Carta al director

Tartamudez

Por: Diario Concepción | 13 de Febrero 2018

Señor Director:

Como fonoaudióloga dedicada a atender personas que tartamudean, suelo recibir a muchos padres que expresan su angustia y miedo cuando escuchan a su hijo repetir mucho algunas sílabas o lo ven bloquearse y evidenciar esfuerzo al hablar. La preocupación que más manifiestan es que puedan surgir experiencias de bullying o burlas en el colegio. Esto muchas veces va sumado a una carga de culpa, al atribuirlo a un trauma o exceso de exigencia en el ambiente familiar.

Esto deja en evidencia un problema latente: el trato hacia los niños que tartamudean. Es común escuchar burlas de sus pares y entorno debido a las características de su habla. Muchas veces, se ven además expuestos a discriminación en su entorno escolar, debido a dificultades para adaptar las evaluaciones orales conforme a sus habilidades particulares. Por otro lado, existen actitudes “bienintencionadas” que llevamos a cabo por desconocimiento, tales como: completar las frases, bajar la mirada y decirles que no estén nervioso. Estos eventos, lejos de ayudar, suelen aumentar la aumenta la frustración y la tensión de estos niños.

La tartamudez, lejos de ser una manera singular y cómica de hablar, para muchos representa una dificultad que interfiere en su calidad de vida. Contrario a lo que suele pensarse, la tartamudez está muy lejos de ser un asunto que se controle sólo con fuerza de voluntad. Es más bien, según las teorías más actuales, una incoordinación en la ejecución de los movimientos que producen el habla.

Lo anterior deja de lado las explicaciones que lo atribuyen a nerviosismo o a pensar más rápido de lo que se habla.

Este nuevo conocimiento es el que no permite también saber que existen abordajes que permitirán a las personas con tartamudez mejorar la fluidez del habla. Así mismo, hoy se sabe que mientras antes se de inicio al tratamiento con un fonoaudiólogo formado en tartamudez, mejor será el pronóstico para este niño. Por todo lo anterior, resulta fundamental el acceso a la información, para permitir a estos niños un entorno escolar más amable, así como un buen trato por parte de sus pares y el entorno tanto familiar como escolar. Así mismo, disponer del acceso oportuno a tratamientos de efectividad probada, tanto en los programas de salud, como en los proyectos de Integración escolar.

Anita Quintana Riquelme
Fonoaudióloga especialista en Disfluencias
Académica UNAB

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