor, intimidad y a la imagen. No obstante, dependiendo el lugar, las medidas llegaron luego de trágicos hechos.

En septiembre de 2016, la italiana Tiziana Cantone decidió suicidarse tras más de un año de humillaciones e insultos a partir de la difusión de un video sexual donde aparecía con su expareja. La mujer de 31 años optó por dicha opción tras cambiarse de ciudad, demandar a Google, YouTube y Facebook (exigiendo el derecho al olvido) y a otros portales para eliminar el archivo audivisual. De acuerdo a El Periódico, la afectada ganó las demandas pero se vio obligada a pagar EU$ 20.000 a las páginas debido a que ella había “consentido las grabaciones”. Este punto habría sido el último detonante para su deceso, aseguraron familiares de la víctima. El portal italiano CyberLaws explica que en el país de la bota aún no han sido tipificados delitos relacionados con el acoso en plataformas digitales. No obstante, estos son perseguido bajo figuras que consideran coomo antecedente el material publicado o compartido en la red.

Similar situación sufrió la joven canadiense Amanda Todd en 2012, quien a sus 15 años se quitó la vida. El móvil tras su muerte fue el ciberbullying que vivió luego de haber sido engañada para filmarse desnuda. La menor poco antes de la drástica decisión grabó un video titulado “My Story: Struggling, bullying, suicide and self harm” (Mi historia: lucha, bullying, suicidio y autolesión), donde expresa todo lo que debió enfrentar durante los tres años en los que fue extorsionada y aislada por su entorno. El registro se encuentra en Internet a petición de su madre, quien señaló que a través de él busca evitar nuevos casos como el de su hija.

El caso de Amanda y de otras jóvenes víctimas del ciberacoso motivó al gobierno canadiense a legislar en contra de estas prácticas.

Es un delito en virtud del Código Penal de Canadá compartir imágenes íntimas de un individuo sin el consentimiento de la persona que figura en la imagen. Esta ley se aplica a todos, no solo a menores de 18 años. El propósito de esta acción es proteger la privacidad de una persona en su desnudez o actividad sexual”, reza el portal de Seguridad Pública del gobierno canadiense.

Además, advierten que “cualquiera sea la motivación, el impacto de este tipo de ciberacoso puede ser devastador para la autoestima, la reputación y la salud mental de una persona. En algunos casos, estos actos pueden haber desempeñado un papel en los adolescentes que se quitan la vida”, sentencian.

En el caso del país norteamericano, las penas van desde indemnizaciones hasta los cinco años de cárcel.

Pexels

Ley en Estados Unidos e Inglaterra

En Estados Unidos la legislación castiga los delitos digitales desde fines de los ‘90, siendo pionero en la materia. Según la normativa estadounidense, cada Estado tiene el derecho de aplicar sus propias leyes, por lo tanto, cada uno de ellos vela a través de diferentes medidas la protección tanto de menores como de mayores de edad ante el ciberacoso. Si bien la problemática “on line” preocupa a un importante número de habitantes del país presidido por Donald Trump, el Estado aún no toma un camino para combatirlo a nivel federal.

En Inglaterra, en cambio, en 2012 se legisló respecto a qué es el ciberacoso y cuáles son sus alcances. En este proceso, se incluyó el uso de la tecnología como medio para, por ejemplo, localizar información personal de una persona, vigilancia, robo de identidad, daño a su reputación, sabotate, o el inducir a otros usuarios a que acosen y amenacen a un individuo.

Para mantener a salvo a la población, se otorgó a la policía el poder bajo orden judicial de ingresar y registrar domicilios si existen motivos razonables, confiscar y retener cualquier cosa que sea útil a la investigación, como computadores o equipos electrónicos que puedan contener evidencia, informa el Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS por sus siglas en inglés).

Es importante señalar que en 2001 se firmó el Convenio de sobre ciberdelincuencia o más conocido como de Convenio de Budapest, el cual es el primer tratado internacional que busca hacer frente a los delitos informático y de Internet mediante la armonización de leyes nacionales, al aumentar la cooperación entre países y a su vez mejorar las técnicas de investigación. Entre las materias que persigue se encuentran derechos de autor, pornografía infantil, fraude informático, violaciones de seguridad de red y delitos de odio. Chile es uno de sus miembros.

¿Imágenes privadas o públicas?

En la página Nido.org se encontraron imágenes que las propias usuarias subieron a redes sociales. Esta situación generó una alarma entre quienes habitúan compartir fotografías en plataformas como Instagram o Facebook, bajo el temor de convertirse en nuevas víctimas de agresores digitales.

La directora de Fundación Datos Protegidos, Jessica Matus, advirtió en entrevista con La Tercera que “en la medida que tu tengas tus cuentas de redes sociales abiertas, toda fotografía que se encuentra disponible sería de acceso público y cualquiera la podría utilizar. Por eso es importante de dónde se obtienen dichas imágenes, porque en otras ocasiones una persona podría tener su perfil de Instagram en modo privado, pero que una persona de las que son tus seguidores pudiera tomar una de esas imágenes y utilizarla con un fin o propósito diferente”, explicó la especialista.

A su vez, explicó que la propiedad de las fotografías o contenidos compartidos en redes sociales dependerá de los Términos de Uso de cada sitio. “Cuando se suben las fotografías a las distintas plataformas, ya sea Facebook o Instagram, las mismas políticas de los Términos de Uso señalan que se ceden los derechos de uso de esa fotografía a dicha plataforma”, aseveró Matus. Bajo esta premisa, cuando suben una fotografía a Instagram, ésta pasa a tener derechos de uso sobre ella. “Eso no significa que Instagram las va a publicar o que las pueda utilizar”, precisó Matus.

En este marco, la plataforma de VTR Internet Segura, iniciativa que busca enseñar y evitar malas prácticas on line, compartió los siguientes consejos para navegar sin correr riesgos:

  • Cuida tu identidad. No entregar o compartir información privada en la red.
  • Localización en Off. Que nadie sepa dónde estás si no quieres que se sepa.
  • Cuidar los contenidos que se comparten en redes sociales. Internet archiva todo.
  • Configurar cuenta de Instagram en modo privado para mayor protección.
  • Configurar la privacidad de Facebook para evitar que cualquiera vea tu información.

Palabras que matan

Dentro del enorme mundo que ofrece Internet, existe un lenguaje particular utilizado por los usuarios para expresar ideas, conceptos o incluso algunas acciones ilícitas o perjudiciales para la salud. Ante esta realidad, compartimos parte del diccionario “Ciberacoso en 100 palabras”, glosario formado por niños y adolescentes en el marco de la campaña del gobierno #HayPalabrasQueMatan:

  • ASL: “Age, Sex, Location”. En inglés edad, sexo, ubicación.
  • Flaming: Intercambio de insultos o mensajes violentos (acalorados).
  • Grooming: Una persona adulta que realiza acciones deliberadas para establecer lazos de amistad con un menor de edad en Internet, para obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del niño, niña o adolescente, o incluso como preparación para un encuentro.
  • Pack: Conjunto de fotos y/o videos íntimos de una persona. Otra palabra usada con el mismo significado es Zelda, que además es el nombre de un videojuego.
  • Sexting: Envío de contenidos eróticos, sensuales o pornográficos por medio de equipos móviles. Palabra derivada de la unión de texting con sex (en inglés), son imágenes de desnudos o sugerentes.
  • Phising: Leáse fishing (“pescando” en inglés). Es un fraude informático que se materializa habitualmente a través de correos electrónicos, engañando a los destinatarios con correos que suplantan a alguna institución conocida, normalmente bancos u otras instituciones financieras, invitando a la víctima mediante falsas ofertas a hacer entrega de información confidencial, por ejemplo, sus claves bancarias.
  • Doxing (doxeo): Práctica de investigar y posteriormente divulgar vía internet información privada con la que es posible identificar a quién pertenece. La información se obtiene desde redes sociales o a través de metodologías de ingeniería social.
  • Happy slapping: Grabar con el celular una agresión física para subirla a Internet o compartirla mediante mensajería instantánea como Whatsapp.
  • Mia: Denominación a las personas que sufren de bulimia en los foros donde comparten sus experiencias.
  • Ani: Autodenominación de quienes sufren de anorexia en los foros donde comparten sus experiencias.
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