Carta al director

Retratos de Aurora: Buscando los orígenes

Por: Diario Concepción | 25 de Noviembre 2017

Hola Estimado Lector. Ya se está terminando el año, y como de costumbre nos empiezan a meter las cosas por adelantado. Ya están todas las vitrinas y propagandas con guirnaldas nevadas mientras los penquistas tenemos que andar con el terno en la mano por las temperaturas.

Pero hay otras temperaturas que han dejado helados a más de uno. Y hablo de las elecciones pasadas en donde el pueblo se expresó, donde el voto ciudadano primó por sobre las encuestas. Y se cumplió una máxima que todos los políticos debieran recordar siempre: Cuando se olvida que son por el pueblo, éste se encarga de recordárselo.

Y al mismo ritmo que están acelerados para poder llegar al 17 de diciembre, de igual manera las obras crecen y se aceleran.

Y si bien ya les he contado de lo que están haciendo con la Aurora, que le quieren cambiar la cara a la fuerza sin preguntarle a sus vecinos, igual están haciendo con el viejo. Cariñosamente así lo ha bautizado la gente “el viejo”. “El Puente Viejo”, el de madera, el que se pasaba en carretones, el que después lo hicieron de material, y el mismo que no resistió más el abandono en el 2010.

Pero al igual que la Aurora sigue en pie y resistiendo desde los vestigios. Mientras quede una sola piedra de la estructura del puente, éste estará presente. Igual como me dijo un día Aurora: “Mientras quede un Aurorino vivo, la Aurora no morirá”

Y ahora le dieron con el puente. Y lo tapan como si quisieran que no se vieran los cambios. Yo me hago una pregunta: ¿Le preguntaron a la gente qué hacer con el puente? ¿Cómo les gustaría su costanera?

O como de costumbre siguen haciendo las cosas de espaldas al pueblo, y después lo muestran “como obras hechas en pleno consenso con la gente”.

“Antes el puente era de madera y mucha gente de la población trabajó en la construcción. Muchos dejaron sus vidas en ese puente.

Cuando lo tiraron abajo para construir el de cemento, muchos usaron esas maderas para usarlas de pilares para sus casas. Todavía quedan casas que por abajo tienen maderas de ese puente.

Y cuando éramos cabros chicos uno de los juegos preferidos para el verano era ir a jugar debajo del puente y cruzar de pilar a pilar metidos en el agua. Así nos divertíamos cuando chicos.

Sería tan lindo que ahora hicieran un mirador, un lugar donde poder ver el río y la costanera. Pero no nos preguntan, lo hacen solos, si el puente es parte de nosotros también.”

Y es ahí donde a la Aurora se le salen los choros del canasto por todas las faltas de respeto que le hacen a diario.

Pero no todo bronca ni reclamos, ahora está buscando su partida de nacimiento, quiere saber cuándo nació, ya que con los años se le confunden las fechas. Entonces le ha pedido a sus hijos que busquen entre sus papeles dónde pueda estar este certificado, que diga si nació en el ´22, en el ´14 o como me contó el otro día que pudiera ser por el 1907.

Se imagina Querido Lector, si fuera así. Aurora tendría 111 años. Toda una vida sobre el río, conversando con él, viviendo con él.

Pero como buena vecina no quiere festejarlo sola y está invitando a todos. A los que siguen en sus tierras, a los que se fueron buscando nuevos horizontes, y los que por fuerza de la ignorancia y el poder los han hecho irse. Todos son importantes, porque como dijo Aurora: “Mientras la memoria exista, la población no morirá”.

Le guste a quien le guste, así son las cosas. ¡Hasta el próximo click!

 

Walter Blas

Foto: Archivo Familiar Familia Barrera

@RetratoAurora

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