"Ocean Pulse”, del Instituto Humanidades de Concepción, es una propuesta de boya undimotriz para generar electricidad y dar mas autonomía a la Isla Santa María de Coronel.
•”Ocean Pulse” es un equipo integrado por cuatro escolares de octavo básico y primero medio del Instituto Humanidades de Concepción que ganó en su categoría de energías marinas renovables en la competencia internacional de ciencia e innovación oceánica.
•La destacada participación es también la primera representación del país en Brilliant Blue Challenge, luego que este año se realizará la primera versión nacional de la iniciativa, organizada por entidades como Copas Coastal y que tuvo su final en la UdeC en agosto.
Con un modelo de boya undimotriz para generar energía, mitigar la dependencia al diésel del continente y dar más autonomía a la Isla Santa María de Coronel, escolares del Instituto Humanidades de Concepción ganaron el primer lugar en su categoría en la competencia internacional Brilliant Blue Challenge que se realizó en Canadá del 16 al 18 de octubre.
“Ocean Pulse” es el equipo integrado por Francisco Fuentealba, Noah Wellington, Alfonso Placencia y David Larrucea, que compitió en “Energía renovable marina” tras ganar en el Chile Brilliant Blue Challenge que se realizó a fines de agosto en la Universidad de Concepción (UdeC).
Brilliant Blue Challenge propicia la innovación y ciencia aplicada en escolares para desarrollar soluciones para el océano en tres categorías, a nivel internacional lo avala el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible de la ONU, y en Chile este 2026 se realizó por primera vez por organización del Centro de Investigación Oceanográfica Copas Coastal de la UdeC, PVM Consulting y la ONG canadiense Brilliant Labs, y tuvo respaldo del Grupo de Trabajo de Cultura Oceánica del Comité Oceanográfico Nacional de Chile (Cona).
Los integrantes de “Ocean Pulse” coincidieron en asumir como sorpresa ganar a nivel nacional e internacional, y a la vez un logro que demuestra el valor de un trabajo de varios meses e impulso para seguir desarrollando este proyecto y nuevas ideas que permitan abordar problemas reales.
En la final global, además, el equipo de escolares de distintos colegios de Biobío “Marine Guardians Lab” tuvo segundo lugar en la categoría “Sistemas Autónomos Marinos”.
La propuesta resultó de un trabajo que partió por impulso del profesor Ariel Araneda como encargado de talleres científicos del establecimiento al conocer la convocatoria del Chile Brilliant Blue Challenge. Consciente de los talentos y las capacidades, invitó a los estudiantes a buscar un problema y una solución.
David Larrucea, de primero medio, cuenta que cuando conocieron el desafío su primer objetivo como equipo fue buscar una problemática local. “En el sondeo encontramos el problema del diésel y dependencia al continente para generar energía en la Isla Santa María”, destaca.
Allí se utilizan generadores eléctricos que funcionan con el combustible que se lleva en barcos, pero en ocasiones las condiciones meteorológicas y marítimas impiden que lleguen, provocando desabastecimiento y cortes que afectan las actividades y calidad de vida de la población.
Entonces, pensaron como solución un sistema energético complementario que fuera renovable y mejorara la autonomía, llegando al uso de la energía undimotriz o del movimiento de las olas.
“Al comienzo cada uno ideó su propio prototipo, los evaluamos y mezclamos las cuatro ideas para generar una que terminó siendo la boya”, destaca Alfonso Placencia de octavo básico.
En términos simples, la boya tiene un movimiento vertical que hace girar un generador eléctrico que provee energía para llevar a una estación en la isla y está pensada para ocupar cuando hay cortes eléctricos, explica Noah Wellington.
La propuesta que comenzó y se sustenta en una rigurosa investigación de los jóvenes, se desarrolló con apoyo de Fabián Pierart, académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad del Bío-Bío y experto en energía undimotriz, quien contribuyó en ajustes técnicos, la impresión 3D del modelo y la prueba en tanques de olas, finalizando en un prototipo funcional que presentaron en la competencia que ganaron, y que anhelan seguir mejorando.
Desde allí, Francisco Fuentealba manifiesta que “ojalá nuestra experiencia sirva como inspiración a algún niño, niña o adolescente que quiera investigar, porque es bastante bonito, divertido y se aprende mucho”.
La destacada participación local en el Brilliant Blue Challenge, siendo además la primera vez que Chile tiene representación, es una demostración de las valiosas ideas y capacidades que hay en nuestras aulas escolares que merecen ser conocidas y potenciadas.
“El resultado nos demuestra que cuando a los jóvenes se les plantean desafíos reales y se les entregan espacios para crear pueden desarrollar soluciones con un nivel sorprendentemente alto”, manifiesta Paul Gómez, coordinador de Educación y Outreach de Copas Coastal y presidente del Grupo de Trabajo en Cultura Oceánica del CONA.
Desde allí afirma que “el nuevo desafío es apoyar a los equipos para que la experiencia continúe, que puedan seguir desarrollando sus ideas, vinculándose con empresas, y entendiendo que ellos también pueden contribuir a construir soluciones para el futuro del océano”.
El rol de la academia y docente para explorar y potenciar talentos, intereses y capacidades escolares es un aspecto que enfatiza con convicción el profesor Ariel Araneda, quien acompañó al equipo “Ocean Pulse”, como parte de 15 años liderando talleres científicos extraprogramáticos en el Instituto Humanidades de Concepción y y con varios equipos que han presentado proyectos en instancias diversas con destacada participación, por ejemplo, el Congreso Astronómico Escolar que lidera el Departamento de Astronomía UdeC
“El recorrido ha sido muy bonito y me ha permitido entender la importancia que tiene para estudiantes y para mí como docente el detectar talentos y generar redes. Todos los estudiantes son talentosos y, si está su voluntad, en muchos casos tienen un potencial de ser desarrollados más allá a través de la ciencia escolar”, expresa.
Para ello concibe que como profesor deben ser fuente de motivación para escolares y un puente que vincule los talentos e ideas con la investigación, comunidad, academia e instancias diversas. Y releva que “las universidades tienen la responsabilidad de abrir y conectar lo que hacen con las escuelas”.
Todo generará experiencias y oportunidades de enriquecimiento que no da una clase tradicional, entre las que destaca desarrollar aprendizajes y habilidades transversales, explorar intereses y vocaciones, conocer realidades diferentes y problemas diversos, y ampliar su perspectiva y posibilidades futuras.
Finalmente, pensando en el presente y futuro aporte de las nuevas generaciones sostiene que “este puente permite que podamos potenciar el desarrollo de la ciencia y el conocimiento a nivel nacional”.