Ciencia y Sociedad

Optogenética: la técnica Nobel que revolucionó las neurociencias y aporta a la investigación UdeC

El Premio Nobel de Medicina 2026 fue para científicos que aportaron al desarrollo de la optogenética, cuyas técnicas se usan por un grupo UdeC.

Por: Natalia Quiero 08 de Octubre 2026
Fotografía: CC

Llegó la semana de los anuncios de los Premios Nobel 2026 y partió el lunes con el de Medicina que fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus aportes para el desarrollo de la optogenética.

“Gracias a la optogenética, los investigadores han podido revelar los circuitos neuronales que gobiernan recuerdos, emociones y comportamientos específicos relacionados con trastornos neurológicos y psiquiátricos“, destacó en un comunicado la Asamblea del Nobel.

Y son técnicas que forman parte de las investigaciones que desarrolla un grupo del Laboratorio de Neurofarmacología Estructural del Departamento de Fisiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción (UdeC), que aborda procesos relacionados con las adicciones y el dolor crónico, con estudios con promisorios resultados.

Control optogenético

La optogenética son técnicas que combinan métodos ópticos, principalmente uso de luz, con métodos genéticos. “La combinación permite controlar la actividad de células específicas, especialmente neuronas, de manera rápida, dirigida y mínimamente invasiva, con elevada precisión temporal y espacial”, afirmó el doctor Gonzalo Yévenes, académico del Departamento de Fisiología e investigador principal del Laboratorio de Neurofarmacología Estructural.

Y explicó que estas técnicas permiten estudiar y controlar cualquier proceso biológico que involucre cambios eléctricos a nivel celular, y que la actividad de las neuronas dependen de cambios bioeléctricos rápidos. Estas técnicas permiten controlar en milisegundos a poblaciones específicas de neuronas.

El control óptico se logra mediante la expresión de proteínas sensibles a la luz, mayormente son canales iónicos que responden a ciertas longitudes de onda. Esto posibilita “activar” o “inhibir” de forma específica la actividad de neuronas que expresan estas proteínas, y dejar casi inalteradas a las otras que integran la misma red neuronal.

“La posibilidad de controlar neuronas mediante luz sin necesidad de establecer un contacto físico directo con ellas, actuando localmente y en escala temporal de milisegundos, representó un avance sin precedentes para las neurociencias, algo que habría resultado difícil de imaginar antes del desarrollo de estas técnicas”, manifestó Yévenes.

Los avances

Son amplias las potenciales aplicaciones que se vislumbran de la optogenética.

Yévenes mencionó que ha aportado al estudio y caracterización de circuitos neuronales involucrados en procesos como memoria, aprendizaje, recompensa y miedo. También ha sido clave para identificar y delinear grupos específicos de neuronas y circuitos neuronales que participan en el control de respuestas conductuales complejas.

“También ha impulsado la generación de nuevas herramientas ópticas capaces de controlar procesos celulares adicionales, ampliando el concepto original de optogenética”, sostuvo.

Además, destacó la naciente optofarmacología, que busca regular temporalmente la actividad y disponibilidad de agentes farmacológicos en regiones anatómicas restringidas mediante la aplicación localizada de luz. “Esto abre la posibilidad de controlar no solamente dónde actúa un fármaco, sino también el momento preciso en que su acción farmacológica se gatille”.

Aunque reconoció desafíos tecnológicos, bioéticos y bioseguridad relevantes que deben abordarse antes que las estrategias puedan usarse en pacientes, también que los avancespermiten visualizar a la optogenética y tecnologías derivadas como herramientas de gran potencial para el desarrollo futuro de nuevas aproximaciones terapéuticas.

Investigación local

El grupo de Yévenes ha incorporado técnicas optogenéticas en varios modelos.

Ejemplificó que “su utilización nos ha permitido estudiar vías de señalización intracelular relacionadas con el desarrollo del dolor persistente, y controlar la liberación sináptica de neurotransmisores inhibitorios y estudiar su participación en circuitos neuronales relacionados con el control del dolor y la adicción a drogas de abuso”.

Los estudios vigentes se centran en caracterizar la relevancia de los sistemas de neurotransmisores inhibitorios GABA y glicina en el control de la nocicepción y el dolor crónico patológico. En varios años han identificado mecanismos moleculares involucrados en la regulación de estos sistemas en salud y enfermedad.

Los resultados han permitido avanzar el estudio y desarrollo de pequeñas moléculas capaces de regular la actividad de canales iónicos activados por glicina y generar efectos analgésicos, por lo que podrían implicar aportes hacia nuevas estrategias farmacológicas para manejar el dolor crónico, condición de alta prevalencia e impacto.

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