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Mujeres de Isla Mocha piden implementar programas pro empleo

Por: Daniela Salgado | 01 de Diciembre 2017
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Oportunidades laborales, mejoras de conectividad y la construcción de un nuevo colegio son algunas de las demandas básicas de los cerca de 600 vecinos de la isla.

Con no más de 600 habitantes, Isla Mocha encanta a todos aquellos que la visitan. La belleza de sus parajes y las leyendas de piratas y sirenas le otorgan un complemento difícil de encontrar en otras localidades de la Región del Bío Bío.

Según aseguraron sus ciudadanos, todo aquel que conoce la Isla, situada a 34 kilómetros de Tirúa, dice al abandonarla con un “hasta pronto”. La razón de dicha promesa responde a la calidad de sus vecinos y de los servicios que allí se prestan. Pero qué sucede cuando dejan de mirarlo con ojos de turistas.

Las mujeres mochanas, dicen haber perdido la cuenta de hace cuánto vienen solicitando mejoras en la conectividad, caminos, educación y salud. Ellas, representan el grito desesperado que se hace eco en cada uno de los rincones de la isla pero que se silencia en medio del océano pacífico.

Pamela Parra, es nacida y criada en la Isla, además de ser presidenta de la Junta de Vecinos del Sector Norte. Para ella, la paz y tranquilidad que le significa vivir fuera del continente, convierte al sector en una especie de paraíso en la tierra, donde la falta de trabajo y otras carencias se convierten en la manzana que está derribando el nirvana de sus habitantes.

“Acá nosotros trabajamos la luga y con eso nos abastecemos en el invierno, pero fuera de eso no tenemos otra entrada económica. Por eso, solicitamos que en la Isla hayan programas Pro Empleo”, afirmó Parra.

Lo que más le causa malestar a la dirigente es que muchos de los proyectos se pierden porque “el municipio no se encarga de bajar la información. Muchas veces, el que cumple esa función es el encargado de las zonas de rezago”.

Silvia Manquehual (29) representa al Sindicato de Recolectoras de Algas, ha vivido en carne propia la falta de fuente laboral. Según aseguró “hemos enviado cartas para solicitar trabajo para las algueras, pero la respuesta es siempre la misma: no hay. Acá la gente se está empobreciendo y parece que a nadie le importa”.

En el sindicato de la Isla hay alrededor de 100 mujeres recolectoras, pero hay muchas que por falta de empleo del marido optan esporádicamente a trabajar el oficio. Además de esa actividad se pueden desempeñar en la pesca, agricultura o en servicios hoteleros.

A todas las dificultades de vivir alejados, también deben sumar que “a orillas de la costa se instaló un barco de arrastre que arrasa con todos los productos marinos. Eso se vio reflejado en la escasez de locos que hubo este año”, contó la delegada municipal de la Isla, Roxana Núñez.

Falta de conectividad

Como ya es de conocimiento público, la falta de conectividad en la Isla trae consigo números problemas para sus habitantes. Cosa que se agudiza en el invierno, donde pueden pasar dos meses sin salir al continente. Entonces, tener una opción permanente de transporte es fundamental para que, por ejemplo, los padres puedan visitar a los hijos que estudian en Lebu o Cañete, ir a controles de salud o por asuntos de fuerza mayor.

Así le ocurrió a la presidenta de la Junta de Vecinos del Sector Sur, Lilian Vera, quien se vio imposibilitada de salir de la Isla cuando falleció uno de sus tíos en Santiago. “No pude ir ni siquiera al funeral porque ninguno de los pilotos estaba disponible”.

Y no sólo afecta en casos extremos como el anterior, sino también para el turismo, tal como lo explicó la dirigente: “no sacamos nada con darle harto auge a la Isla si resulta que no tenemos en qué traer a los visitantes”.

La paciencia de los mochanos se está acabando por la falta de respuesta en el tema de conectividad. Según recordó Silvia Manquehual, “nos prometieron que con la barcaza se resolverían nuestros problemas pero resulta que aún esperamos la respuesta de Contraloría y el tiempo para llamar a concurso de licitación terminó”.

Para la delegada municipal, lo que traería soluciones verdaderas a la isla es la conectividad marítima, por lo que aclaró “el proyecto está ingresado en Contraloría, pero la gente desconoce que nosotros nos regimos por los plazos establecidos por ellos. Es imposible ofrecer una solución inmediata”.

En concreto lo que requieren los habitantes, es un medio de transporte que cumpla con las obligaciones de la subvención, o sea, un avión o barcaza más grande, con mayor número de viajes y con un valor razonable de acuerdo a la realidad económica de sus vecinos.

Sin Enseñanza Media

Todas las mujeres consultadas son madres de niños en etapa escolar. Para ellas, es complejo pensar que un par de años más, sus  pequeños tendrán que abandonar la Isla para continuar la Enseñanza Media.

Los dos hijos mayores de Pamela Parra (20 y 19 años), que actualmente están en la Armada, tuvieron que dejar la casa materna para estudiar en Lebu. Según recordó “fue una época difícil porque te da pena que se vayan y siendo tan niños”. Quizás esa experiencia, es por lo que se niega a imaginar el momento en que el menor de los tres, corra con la misma suerte.

Silvia habla con propiedad de lo que es vivir en casas de residencias. La Enseñanza Media la vivió en Cañete y los recuerdos no son de los mejores. “El trato no era bueno. Mis papás me pagaban con esfuerzo la pensión pero igual tenía que encargarme del aseo de las casas en vez de estudiar. Yo no quiero eso para mi hija”.

Esa situación la lleva a cuestionarse si seguir o no en la Isla y es que para ella, de llegar a tomar la decisión “será exclusivamente para darle un mejor futuro”. Algo similar ronda en la cabeza de Lilian, su hijo tiene 10 años y cada vez queda menos para que comience a postular  a liceos del continente. “Acá tenemos dos opciones irnos y hacer una nueva vida o irme yo y acompañarlo en los cuatro años que estará fuera”, enfatizó.

El pesimismo de las mujeres responde a una explicación entregada por la delegada, “no se justifica un colegio de enseñanza media para 8 alumnos, lo que sí hay que reconocer es que el establecimiento que hay no está en buenas condiciones, por eso se han realizado las gestiones para construir uno nuevo, el problema está en cómo traemos los materiales”.

Más necesidades

El médico visita Isla Mocha una vez al mes, por lo que las horas de atención son limitadas. Algo similar ocurre con el párroco.

El sector  norte tiene agua potable, cosa que se carece en el sur. Los caminos no están pavimentados, por lo que las camionetas se ven duramente dañadas y el único mecánico disponible para hacer los arreglos deben traerlo desde Lebu.

Como no tienen cómo acarrear los animales, la venta está supeditada a lo que les ofrecen aquellos que van en barcaza a hacer negocios. Tienen señal para una sola compañía de teléfono e Internet, pero cuando presenta problemas la antena, pueden pasar meses sin servicios.

A pesar de todas esas carencias, los mochanos dicen tener algo más importante: Amor por su tierra. A excepción de Silvia Manquehual, que duda de su continuidad en la tierra de las leyendas de piratas, todas las consultadas aseguraron que “por nada abandonarían la Isla”.

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