Ciudad

Julián Corbett, director de arquitectura del MOP: “Pacyt dejó de ser una idea y pasó a ser algo concreto”

Por: Javier Cisterna | 31 de Diciembre 2017
Fotografía: Raphael Sierra P.

El sueño de convertir a la ciudad en un polo de innovación parece estar más cerca, afirman desde el equipo del Parque Científico, que alista para febrero su inicio de obras.

El cálculo más optimista indica que el segundo trimestre de 2020 el levantamiento del Parque Científico y Tecnológico del Bío Bío, Pacyt, debería ser una realidad. Por ese entonces, las primeras empresas con fuerte tendencia a la innovación tendrían que encontrarse en proceso de instalación, sino ya plenamente operativas.

Así lo creen en la corporación tras el proyecto y su equipo técnico, desde donde piden cautela con los plazos, pero no esconden la satisfacción por el avance en cada una de las etapas previas al inicio de las obras.

De Pacyt se comienza a conocer embrionariamente en 2007, con las primera rondas de diálogo al interior de la Universidad de Concepción, donde se instalará el parque a modo de extensión de su campus (ver “Propuesta Emplazamiento”, página 11).

A diez años de ese hito, Julián Corbett, director de Arquitectura del MOP en la Región y una de las figuras centrales de la iniciativa, afirma que el denominado “Silicon Valley” chileno es hoy, más que nunca, una realidad que superó a la idea.

– ¿Qué significa para el Bío Bío el proyecto Pacyt?

– Hemos mirado muchos ejemplos de parques científicos en España. Allí, algunos surgen por necesidad de una compañía que hace un llamado a la universidad. En otros casos, se trata más bien de ciudades estudiantiles, donde universidades instalan parques para que la empresa se acerque. Aquí en el Bío Bío es más bien equilibrado y existe una relación natural entre la academia y la producción. Y con el gran factor de la distancia. Pacyt será un parque urbano, una extensión del campus de la Universidad de Concepción. Será el nacimiento del Eje Bicentenario que va a rematar en el Teatro Regional. Tendrá un impacto totalmente ciudadano.

– Este proyecto, sumado a otras obras urbanas a futuro, ¿llama a pensar en un nuevo Concepción?

– Creo que hoy Concepción ha podido botar la valla de avanzar en temas sobre los que se hablaba mucho pero poco se hacía. Piense en la soterración de la línea férrea, ya hay un estudio. El Teatro (Regional) está ad portas de terminarse. Es un tema que por años solo se imaginaba y hoy se transformará en el teatro más potente del sur. Recuperar el Estadio Ester Roa, mencionado en la Copa América como el mejor de Chile. Partir con Pacyt. El proyecto del polideportivo regional. Además los avances en conectividad, un aeropuerto internacional. Todos son proyectos que vienen. Para el 2030 Concepción es otra ciudad.

– ¿Cuán importante es el apoyo político para Pacyt? Hay que visualizar una nueva administración desde marzo.

– Son proyectos emblemáticos que en cuatro años no se desarrollan, requieren sí o sí el apoyo político constante. Desde que tú inicias un proyecto de inversión hasta que termina, en el mejor de los casos, son siete años. La mirada que debe primar es la del usuario final, no es un tema de llevar el emblema del proyecto porque es mío, hay que pensar en el usuario final, el beneficiario.

– La semana pasada se informó qué empresa se hará cargo de las obras. Se dijo también que éstas partirían en febrero, pero antes se aseguró que comenzarían en noviembre. ¿Hay certeza real?

– Hay una explicación para eso. Todos estos programas de licitación son programas base que en la medida que avanzan se van ajustando. Las razones de eso son múltiples y básicamente, en este caso, tienen que ver con que las empresas interesadas realizan una cantidad importante de consultas para afinar lo que entienden del proyecto. Eso si bien termina corriendo el cronograma, ayuda a que el contrato sea más clarificador entre las partes. Las empresas preguntaron mucho del tema ambiental, por ejemplo, y eso implica que se tenga que hacer una triangulación de consultas con expertos. Las mismas empresas, dadas las respuestas, piden mayor plazo para estudios y su réplica no es inmediata. En ese periodo de consulta y aclaración, se requiere mayor tiempo para presupuestar y entregar una oferta que sea realista. Si nosotros nos restringiéramos al protocolo original, las ofertas tenderían a un alza porque las empresas no tendrían el tiempo adecuado para bajar los riesgos.

– El atraso resultó más conveniente en lo económico.

– Ese es el objetivo. No importa que esto se desplace uno o dos meses, si en beneficio del proyecto tendremos una oferta mucho más acotada, más realista y también el alcance del proyecto definido. Son dos temas ahí. Si las empresas no tienen el tiempo suficiente de estudio, lo que aplican es un factor de riesgo y ese costo es alto. Dicen: “Yo no sé cuánto me va a costar esto”, por tanto se van al costo más desfavorable. Lo otro que puede pasar es que cuando inicia el contrato, no quedo claro su alcance. La empresa puede decir que entendió una cosa y no otra. Todo ese proceso de consulta tiene que ver con eso, ir cerrando más el contrato y asegurando que el proceso posterior será fluido.

– ¿Por qué se deciden por la empresa Valko para la obra gruesa de Pacyt?

– Todas las empresas que podían postular eran empresas de primera categoría en el registro MOP. Empresas certificadas con amplia experiencia técnica y respaldo económico. Fuera Valko u otra, nos daba certeza de que podría hacer su trabajo. En el caso de ellos, se les solicita la adjudicación porque están dentro de los rangos de montos aceptables. Tanto Valko como otra empresa cumplían todo, pero la oferta de Valko era casi 3 mil millones menos. Ahí no cabía duda de que era la empresa que tenía que estar a cargo. Hoy Pacyt pasó de ser una idea y ya es algo concreto. Tenemos una empresa seria y esperamos dentro de los próximos días de 2018 tenerla instalada.

– Se habla de dos fases de construcción de Pacyt. ¿Cuál es su detalle y plazos?

– En términos gruesos, lo primero que tiene que hacer Valko es instalarse. Luego, iniciar las mejoras en los senderos existentes. La primera fase, que es un 80% del levantamiento, tiene que ver con hacer un pequeño trabajo de sondaje para extraer el maicillo, que es un elemento semi pétreo que permite extraer el material base para generar los tranques. En esta primera etapa también se trabajará la mitigación ambiental. Construir las lagunas de regulación, que permiten absorber un exceso de aguas lluvias. Acá igualmente se va a construir el trazado de las instalaciones, redes eléctricas, alcantarillado, circuito de telecomunicaciones. Todo. La etapa que sigue y el porcentaje restante, corresponde al pavimento, luminaria y paisajismo. La idea nuestra es que en febrero de 2020, a dos años de su inicio, estén listas las obras iniciales. Con los pavimentos deberíamos llegar al tercer trimestre de 2020. La idea también es hablar en 2020 de la instalación de los primeros edificios.

– ¿Cómo se distribuyen en esas etapas los 14 mil millones de presupuesto?

– El Gore, y en particular el intendente, tiene la posibilidad de extender, según lo que establece la Ley de Presupuesto, un 10% ese monto. Lo que nosotros hemos analizado es que con ese total más la extensión, podemos lograr después cerrar lo que es la segunda fase, de pavimentación. Y para eso tenemos dos caminos: mientras se ejecutan las obras con Valko hacer una segunda licitación o realizar una ampliación de contrato con Valko para cerrar el proyecto en su totalidad. Pienso que la opción con Valko podría ser más eficiente, pero hay que verlo en su momento.

– ¿Se podría dar entonces la instalación de empresas en Pacyt en simultáneo con la etapa de cierre de obras? El rector Lavanchy dijo que había cuatro o cinco empresas que ya han mostrado interés.

– Es un tema que ya hemos conversado con los encargados de la construcción del parque, y nos han pedido, en la lógica de venta de Pacyt, la posible entrega de algunos lotes en la medida de que todo se vaya consolidando. Se lo pedimos también como requerimiento a la empresa para que quedara en la base contractual, de modo de que efectivamente pudiéramos buscar un mecanismo administrativo que nos permitiera, en lo posible, avanzar con la urbanización y en algunos sectores hacer una recepción anticipada. Eso podría generar un cruce de entrega de terrenos con alguna empresa que tenga acuerdo con la corporación.

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