Carta al director

Educación sexual y valores

Por: Diario Concepción | 04 de Mayo 2018

Son alarmantes las tasas de infección por Virus de Inmunodeficiencia Humana en la población de 10 a 19 años, que muestran el mayor aumento porcentual de la infección en los últimos años en Chile. Por otra parte, han llamado la atención las estadísticas del Ministerio de Salud que indican que el 2017 más de seis mil dosis de píldoras del día después –un tercio del total- fueron entregadas a menores de 19 años y de éstas, 630 fueron solicitadas por menores de 14 años.

¿Cuál es el punto común en estas dos situaciones? La evidencia de que nos encontramos con adolescentes que inician precozmente su vida sexual activa desinformados y con baja valoración del riesgo. Las conductas sexuales inseguras, son de alta prevalencia hoy. Ya se venía advirtiendo sobre la tasa de incremento de relaciones sexuales ocasionales sin protección en los adolescentes, estudiantes universitarios y población adulta joven. Así, la tendencia de relacionarse vía web para conocer pareja y las aplicaciones telefónicas para citarse a ciegas han favorecido las relaciones sexuales ocasionales y con personas desconocidas.

Culturalmente en nuestra sociedad, no se espera que se inicie la actividad coital a tempranas edades, por lo que se busca insistentemente retrasarla y que empiece en un contexto de madurez emocional, físico e intelectual y en un marco de afectividad, amor y responsabilidad. Sin embargo, la realidad es otra y debemos asumirla. Los adolescentes comienzan cada vez más precozmente la exploración sexual, sin estar involucrados en una relación clásica de pololeo o de afectividad, sino que sólo con una persona ocasional.

A una corta edad pueden tener en esta búsqueda,  varias parejas sexuales y dentro de estas exploraciones, guiados por la curiosidad, la aceptación de un grupo y la sensación de liderar comportamientos y pautas, los adolescentes asumen comportamientos sexuales sin la percepción o valoración de riesgo y sin un contexto de responsabilidad, de respeto y convencimiento de que la sexualidad también es un bien preciado que tenemos las personas y que hay que cuidar.

En los adolescentes se debe enfocar la atención para la educación valórica, afectiva y sexual. La educación debe ser desde el núcleo familiar en edades tempranas, con énfasis en los valores y el respeto. La capacitación efectiva de los profesores es crucial, así como la incorporación de profesionales de la salud especializados en el tema que acompañen el proceso educativo de los jóvenes y de sus padres desde la edad preescolar.

Erica Castro Inostroza
Matrona y académica del IPSUSS
Universidad San Sebastián

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