Carta al director

144 años del Segundo Juzgado Civil de Concepción

Por: Diario Concepción | 05 de Diciembre 2017

Asumimos como tribunal la labor de encontrar su fecha de fundación con mucho entusiasmo. “Entusiasmo” es una palabra de raíz griega. Viene de “enteo” que quiere decir “estar entre los dioses”. Cuando los griegos se apasionaban por una tarea decían “estar en el Olimpo”, junto a los dioses, que para ellos, era el mejor sitio donde “podían estar”. Y, Hefesto, dios de los artesanos, era quién mejor representaba en su mitología, este sentimiento de plenitud.

Singularmente feo, Hefesto no se sentía “nada orgulloso de sí, pero sí de sus obras”. Construyó los objetos más bellos de los relatos mitológicos: el carro de Helios, dios del sol, las sandalias atadas de Hermes, mensajero de los dioses, la armadura de Aquiles, el guerrero más bravío. Estaba casado con Afrodita, diosa de la belleza, quién lo engañó con Apolo, dios de la guerra. Hefesto construyó una “red invisible” y atrapó a los amantes, poniéndolos en ridículo ante el resto de los dioses.

Una interpretación del mito indica que la laboriosidad del trabajo cotidiano termina siendo más fuerte que lo efímero de la belleza y la prepotencia irrespetuosa del guerrero.

¿Por qué es importante esta actividad? Porque nos construye un relato de identidad, de pertenencia con una institución que hace 144 años fue creada para satisfacer la necesidad de justicia en la solución de conflictos intersubjetivos de intereses de relevancia jurídica.

Maslow en 1954 coloca la pertenencia en el segundo escalafón de la pirámide de las necesidades humanas. Establece que cuando las necesidades sicológicas y de seguridad se satisfacen, emerge la necesidad de amor, afecto y pertenencia. Se vincula el sentido de pertenencia con el principio de membresía y afiliación, en cuanto ésta determina un nivel de integración y de identificación común contexto particular que genera una respuesta afectiva y supone un sentimiento común a todos los miembros de un grupo en el que a todos les importa el otro y se comparte la creencia de que las necesidades de uno serán satisfechas en la medida que permanezcan juntos.

Pertenecemos a nuestro grupo familiar, a nuestra iglesia, a nuestro barrio, a nuestro club deportivo, en fin a cada uno de las esferas de comunicación en la que cada uno se desarrolla como persona.

En nuestro trabajo, lugar en el que estamos gran parte de nuestra vida, también podemos identificar un sentido de pertenencia. Es por eso que estimo de la mayor relevancia, conocer cuando se fundó el tribunal, cuál ha sido su tránsito en el tiempo, porque así como el hombre responde a las grandes preguntas ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿Para dónde vamos?, las instituciones también pueden orientarse en esta búsqueda y satisfacer así el sentido de pertenencia del que nos habla Maslow.

Formamos parte de una institución Republicana, el Poder Judicial, con una función fundamental en nuestra sociedad. Como señala el portal de nuestra institución: “Su trabajo está enfocado a generar confianza entre los ciudadanos, fortaleciendo la democracia y contribuyendo a la paz social. Para ello, cumple su función de administrar justicia de manera honesta, confiable y eficiente, bajo el concepto de servicio de calidad a las personas, donde priman el respeto, la no discriminación y el más amplio acceso a la justicia”.

Así las cosas, desde su creación un 28 de noviembre de 1873, muchísimas personas han dejado su huella en este tribunal, con dedicación y esmero han aportado desde su puesto de trabajo a su fortalecimiento, tarea entonces que debemos asumir con responsabilidad y que podemos realizar con un sentimiento de afecto y satisfacción del trabajo bien hecho.

 

Adolfo Depolo Cabrera

Juez Segundo Juzgado Civil de Concepción

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