Ciencia y Sociedad

Dormir poco e irregular: una amenaza silenciosa a la salud de alto porcentaje de la población

Menos de la mitad de la población duerme bien frecuentemente y un sueño deficiente se asocia con diversos efectos negativos y afecciones.

Por: Diario Concepción 22 de Octubre 2026
Fotografía: Cedida | Contexto
Lo que debes saber

• La Dra. María José Elso, neuróloga del Hospital Regional de Concepción (HGGB), alertó sobre los graves impactos en la salud mental que produce la privación crónica del sueño, vinculándose a un mayor riesgo de ansiedad y depresión.

• El escenario es crítico a nivel local: Chile registra la peor calidad de sueño en Latinoamérica, una situación que se agrava en el Biobío debido a la alta presencia de trabajadores con turnos nocturnos o rotativos.

• La especialista enfatizó que el descanso debe ser considerado una necesidad vital e innegociable, llamando a consultar a un médico ante señales de alerta como la somnolencia diurna excesiva o problemas persistentes de concentración.

Te invitamos a leer la nota completa más abajo para conocer los detalles.

Por Tomás Henríquez Arévalo

Dormir poco o en horarios irregulares afecta el bienestar integral diario y futuro, y cada vez hay más evidencia para advertirlo.

Un reciente estudio publicado en la revista Plos Medicine demostró una conexión entre la continuidad, la duración y los niveles del sueño con 1.049 enfermedades, hallando 156 vínculos críticos en la aparición de las afecciones. Además, se determinaron 69 padecimientos con baja probabilidad de aparición durante los descansos de un determinado lapso de tiempo, de 6 a 8 horas.

Son datos que alertan especialmente para la realidad nacional y local. El estudio “Calidad del sueño en Chile y el Mundo” que se publicó en 2025 y analizó 39 países advirtió que Chile tiene la peor calidad de sueño en Latinoamérica y es el penúltimo a nivel mundial, con cifras que indican que sólo 44% de las personas chilenas duerme bien con frecuencia y 18% nunca logra un descanso adecuado. Y la Encuesta Nacional de Salud reveló que más del 63% de la población tiene sospecha de sufrir algún trastorno del sueño.

Frente a ello se hace crucial concientizar a la comunidad sobre importancia y efectos del buen o mal dormir y promover un sueño suficiente y de calidad.

Efectos perjudiciales

Entre una serie de efectos negativos, la doctora María José Elso Tinoco, neuróloga de adultos y subespecialista en medicina del sueño del Hospital Clínico Regional Dr. Guillermo Grant Benavente de Concepción (HGGB), destacó que un sueño deficiente y de mala calidad perjudica la energía, salud mental y la capacidad de reaccionar frente a actividades estresantes, una situación que es especialmente crítica en estudiantes y trabajadores de jornadas nocturnas, sobre todo quienes desempeñan labores de cuidados.

La falta de descanso altera las pulsaciones cardíacas y múltiples procesos y mecanismos fisiológicos y cerebrales, por ejemplo en estructuras como la amígdala y corteza prefrontal.

“Al dormir poco, esta área pierde su regulación normal. Esto provoca reacciones exageradas ante situaciones cotidianas, irritabilidad, labilidad emocional y menor resiliencia frente al estrés. Se afecta la capacidad de disfrutar, intensificando la falta de interés por las actividades diarias”, advirtió.

La experta añadió que “la privación crónica de sueño se ha relacionado con mayor riesgo de ansiedad, depresión y riesgo de suicidio”. A la vez, el insomnio crónico se distingue como un elemento que propicia afecciones depresivas. Además, precisó que es un vínculo codependiente: una mala higiene en el dormir daña la salud mental y los problemas de salud mental alteran el descanso.

Los análisis internacionales apoyan la preocupación frente a esta problemática, dado que una ensoñación irregular se vinculó con un 23 % más de condiciones ansiosas y con 26% de trastorno depresivo mayor. Aunque consisten en conexiones estadísticas y no evidencian causalidad.

Entre evidencia y brechas

Ante estos datos, la neuróloga advirtió que “sabemos que el mal dormir es un problema frecuente en Chile, pero aún necesitamos mejores datos objetivos y representativos de nuestra población local”.

Si bien existe el citado estudio sobre calidad del sueño que incluyó a Chile y arrojó datos reveladores, se trató de una encuesta de opinión y percepciones.

En este sentido, la realidad llama a avanzar en investigación, pero también en concientización y promoción de hábitos para un dormir.

Amenaza patente

En una Región caracterizada por las industrias y servicios que operan las 24 horas, la amenaza al buen y saludable dormir está muy presente en la población.

“Los turnos nocturnos, rotativos y, especialmente, los tiempos irregulares pueden dificultar que el sueño coincida adecuadamente con nuestros ritmos biológicos”, sostuvo la neuróloga María José Elso.

Justamente, declaró que una deficiente calidad de sueño no necesariamente se debe a una mala gestión individual, sino de jornadas arduas, turnos, labores y responsabilidades que disminuyen las posibilidades de reposo.

Hacia un sueño saludable

Considerando todo ello es que hay una serie de acciones que se pueden tomar.

La especialista mencionó que el descanso requerido cambia según la edad y las atribuciones particulares que tenga el individuo, por lo que no existe un solo número de horas. Por eso consideró que la evidencia del estudio publicado en Plos Medicine debe evaluarse con cautela.

“No debe interpretarse como una recomendación universal. El estudio observó que, para muchas de las enfermedades analizadas, el menor riesgo se concentraba en personas que dormían entre 6 y 8 horas. Pero estamos hablando de una asociación epidemiológica, no de una nueva recomendación sobre cuánto debemos dormir”, explicó. “Por eso, sería incorrecto interpretar este trabajo como evidencia de que seis horas son suficientes para todo el mundo, es un hallazgo, no una recomendación”, afirmó.

La recomendación es dormir una cantidad suficiente y reparadora para las necesidades de cada persona. Además, enfatizó como clave cuidar la continuidad y constancia en los horarios para acostarse y levantarse, concibiendo al reposo como algo innegociable. “Dormir es una necesidad vital. Por tanto, se le debe dar la importancia que corresponde en la vida diaria”, relevó.

También incentivó a realizar actividades deportivas y recreativas, conservar una buena alimentación, eludir el tabaco y el alcohol, de manera de contribuir a un buen descanso, disminuir el estrés y mantener un estilo de vida saludable.

Desde allí llamó a no ver normales manifestaciones como la fatiga recurrente. “Entre las señales de alerta están la somnolencia diurna excesiva, problemas persistentes de atención o concentración, disminución del rendimiento académico y necesidad de recuperar grandes cantidades de sueño durante los días libres. Si además aparecen síntomas persistentes de ansiedad o depresión, conviene consultar”, cerró.

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